Mi abuelo, parece que siempre está en su mundo, calladito, mirando lejos. No se enfada, por más que mi abuela le chille. Y cuando habla, todo el mundo se calla, habla con seriedad y tranquilidad y nos hace escucharle. Nunca vá a funerales, ni que sean amigos o familia suya, si tiene alguien querido enfermo tampoco los va a visitar al hospital. Es como si fuera un pasota, pero quien los conocemos sabemos que se lo guarda todo, lo vive en su mundo.