El cierre Crisol y el incierto futuro de la librerías.
Juliana Boersner



Comienza el día con el anuncio del cierre de las tradicionales cadenas de librerías Crisol. La decisión es tomada por el Grupo Prisa al considerar que las librerías han llegado a una suerte de techo de y que no pueden crecer más allá de lo que lo han hecho hasta ahora. La alternativa que se plantean es concentrarse aún más en la actividad editorial, como lo han venido haciendo hasta ahora a través del Grupo Santillana que era el administrador directo de la cadena de librerías.

Vale la pena detenerse en este paso dado por el grupo editorial más importante de España y analizar qué significa de cara al futuro de las librerías tal como las hemos conocido hasta ahora. La primera pregunta que yo me haría es qué significaba para Prisa y Santillana la cadena de librerías Crisol. ¿Cuál es el concepto de librería y la valoración que se tiene de ella, no sólo del establecimiento en sí, sino sobre todo del trabajo diario, humano e intelectual de los libreros? Son estos últimos quienes atienden a los clientes que son, al fin y al cabo, personas “de a pie”, ciudadanos que se entretienen en un espacio físico a la búsqueda de un libro que satisfaga su curiosidad o necesidad de formación.

La librería “normal” no tiene ya sentido para ellos, pero ¿significa eso que todas las librerías deben sentir que han llegado a un techo y que deben cerrar sus puertas? Mi respuesta es no y con conocimiento de causa. Quizás para un grupo editorial tan poderoso no tenga sentido la venta al detal, quizás consideren que es un lujo que no se pueden permitir, pero las librerías han de sobrevivir como espacios de intercambio, de promoción, de venta y eso es algo que quizás a los muy grandes les cuesta incluso ver. Que deben adaptarse a las nuevas modalidades de lectura, de publicación y de circulación del libro es innegable, pero de alli a dejarse aniquilar por ellas no.
En el anuncio de la decisión, Prisa no menciona que ésta sea producto de la crisis, pero está claro que su endeudamiento es grande (peligrosamente grande para algunos) y que no se encuentran ajenos al impacto de la crisis económica actual. No en balde, en noviembre de 2008 vendieron la televisora Localia.tv que era de su propiedad. Ahora son las librerías y ¿qué vendrá después?

Ya veremos. Por lo pronto queda abierta la discusión acerca de la sobrevivencia de las pequeñas librerías independientes, que probablemente estén mejor preparadas para afrontar el vendaval de estos días. Las noticias no son muy halagadoras en ese sentido, ya lo sé, pero es lo que desearía ver a futuro. Pequeños editores, pequeñas librerías apostando por lectores exigentes y variados. Soñar no cuesta nada.


[Página oficial: Librerías Crisol]
[Fuente: http://www.papelenblanco.com/]