Relatos eróticos

  1. #31
    Avatar de Isolda The show must go on...
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    Hetero - Primera vez
    Hetero - Flechazo

    Hetero - Polvazo

    Gracias adelantadas!




  2. #32
    Avatar de Björk La distancia nos acerca.
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    Esos de Hetero - Polvazo han de molar xDDD


    Pon uno de Gays a ver qué tal
    Me atrevo y te amo.

    Mi ilusión te regalo.

  3. #33
    Avatar de Casadiella de anís Mega Usuari@
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    xica_sexy escribió:
    pon mas relatos lesbicos porfis
    MIENTRAS ELLA DORMIA Esta ahí dormida, sin la mas remota conciencia de lo que iba a pasar
    De pronto, se escuchó que la puerta del cuarto se habría lentamente, Sonia, entró al cuarto de su mejor amiga, Clara.

    Sonia quería a Clara, pero no como amigas, sino como amante, la deseaba desde el primer momento que la había visto. Vivian en los dormitorios de la Universidad y ahí era donde se habían conocido.

    Esa noche, se había ido la luz, por lo que nada le podría salir mal a Sonia. Entró sin hacer ruido, y le puso el seguro a la puerta, para evitar cualquier interrupción.

    En la mano derecha traía una bolsa de papel con algunas cosas que creía necesarias para esa noche.

    Sonia estaba en pijama, una batita de color negro de tirantes que le llegaba a medio muslo. Con cuidado dejó la bolsa de papel a un lado de la cama de Clara. Lentamente se acercó a ella.

    Por la ventana entraba la luz de la luna y eso era lo único que Sonia necesitaba para ver a Clara. Esta dormía placidamente. Con cuidado, Sonia le quitó las cobijas a su amiga

    Esta seguía dormida y no se había movido. Sonia abrió la vulva de su amiga con sus dedos y aspiró el aroma que salía de ahí, Eso la excitó más y sin pensarlo dos veces, metió el rostro en el recinto. Su lengua lamía despacio y poco a poco sintió que su amiga se empezaba a mover.

    Sonia quería que Clara se despertara, y por eso tomó el clítoris entre sus labios y lo empezó a chupar con energía. Su amiga gimió, obviamente estaba despertando.

    Clara despertó de repente y se sorprendió de lo que estaba sintiendo por que creía que era un sueño, pero había alguien que le estaba chupando deliciosamente el clítoris y su orgasmo fue muy fuerte, gimió, de placer, aunque no sabia quien le había provocado esa sensación, la disfrutó enormemente.

    Cuando la intensidad del orgasmo terminó empezó a tocar la cabeza que estaba aún entre sus piernas. Era una mujer!

    -¿Quien es?

    -Sonia.

    ¿Sonia? su amiga Sonia? no lo podía creer, Sonia le había producido el orgasmo más intenso de su vida. Con la voz temblorosa le preguntó:

    -¿Pero por que?

    -Por que te deseo, te amo Clara, quiero hacerte gozar como una perra en celo, ya vi que te gustó lo que te hice, quiero seguir haciéndolo, y que tú me lo hagas a mí.

    Las palabras de Sonia encendieron a Clara, sentía que el deseo la consumía.

    No dijo nada, solo tomó la cabeza de Sonia, y la guió hasta su vagina, Sonia entendió el mensaje, y la empezó a lamer de nuevo. Esta vez con más ganas y mucho más profundo en la vagina que antes.

    Clara sentía el calor por todo su cuerpo, en pocos minutos sintió que un orgasmo la arrastraba, y al mismo tiempo que Sonia le comía la vagina a su amiga, esta se masturbaba con los dedos, se frotaba frenéticamente el clítoris, hasta que sintió que su propio orgasmo la consumía.

    Cuando la intensidad de sus respectivos orgasmos terminó, Sonia besó a Clara en la boca, exploró la boca de su amiga con entusiasmo y Clara se dejo llevar con la pasión que estaba creciendo de nuevo.

    Se acomodaron como un 69 Sonia encima de clara y ambas empezaron a complacerse. Clara nunca había hecho algo parecido, pero sabia que lo que le estaba pasando le encantaba.

