En el Museo del Louvre hoy ha podido disfrutarse no sólo de las artes plásticas, sino también de la literatura, ya que se ha celebrado la lectura pública de los relatos que seis escritores escribieron sobre algunas de las pinturas y esculturas expuestas.

El encargo les fue realizado por el museo como modo de ofrecer al público “el privilegio de detenerse y mirar de nuevo” grandes obras de Arte, en esta ocasión a través de la palabra. Los escritores elegidos fueron Vassili Alexakis, Maryline Desbiolles, Dominique Barbéris, Anne-Marie Garat, Gila Lustiger y François Reynaert. Los relatos debían ser breves, para ser leídos en no más de quince minutos frente a la obra que los inspiró.

Las seis obras seleccionadas fueron ‘Fuente de cerezas, ciruelas y melón’ de Louise Moillon, ‘Paisaje con Paris y Oenone’ de Claude Lorrain, ‘Cabeza quemada de Sabina, mujer del emperador Adriano’, ‘Los dos primas’ de Watteau, ‘Cristo en la cruz adorado por donantes’ de El Greco, y ‘El juramento de los Horacios’ de Jacques Louis David.

El propio Louvre reconoció que, ni mucho menos, se trata de una experiencia inédita, pues autores como Marcel Proust ya utilizaron con anterioridad el Arte como fuente de inspiración (éste, en concreto, con la pintura de Vermeer). En esta línea me permito recordar el delicioso libro del argentino Manuel Mújica Láinez, ‘Un novelista en el Museo del Prado’, en donde los personajes de los cuadros cobran vida una vez que se cierra el museo. Sin duda, el arte y la literatura son una inmejorable combinación.

Más información: Museo del Louvre


[Fuente: http://www.papelenblanco.com/]