INTENTE NO CAGARLA, JEFE
Querido presidente:

Dado mi natural escepticismo, me cuesta hcer mío ese grio de "¡No nos falles!" con el que le jaleaban sus seguidores la noche de las elecciones. Me conformo con la fórmula que da título a esta carta porque, francamente, y no se ofenda por ello, nunca he tenido mucha confianza en usted. Entiéndame, parece usted un buen tipo, amable y dialogante y tal y tal, pero entusiasmo, lo que se dice entusiasmo, no es algo que emane de forma natural de su persona.

Es más, yo pensaba quedarme en casa el día de las elecciones. Harto de votar a la contra y de optar siempre por el mal menor, pensaba sumarme a la horda abstencionista y ya me había hecho a la idea de aguantar al PP cuatro años más. Pero cuando vi de lo que era capaz el señor Aznar por no ser desalojado del poder, se me inflaron las narices. Tanta manipulación y tanta marrullería a costa de los dos centenares de muertos me agotaron la paciencia. A mí y a muchos más. Tal vez porque a nadie le gusta que le mientan. Y así fue cómo acabé votándole, serño Zapatero, sin entusiasmo alguno pero ocn ganas de perder de vista a un partido político que se las ha apañado de miedo para hacerme la vida más desagradable de lo que ya es durante los últimos ocho años.

Ahora ustedes, los socialistas, vuelven al poder. Y lo único que me atrevo a pedirles es que, por favor, hagan lo posible para no volver a cagarla. Aún nos acordamos de la autodestrucción del PSOE, y de cómo el choriceo y la incompetencia les abrieron la puerta al ínclito Jo´se Mari y su alegre pandilla. Hasta ahora, los años del PSOE parecían una rareza en la Historia de España, y el triunfo del PP intentaba recordarnos aquí, desde la época de los Austrias, siempre madnan los mismos. Con esta nueva oportunidad para la pseudo izquierda, uno puede hacerse ilusión de que se consolida el bipartidismo y de que España puede convertirse, por fin, en un país más o menos normal.

A ver qué pasa. Y a ver qué hace usted. Queremos creer en ese nuevo talante del que usted habla, aunque esperamos que a la hora de formar gobierno encuentre a personas algo más brillantes que Trinidad Jiménez, Jesús Caldera o Pepe Blanco.

De momento, eso sí, le doy las gracias por quitarme de en medio al bigote y al de la barba.


Ramón de España (Revista "El jueves")

la he encontrado en la web:
http://www.planetalibre.es.vg/