Sólo os diré una cosa. Un escritor, cuando uno de sus libros vende lo suficiente como para que una editorial se fije en él y lo mantenga, se vuelve irremediablemente vago. Dale a una persona unos ingresos fijos y luego mándale a trabajar. No son todos, cierto, pero si una gran mayoría.

P.D: Ahorraros eso de leer contraportadas como argumento. No tiene peso.

P.D.2: ¿De las subvenciones hablamos otro día, vale?