    Chupaba y lamía la concha de Sonia con energía y cuando sintió que Sonia se acercaba primero

    -Meteme los dedos en la vagina Sonia, quiero tener el orgasmo más salvaje.
    Sonia no esperó dos veces, metió dos dedos en la vagina de Clara y luego metió un tercer dedo, Clara la imitó y ella también insertó un dedo más en la vagina de su amiga, luego un dedo más, y luego toda la mano de las dos muchachas estaban en la vagina de la otra, los orgasmos fueron impotentes, salvajes y casi pierden el conocimiento.

    Cuando la intensidad bajó, sacaron las manos empapadas y los torrentes de líquidos fueron recibidos por las bocas de las amantes.

    Cuando se cansaron, Sonia se bajó de Clara y quedaron de frente. Acostadas, respirando pesadamente.

    Clara escuchó que Sonia hacia algo, pero no puso atención hasta que sintió que Sonia empezaba a tocarla de nuevo en la vagina, tocó el cl
    ítoris de Clara con la mano hasta que sintió que sus líquidos empezaban a salir, Sonia se masturbaba, hasta que Clara sintió que Sonia se ponía en forma de tijera y sintió la concha de su amiga se junto a la de ella.


    Sintió que se moriría de placer cuando Sonia empezó a moverse para que sus vaginas y clítoris se juntaran y frotaran, Sonia tocaba también el clítoris de Clara con los dedos y eso intensificó el placer.

    Cuando por fin terminó, Sonia, se metió el consolador lo más profundamente que pudo y tomó la mano de Clara para que le hiciera lo mismo, Clara metía y sacaba el consolador cada vez más rápido y escuchaba los gritos de placer de Sonia que se convulsionó de manera deliciosa al tener su orgasmo.

    Cuando este terminó, Clara sacó el consolador y lo chupó con deleite para saborear el sabor de Sonia, luego la besó y Sonia sintió el sabor de su concha en los labios de Clara, finalmente sus ansias de darse placer mutuamente bajaron y se abrazan para dormir unas cuantas horas.

    Sonia besó a Clara en la boca y esta puso su mano entre las piernas de Sonia para después, quedarse dormida.


  4. #34
    Avatar de Khoré ¿Un juego de idiotas?
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    Del pais de nunca jamás.
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    Como triunfan los lesbicos xDD
    -Su soledad es una vieja enjuta rodeada de hijos de puta,
    que se ríen de ella pues todos quisieran ser como Marea.

  5. #35
    Avatar de Casadiella de anís Mega Usuari@
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    **Conejita** escribió: Ver mensaje
    Hetero - Primera vez
    UNA NOCHE INESPERADA No se habían visto nunca y los dos querían demostrar como hacer disfrutar al otro, y como disfrutar haciendo gozar.

    Lo que hacía tiempo había empezado como una amistad cómplice parecía que aquella noche inexorablemente se iba a convertir en algo más. Durante muchos meses habían compartido opiniones, secretos, experiencias e incluso deseos ocultos y fantasías, lo que empezó por una sana curiosidad morbosa de los dos, poco a poco se había ido consolidando como una verdadera amistad en la que compartir un interés mutuo sobre todo lo que tiene que ver con el sexo. Hasta ese día no se habían visto nunca pero las conversaciones que durante esos meses habían mantenido les habían hecho conocerse en profundidad, y porque no, incluso sentir el deseo más ardiente y cómplice de cualquier pareja que se conoce. Sin haberse mirado nunca antes a los ojos, bastaría ahora con cruzar una mirada entre ambos para saber perfectamente lo que pensaban sin necesidad de palabras. Se conocían como dos viejos amigos, desde el principio habían sido completamente sinceros, lejos de las mentiras típicas que suelen decirse en estos medios modernos de comunicación, ellos habían sido sinceros, tal vez por ello se conocían de verdad, no habían intentado sorprender al otro con mentiras o destellos deslumbrantes, habían dicho siempre lo que pensaban, como eran y lo que les gustaba o dejaba de gustar.
    Había pasado mucho desde aquella primera tarde en la que cruzaron las primeras frases: Hola! sabes quien soy?...
    Creo que si pero no estoy seguro…

    En ellas habían ido profundizando en su amistad. Gracias a ello conocían sus gustos, sus experiencias y hasta los detalles más insignificantes de sus vidas. Pero todo eso era pasado, había llegado el día en el que se conocieran en persona, un día en el que aunque ellos no tenían pensado que ocurriera nada, salvo el hecho de conocerse, iba a ser mucho más intenso, más especial, e íntimo.

