A ti, por enseñarme a amar, a ti, por enseñarme a sufrir, a ti, porque te amé como jamás lo he hecho, ni haré...
Ya te he olvidado, o quizá no y quiera auto-convencerme de lo contrario, pues aún siento esa ansia por verte, nervios cuando me hablas, sonríes, cuando noto que te acercas, o simplemente cuando te veo allá, a lo lejos, en mis sueños, deseo tocarte, y no puedo…
No has cambiado, sigues siendo aquel chiquillo que me mantuvo enamorada 3 años, 3 intensos años que jamás olvidaré.
Hemos vivido cosas buenas, malas, alegres, melancólicas... lo hemos vivido todo, o casi todo, pues no pude vivir de cerca lo que era besarte en los labios cuando me viniese en gana, o darte un achuchón; porque sí. Quizá yo me ilusioné demasiado... o de lo contrario, tú no pusiste la ilusión suficiente para que esto saliese adelante y no decayese. Pronto todo se fué, era todo negro, me ahogaban mis propias lágrimas, no quería ver la realidad, sólo te veía a ti, solo eras tú, tu y tu boca, tu y tus ojos, tu y tus palabras, tu, solo tuuu.
No podía imaginar mi vida sin ti, era algo raro, extraño.. tu lo eras todo para mi.
Aún queda una espinita incrustada en mi corazón la cual hoy por hoy, no logré arrancar, todavía me da pinchazos, pero van siendo cada vez más leves. Se que algún día esos pinchacitos de "amor" desaparecerán, aunque esa espinita quedará ahí de por vida. Nunca olvidaré esa parte de mi vida, y deseo no olvidarla jamás, pues en parte me hiciste muy feliz, y te doy las gracias, porque desde entonces no he sido tan feliz como lo era junto a ti. Aunque ahora nos une una simple amistad quiero que sepas que siempre, siempre me encontrarás ahí, escondida en un rincón para que tengas a mano dos hombros para llorar y una amiga que llorará contigo... Porque te quiero.