Pues yo creo que sería una sosa al principio, por timidez, pero que luego resultaría graciosa y peculiar.

Haría bromas a mis compañeros, pero de las que no son pesadas, haría de mediadora en conflictos, rajaría por delante y pro detrás, diría las cosas con tacto, sería payasa, nada llorona, y por orgullo sé que no me querría ir. Y me censusarían mucho por las palabrotas o por mi humor negro. Y debido a lo escandaloso de mi risa, habría gente a la que le irritaría de sobremanera. Me emborracharía a menudo, sería yo misma, y no haría edredoning, luego no me atrevería a ver a nadie de mi alrededor a la cara, si ya me da vergüenza que en mi vida normal me vean liándome con un tío, ni lo cuento triscando.

Si no fuera por mi profesión me presentaría a los castings, me parece toda una experiencia. Pero eso, hay cosas de mi vida privada que me pueden cerrar muchas puertas, por no decir todas, en mi profesión. Mi hermano se va a presentar a los castings este año, y yo sólo deseo que no lo cojan! Nadie de la familia estamos dispuestos a ir a defenderle y me caería la cara de vergüenza ante muchas de sus opiniones, porque es un gañán.