    Nada más llegar a la habitación no pudieron contener más sus deseos. Ella entró primero en la habitación y él la siguió, antes de que ella se diera la vuelta para mirarle, el la agarró por la cintura con ternura mientras cerraba la puerta con el pie. La cogió con cariño por la cintura y la acercó hacia él para susurrarle al oído lo mucho que había soñado ese momento, ella mostró el mismo sentimiento apretando con fuerza los brazos que la sujetaban por la cintura. En ese momento él empezó a deslizar sus labios desde la oreja sin dejar de estar nunca en contacto con la piel de ella besando con fuerza el cuello hasta llegar a mordisquear la parte que esta en contacto con la clavícula. Estos mordiscos en la clavícula hicieron que a ella se le erizaran los pelos y que él ya no pudiera sujetarla más por la espalda. Ella se giró entre risas, ya que él se resistía e intentaba mantenerla en esa posición que la dejaba en inferioridad, pero al final ella consiguió estar frente a él y poder mirarse nuevamente a los ojos, parecía que el tiempo se había detenido, la mirada iba más allá de mirarse mutuamente las pupilas, era como si a través de los ojos de ella él pudiera ver el deseo y calor que dentro de ella iba surgiendo. Aquella mirada le transmitía una tranquilidad especial pero al mismo tiempo le excitaba y le despertaba los recuerdos de todas esas conversaciones que habían mantenido.

    Ella le había dicho que era una chica normal, sin nada especial pero a él le resultaba sumamente especial, tal vez fuera por todo lo que la conocía y por los ratos que habían compartido hablando de sexo y descubriendo los gustos de cada uno. Ella era realmente bonita, puede que no fuera la típica chica en la que se fijarían los adolescentes para darse la vuelta pero estaba claro que la belleza que ella tenía la hacía atractiva y excitante. Sus ojos encerraban un brillo y una alegría que contagiaban a todo aquel que se detenía en mirarlos en profundidad y su cuerpo encerraba unas formas y unas curvas que a él le aceleraban con sólo intuirlas a través de la ropa. Aunque parecía que el tiempo se había detenido, apenas había trascurrido unos segundos desde que empezaron a mirarse, ambos se dieron cuenta que algo iba a ocurrir y que
    ya no podrían hacer nada por intentar que no pasara. Como quien se da por rendido, al saber que por mucho que luche perderá el combate, los dos se dejaron llevar y se fundieron en un largo beso en el que partiendo de un leve roce de sus labios fueron dejando paso a la humedad de sus lenguas que se entrelazaban intentando crear una atadura que los mantuviera unidos toda la noche. Él la sujetaba la cabeza con ternura y jugaba con su pelo mientras el beso se prolongaba como si ninguno quisiera ponerle fin. Fue ella quien poco a poco se fue separando sin antes perder la ocasión de dar un mordisco cargado de intención en el labio inferior de él, al tiempo que se separaba iba abriendo los ojos y al encontrarse de nuevo con los suyos fue cuando ya fueron incapaces de seguir frenando su deseo.


    Querían follar durante toda la noche, durante meses habían hablado de sus gustos, de lo que les gustaba hacer disfrutar al otro, de sus habilidades, de sus fantasías y de sus sueños más ocultos, algunos de los cuales no los conocían ni sus propias parejas. Esa noche iban a hacerlos todos realidad, todas esas conversaciones iban a dejar de ser meras palabras escritas en una ventana para convertirse en algo inolvidable y que nunca más se volvería a repetir. Ninguno de los dos había pensado que sucedería pero ahora estaban seguros que desde el principio habían soñado con ello y que sería algo que nunca volverían a hacer, así que iban a disfrutar de cada momento, de cada caricia, de cada gesto como lo que realmente era, algo irrepetible…

