Bueno a ver quien se le esta parrafada y espero que os guste

El Destino


Aún me acordaba de su rostro, esos ojos marrones claros, esas pestañas tan bonitas, esa nariz tan diminuta, sus labios preciosos y su pelo, ese pelo largo, ondulado, de color castaño, que se movía de una forma elegante y bella.
Yo un día entre en sus planes de futuro, pero me costaba olvidar todo lo que había sucedido. No podía. Todo intento era inútil: se había ido. Para siempre. Tal vez por mi culpa, pero no lo fue, la ame como si de un tesoro se tratase, todo lo que quiso lo tubo.
Me bebí mi vida en aquel vaso de cerveza en aquel bar de mala muerte en el que me hallaba.

Ya no servia nada. Lo más seguro es que ella ya ni se acordase de mi, de los buenos ratos que pasamos juntos, ya no era ni su amigo porque yo no quise, tan solo si tuviese algo de valor le diría que tal vez le perdono, aunque fuese mentira y solo para no pensar que e perdido el tiempo, sería tal vez el hombre más feliz del mundo. Pero no Carlos jamás vas a volver a volver a hablar con Sandra y ya no puedes volver hacia atrás.
Nunca más. El dramático y tan temido final había llegado, todo había terminado.

La puerta del bar se abría y se cerraba continuamente. Las risas de las personas fraudulentas que tomaban su bebida, tal vez la misma bebida de todos los días y esa televisión tan ruidosa y aun en blanco y negro hacia que los oídos me zumbasen. Tan solo me limitaba a cerrar los ojos y contemplar la estupidez humana.

No podía llorar. Ya había llorado mucho y no me quedaba ni una lagrima en mi interior. Mi rostro reflejaba una rara sensación de tristeza y pena de la cual nadie se daba cuenta, es normal todos eran alcohólicos ahogando sus penas en bebida. Ya llevaba dos cervezas y esta era la tercera, tan solo bebía para olvidar, para olvidar a una persona.

Esta ya era la quinta cerveza.

Me levante y fui al lavabo, un lavabo oscuro al cual le faltaba una luz, la taza llena de excrementos, y una pica de la cual no salía agua. En tan poco espacio conseguí meterme una raya de coca, una coca de un color blanco puro, la línea era tan fina que de un soplido muy despacio hubiese volado.

Volví al sitio donde estaba sentado. La sexta cerveza, la séptima, la octava, y en la octava cerveza pensé en que me habían convertido. ¿Como podía consumir coca por culpa de alguien y tan solo para olvidar? ¿Como podía una vida dar la vuelta y convertirse en algo malo?

Tan solo pensé que había sido el destino el que me había echo todo esto y que el destino tenia que pagar por ello.

Fue entonces cuando Salí corriendo del bar de mala muerte, con un rostro que expresaba odio, odio hacia mi mismo. A fuera empecé a golpear a la pared con todas mis fuerzas, hasta que vi. que de mis nudillos salía sangre con un color rojo vivo y la piel estaba toda levantada.

Me dirigí a un puente, al cual solía ir con mi gran amor a contemplar el mar que pasaba por debajo e incluso a ver como amanecía. Fue entonces cuando me puse de pie y extendí los brazos, el viento acariciaba mi cara, era una sensación única, y en ese momento me dispuse a saltar, a volar. Escuche una voz suave que me decía:

- ¿Qué vas a hacer?, ¿No pensaras tirarte?- Me gire y vi. un rostro hermoso, unos ojos claros como el mar, un pelo tan claro como los primeros rayos de sol. Baje, me acerque y le pregunte como se llamaba. – Marta, ¿Pero que hacías hay arriba?- Me as salvado.

En ese momento mirando a Marta, comprendí que no soy imprescindible para este mundo. ¿Quién me iba a ayudar, a menos que no fuese por interés? ¿Le importaba acaso a alguien lo que me había pasado? ¿Le importaba acaso a Sandra todo el daño que me había echo y en lo que me había convertido? Tan solo le importe a esa chica llamada Marta.

Me di cuenta que aquel destino que un día me jodio y me robo mi vida me había devuelto una vida mejor al lado de una chica que si que le importe algo.