Estuve en una empresa que trabajaba para otras, a la hora de captar socios y clientes. Es que eso de captar socios no, las ONG así lo que buscan son clientes, y mantenerlos a base de promesas y cosas que no se si harán (supongo que si).
Donde estábamos nosotros tenían algo moralmente esperanzador. No captar viejos. Me parece que era a partir de 65 años, estaba prohibido. Me consta que hay algunas compañías de estas que venden libros que no tienen escrúpulos y venden enciclopedias y colecciones de vete a saber quien a viejetes indefensos en sus casas. Donde estaba no.
Al margen de eso, luego todo iba por objetivos. O conseguías socios o no veías un duro, y claro, el transporte y la comida te la pagabas tú. Te prometían el oro y el moro si lo hacías bien, pero claro, ponte a hablar con gente que no conoces ahí en sus putas casas. Porque iban a las casas. Yo duré día y medio. Por la tarde le dije a mi compañero que estaba al cargo que me iba, y no quise saber nada más. Y esa fue mi triste historia, una de tantas.