En su momento sí viví cosas así, bastante fuertes, y yo tampoco me quedaba corta. Por suerte las cosas ya no son así, aunque tampoco es que sean perfectas. Con mi padre por ejemplo tengo muy poco trato porque es una persona demasiado ''peculiar'', por decirlo de algún modo, y porque él lo decidió así.

Intenta no alimentar ese odio porque al final sólo sales perdiendo tú amargándote. Si de verdad crees que no te merece, ten con él el trato justo e intenta aceptar que las cosas son así. Es difícil, pero más vale aceptar algo aunque duela que pasarse la vida odiando a alguien.