50 años sin Raymond Chandler.
Magalí Urcaray



Hoy hace exactamente 50 años de la muerte de uno de los maestros de la novela negra estadounidense, Raymond Chandler (1888-1959).

Creador de algunas de las tramas policiales más recordadas de la literatura, Chandler publicó su primera novela de este género en 1939, es decir, a los 51 años. En dicha obra, El sueño eterno, apareció por primera vez Philip Marlowe, un detective maduro que se convirtiría en su personaje más famoso y que saltaría a la gran pantalla con el rostro de Humphrey Bogart o Robert Mitchum, entre otros. Antes había publicado esporádicamente poemas y algunos relatos, pero fue a partir de 1933 cuando se dedicó por entero a escribir. Su primer cuento de acción policial fue ‘Blackmailers Don’t Shoot’, que publicó en la revista pulp Black Mask. Desde entonces hasta el final de su vida se consagró a la literatura negra.

Entre 1933 y 1939 publicó cerca de una veintena de relatos y en 1953 apareció la que se considera su mejor obra, El largo adiós. Entretanto escribió varias novelas con Marlowe como protagonista, plasmó sus ideas sobre la novela policial en el ensayo ‘El simple arte de matar’ y trabajó en la adaptación al cine de algunos guiones: ‘Perdición’, dirigida por Billy Wilder en 1944 sobre la novela de James Cain; ‘Extraños en un tren’, de Alfred Hitchcock, sobre la novela de Patricia Highsmith, y ‘The Blue Dahlia’, el único libreto que redactó completo y por el que fue nominado a un Oscar.

Tras la muerte de su esposa, Cissy, en 1954 Chandler comenzó a sufrir continuas depresiones que lo llevaron a hundirse en el alcoholismo y a varios intentos de suicidio. Murió el 26 de marzo de 1959, a los 70 años, en California. Dejó todo su patrimonio y futuros beneficios en concepto de derechos de autor a su amiga y agente literaria Helga Greene.

Judith Freeman, autora de ‘El largo abrazo: Raymond Chandler y las mujeres que amó’, apunta la importancia, no sólo de los personajes, sino sobre todo del contexto en que situó sus novelas. La mayoría de ellas están ambientadas en la ciudad de Los Ángeles “una ciudad tan brillante en su exterior como vacía en su interior”:
Chandler describió a la perfección la soledad estadounidense, [...] gente abandonada en el paraíso, entre la abundancia y la riqueza extrema.
[Vía: Revista Ñ]
[Fuente: http://www.papelenblanco.com/2009/03...ymond-chandler]