[Semi imprescindible darle ambientillo con la canción seleccionada]


"...Hace ya tres días que empezó a llover ceniza. Cada vez caía en mayor cantidad y en mayor medida. Eran motas incandescentes que refulgían incluso a la luz del sol, ese sol que tan pocos días nos quedaba por contemplar.
Era nuestro último día, nuestras últimas horas. La gigantesca masa que se avecinaba desde el espacio, decían los expertos, era indestructible. Ni tan siquiera las más avanzadas bombas nucleares podían hacer mella en semejante monstruo de fuego y roca. Ahora sólo quedaba esperar el pérfido final y que todo acabara. Los actos de pillaje y saqueo habían comenzado hacía unos cuatro días. Me pregunto por qué la gente espera llegar al extremo para empezar con los actos extremos. Entonces recordé aquella famosa cita atribuída a algún filósofo perdido en la inmensidad de la historia y el tiempo: "Sólo somos libres cuando ya no tenemos nada más que perder". Y era cierto.

Sólo esperaba que si había un lugar más allá de este mundo, fuera un lugar fantástico, plagado de todas esas cosas que me gustaban de la vida.
Las sirenas sonaban fuertes y los coches huían despavoridos. Familias y familias recorrían futilmente la superficie terrestre esperando encontrar un lugar donde asegurar su supervivencia. Pero ese lugar no existía. Un hombre rezaba, sollozando sobre un amasijo de hierros que antaño pudieran haber sido un coche. Entre el ardiente fuego del motor explosionado, se oyó el terrible y desgarrador grito de alguien que lentamente moría. Otra mujer había conseguido salir, y se arrastraba sin piernas hacia un lugar desconocido. Un reguero de sangre se dibujaba detrás de cada muñón, formando charcos más grandes cuando finalmente feneció, pocos metros más allá.
Contemplé cómo un antiguo vagabundo destrozaba un ladrillo en la cabeza de otro hombre, que lucía un traje rasgado, sucio y maltrecho. Recordé aquel verso que Jorge Manrique construyera tantos años ha, acerca de las vidas de pobres y ricos que acaban por desembocar en un mismo destino.

Entonces recordé que yo también tenía que hacer algo. Algo para no caer en el olvido sin pena ni gloria. Allí todo el mundo estaba dando rienda suelta a sus últimos deseos menos yo. Rápidamente observé las llaves de mi casa. Ya no había puerta donde poder introducirlas. Sólo podía llevarme un objeto por las calles atestadas de humanos salvajes.

Sólo un objeto... Y una última acción."

¿Cuáles serían los vuestros?