Contemplar tu sonrisa como si esa vez fuese la última en la que poder gozar de ella, y sonreír al mismo compás que esa misma melodía espeluznante que suena de fondo, que tan bien describe esta situación... la que aparece en los momentos justos y exactos, pura coincidencia, ¿destino...? eh, pero sobre todo esbozar una sonrisa al mismo son que tu, creéme, es lo mejor. Hablando de creer..., creérme ese momento, y quedarme dormida con el dulce sonido de algo superficialmente normal y cotidiano, pero convertido en eso tan terriblemente increíble que ya no es del aire, es tuyo, y en esos momentos también mío, quizás. Compartir esos pequeños momentos en una tarde lluviosa, y yo empapada... aunque ya no sé si por la fuerza del agua impulsada desde ahí arriba o por tu emoción, la que ya viene siendo también la mía desde hace años. Compartir los detalles, vaya, lo único que podemos compartir, como si se tratara solo de un juego de niños, sin saberlo tú, solo yo, solo yo... nadie más, haciendo que la gente se pregunte el 'por qué', el por qué de mi sonrisa o de mi llanto... que solo lo puedan entender unos pocos que sepan leer tu mirada, es decir, quizás el aire, el destino, lo que nos lleva, nos impulsa, la fuerza que nos proporciona el aliento, nos subministra el aire, quizá el misterio... eso que está por encima de todos nosotros.

Me gusta mezclarme con lo que leo en tu mirar. Me encanta rebozarme en recuerdos, en fotos, en momentos. Y saber que, pese a la distancia, ahí estaré, a miles de quilómetros. Sufriendo contigo, ganando contigo, sonriendo junto a ti, perdiendo sin quererlo, sintiendome libre sin apenas sentir nada, sintiendome feliz sin darme cuenta, sintiendome rara sin reconocerlo, rara porque tu te embriagas de lo más estraño de este mundo, lo que te ronda por la cabeza, yo lo sé, es algo inexplicabe ¿verdad?. Ya ni te cuento de lo mío... Já. Distinto aire, y mar, sombra, tierra,... de por medio. Aunque por encima de todo, dos sonrisas coexistiendo, aprendiendo de la vida.