No hace falta que lo leáis, simplemente necesitaba escribirlo

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Sin quererlo, llegan a mi mente los recuerdos de esa pasada tarde de Sábado. Recuerdo la música entrando en mí, deseando poder decirte lo que esas letras y melodías desencadenaban en mí, deseando abrazarte, besarte, deseando sentirte de nuevo tan mío, deseando sentirme de nuevo tan tuya... pero no, no estabas ahí, ¿dónde estabas? ¿Por qué me dejaste sin más explicaciones que un triste "Hasta Luego"? Por suerte y, como siempre, en el momento en que comenzaba a hundirme en mí misma y a ahogarme entre mis lágrimas, apareciste y me sacaste de mi melancolía. Siempre has tenido el Don de llegar en el momento más oportuno, de irte cuando era preciso, de hacerme sentir única y feliz cuando mis sueños, ilusiones e ideales comenzaban a carecer de sentido.
Lástima que puede que te pierda, que en un abrir y cerrar de ojos no vuelva a verte más, ni a abrazarte más, ni a besarte más... es triste, pero así es la realidad, no es como en los sueños, que siempre sucede lo que más deseamos, no, la vida es un tren que ha de pasar por diversas estaciones, unas mejores, otras peores. Pensar en esto me entristece y, ¿quién sabe? Tal vez comience a depender de ti y la despedida sea dura, pero seguro que es muy bonita, pues te voy conociendo, sé como eres, sé como sientes. Sentimos igual, amor. Quizá los sentimientos del uno sobre el otro no sean iguales, no puedo saberlo, pero valoramos e interpretamos todo igual. Somos capaces de emocionarnos con una canción, de llorar con unas bonitas palabras, de pensar en los demás antes que en nosotros mismo, de plasmar en el papel lo que nuestro corazón dice... eso nos hace únicos, esa autenticidad no cambiará en nosotros, y confío en que ella nos una, que me haga tuya y te haga mío.
Duele, pero es cierto: Te Quiero