La axfisiante duda no me deja ver más allá,
la tristeza me oprime el pecho...
Y yo sólo sé encharcar mi sufrimiento.
Le hago falsas promesas a mi corazón,
y resulta lacerante tanta palabra absurda,
porque sabemos que jamás he aguantado esto ni lo haré...
No puedo pretender alcanzar lo imposible.
La impotencia anula mis sentidos dejando sólo espacio
para enloquecer entre los dibujos de mis pensamientos,
que, con su apabullante sollozo
me impiden ordenar las piezas,
encontrar el camino,
analizar el por qué,
inventar otra historia que nunca ocurrió,
olvidar la razón que me hizo llegar a este extremo,
borrar el infinito...
Pisar tu recuerdo...
¡¡¡Gritar!!!