Lejanos murmullos

resuenan en la estancia

como velos vaporosos

que acallan mis palabras.



La luz de tu faro

se desliza, cuidadosa,

sobre la hiel de mis labios,

sobre mi silueta rota.



La escarcha del pasado

se ha ido adhiriendo a mi cuerpo

arañando mis sentidos

con el pretexto de un beso.



La daga de tus recuerdos

ha acuchillado mi armadura de cristal

dejando al descubierto la desnudez

de mi inquietud y de mi ansiedad.





Krystina Castro Moral