Yo alguna día me cansaré de ser una buenaza, porque al fin y al cabo no sirve casi de nada, muchas veces me he dejado de lado por los demás, y esos "demás" ni intentan estar a mi lado. En fin, cuando alguien merece la pena, no hay ninguna fórmula para saberlo, simplemente, es quién está ahí cuando realmente hace falta, no sólo para echarse unas risas.