Normalmente, cuando las personas llegan a casa después de una fiesta, suelen limpiarse la cara, potar, volvérsela a limpiar, ponerse el pijamita y a la cama. Yo cojo el portátil y me pongo a escribir, incongruencias, por supuesto, pero a veces les encuentro más sentido que a las ideas preestablecidas y aparentemente lógicas. Me gustaría tener sueño y no pensar en nada, pero mi mente es un hervidero de preguntas y respuestas, de ideas inconexas y miedos, y aunque el éxtasis de la música y la adrenalina por mi cuerpo adormezcan esta fábrica de pensamientos, cuando abro la puerta de mi “hogar” reaparecen con más fuerza, como vengándose por haberlos dejado de lado durante unas horas. Digamos, pues, que es una forma de llamarle inspiración. De repente un montón de ideas empiezan a tomar forma y a querer ser plasmadas, a querer ser chilladas. La sangre empieza a bullir palabras y mi cuerpo sufre si no las saco. Necesito decirle al mundo cuánto me pesa estar aquí, por el dolor que conlleva el mono. Me siento como una jodida ex drogadicta, meses sin probar la coca y en cuanto la huelo… ¡ZAS! Vuelvo a caer. Se ve muy fácil el simple acto de “holar”, pero es una batalla constante entre mi racionalidad y mi codependencia asesina, porque es muy fácil depender, pero muy difícil aprender a ser independiente, y menos cuando esa independencia es obligatoria y necesaria para tu propia supervivencia. ¿Qué hacer, pues, cuando la coca roza tu piel, se cuela hasta el fondo de tu ser y te anula la razón? ¿De verdad se aprende del todo a no depender de nada/nadie, o simplemente es un estado de autoengaño para creerte el “keep walking”? Pienso en el tan desgastado personaje Edward, haciendo esfuerzos sobrehumanos – nunca mejor dicho – para no matar a su querida Bella, pues por una parte siente una fuerza superior para beber su sangre, pero por otro lado la ama. ¿Dónde está el punto medio? Pienso en lo difícil que es olvidar situaciones que eran estables para empezar otras nuevas, y que aun consiguiéndolo, qué fácil es pasar de todo lo aprendido y volver al punto inicial. Y yo con este jodido mono.