La Curva

Allí estaba yo, sentado en una silla, en una silla de ruedas de color azul, mirando por la venta, una ventana grande, enorme, por la cual se veía todo el paisaje. Recordaba aquellos momentos tan buenos que viví en esa casa, al lado de la persona a la que amaba, que feliz era entonces, ahora ya estoy acabado. En esa lágrima que caía se me fue la cabeza al recuerdo mas profundo que poseo.

Allí estábamos, en una discoteca, mi novia Mónica y yo, recuerdo lo hermosa que era, es carita angelical, esa sonrisa que me hacia estar feliz, ese pelo tan suave y el olor que desprendía, y sobretodo esos ojos verdes llenos de esperanza y con ganas de comerse al mundo. Ahora ya no te tenía, no tenia nada.

La discoteca era enorme, cuatro salas con música diferente, una iluminación oscura y un ambiente acogedor, pero cargado de humo, no era la primera vez que íbamos, allí conocía a Mónica, fue un flechazo, ese día me a cuerdo que le mire a esos ojos como dos soles y ella me miro, fue algo tan mágico, tan bonito.

Me acuerdo de esa chica que vino, que solo quería algo con migo, algo que yo rechace pero ella seguía insistiendo, te enfadaste y te fuiste, yo me quede con ella, pero no paso nada. Eso fue el principio de mi agonía, todo fue mi culpa.

Salí al buscarte y no te encontré, no sabia donde estarías, te llamaba al móvil y no me lo cogias, después de dos horas de agonía apareciste, tenias una cara que reflejaba el odio que sentías, nunca olvidare esa expresión de tu rostro, una mirada que mataba y daba miedo, te acercaste, te pregunte que donde habías estado y sin responderme me abofeteaste, me cabree mucho, te alce la mano y entonces me detuve te grite, me gritaste y me fui al coche. No se porque reaccione así, me arrepiento.

Esa sensación de arrepentimiento me lleva a reaccionar, me trae al mundo real, me aleja de mis pensamientos, me lleva a una vida real en la cual no quiero estar, vivo tan solo del pasado y el pasado es por lo que vivo, no tengo presente ni futuro, a mi eso se me termino. Sigo observando por la ventana, esta lloviendo, el cielo llora por mí, sabe que ya estoy muerto, contemplo las gotas que caen, son con mis lagrimas, las veo una a una caer, me fijo en la gota que a caído en el cristal como se desliza lentamente hasta caer al final. Entonces Vulvo al pasado.

Allí me encuentro en mi coche conduciendo con Mónica a mi lado, un coche acogedor de color rojo, elegante y con asientos de cuero, en el interior del coche tan solo se oye el motor, un motor que rugía cada vez más, me dijo –No corras tanto- No le hice caso, entonces empezó a gritarme, -¿Por que as intentado algo con esa chica? ¡Eres un cerdo!- Yo no echo nada y no he intentado nada con nadie le respondía, seguía gritándome.

Aceleraba el coche cada vez mas, ciento cincuenta, cinto setenta, ella me decía -¡Para ya! Doscientos, doscientos veinte –Que pares- doscientos cincuenta. Y llego esa terrible curva, ese fin de mi vida, esa muerte en vida. Me Salí recto por la curva, atravesé el pequeño muro que separa la carretera del acantilado. En ese momento tan solo se oyó un grito de pánico de Mónica y se hizo el silencio, mientras caíamos, te mire me miraste, nuestros ojos se miraron sabiendo lo que iba a suceder y recuerdo exactamente tu expresión en la cara, una expresión de pánico de odio pero a la vez diciéndome que me querías y entonces el coche impacto en el agua.

No recuerdo nada más, tan solo lo que me explicaron después. A mi me recogieron de la orilla de la playa, me dijeron que había tenido suerte de seguir con vida y que la marea me trajera hasta la playa, también de que a Mónica la encontraron ahogada en el coche, su cinturón se atasco, que lo mas probable es que del impacto yo me quede sin conocimiento y ella corto mi cinturón de seguridad y consiguió sacarme por la ventana y que a ella no le dio tiempo a cortárselo aunque se veía clara muestras de que lo intento. Que el coche se salio porque el eje de las ruedas delanteras se partió en mil pedazos, que era una cosa rara que tan solo pasa en cada mil coches.

Las lagrimas que me caen por la cara me hacen despertar de mis recuerdo, de los recuerdos que poseo, de los recuerdos que me atormentan cada día, de pensar que estoy vivo, de pensar que me dijeran que era suerte seguir vivo, y mas de que me trajera la marea hasta la playa y de saber que ella murió por salvarme y de saber que estoy aquí sentado en una silla de ruedas, pensando cada día el porque me salvo, el porque me dio su vida.

¿Tal vez deba vivir por ella? ¿Por la vida que me entrego? Pero sin ella no soy nada, nada por mi culpa, nada por esa curva maldita que me quito a la persona a la que amaba y mi vida.

¿Que es mejor estar muerto? ¿O vivir en muerte?

Tan solo se que cada semana me acerco a esa maldita cuerva a dejar un ramo de flores, las flores que mas le gustaban a ella, las rosas (rosas), y allí rezo para encontrarme contigo.