    Ella se abrazó a él, apoyó su cabeza en su pecho y empezó a besarlo, al tiempo que desabrochaba su camisa y empezaba a tener contacto directo con su piel. Con suavidad dejó caer la camisa deslizando por la espalda de él y a continuación deslizó su mano de nuevo hacia delante, esta vez a la altura de la cintura, agarrando su polla con seguridad, y encontrándola tan excitada como esperaba, se moría de ganas por tenerla entre sus manos y hacerle todo lo que durante tanto tiempo le había escrito en la distancia. Fue desabrochando el pantalón y cuando ya estaba a punto de tenerla entre sus manos y verla desnuda, él se separó un poco y le cogió de las manos. En los ojos de él había una chispa de travesura y picardía, ella intentó soltarse y agarrarle la polla pero él no la dejó. Los dos querían demostrar como hacer disfrutar al otro, y como disfrutar haciendo gozar, así que él la dio la vuelta, pegando su pecho a la espalda de ella, y en esa postura sujetándola firmemente con un brazo por la cintura para que no se soltara, empezó a acariciarla con la mano que le quedaba libre, empezó por acariciar de manera suave sus tetas por encima de la camiseta que ella llevaba hasta conseguir que sus pezones se excitaran y se pudieran distinguir visualmente a través de la ropa, en ese momento ella giró la cabeza hacia él lo que aprovechó para besarla metiéndola la lengua entera sin apenas darle tiempo para acomodarse. Al tiempo que la besaba y como consecuencia del calentón que iba teniendo, fue deslizando su mano por el vientre hasta llegar al vaquero ajustado que ella llevaba, sin necesidad de soltarlo, metió la mano por dentro hasta llegar a comprobar lo húmeda y excitada que ella estaba, tanto como él que notaba como palpitaba su polla. Sin dejar de besarla él empezó a acariciar el clítoris con la delicadeza necesaria para no hacerle daño, pero con la firmeza justa para que a ella se le empezará a acelerar la respiración y empezarán a escapársela algunos gemidos que iban excitándole cada vez más. Poco a poco fue subiendo el brazo con el que la sujetaba, metiendo la mano bajó su camiseta para acariciar el pecho por debajo de la ropa, cuando lo alcanzó, lo sacó y empezó a jugar con los pezones pellizcándolos alternativamente. Ella empezaba a notar como pronto iba a correrse si seguía a ese ritmo, y no estaba dispuesta a que pasara tan pronto. Ella se dio la vuelta en uno de esos interminables besos, y acercándose al oído le susurró:"ahora me toca a mi"

    Sin esperar que le contestara se agachó, sacó su polla y se la metió entera en la boca, empezó a comérsela como tantas veces le había explicado, y le demostró que como ella decía, era una de esas chicas que disfrutan comiéndose una buena polla, que lo hacen por gusto y no por compromiso, que saben como hacer que un tío disfrute, y está
    claro que igual que en otras cosas, encontrar una tía que sepa comerse una polla y disfrute haciéndolo es encontrar un tesoro. No hay que saber trucos, ni hacer nada especial, sólo hay que disfrutar haciéndolo. La postura empezó a resultarle incómoda así que sin sacársela de la boca se incorporó y se acercó a la cama para sentarse mientras que a él lo atrajo agarrándole el culo. Siguió largo rato engullendo aquella polla, sin dejar un solo centímetro por lamer hasta que sintiendo que el se corría aceleró el ritmo, no quería dejar escapar ni una sola gota, y así fue como él se corrió dentro de ella por primera vez.

    Había llegado el momento de ver como él también era capaz de hacer disfrutar a una chica comiéndoselo todo, sin apenas hacerla cambiar de postura la pidió que se tumbara en la cama y abriéndola las piernas se arrodilló entre ellas y empezó a darle largos lametazos que recorrían todos sus labios e iban desde la entrada hasta el clítoris momento que aprovechaba para pellizcarlo entre sus labios con suavidad para no provocarla dolor sino un placer que poco a poco fuera aumentando. Poco a poco la fue levantando las piernas mientras que seguía lamiendo cada centímetro de su coño. Sin dejarla descansar ni un solo momento y sintiendo que su polla comenzaba de nuevo a ponerse dura, le levantó las piernas y las separó más para tenerla completamente abierta delante de él y poderle provocar todavía más placer del que ya sentía, ella a menudo intentaba acompañar los lametazos de él acariciándose el clítoris con su dedo índice, pero él no la dejaba que lo hiciera, quería que la situación se prolongara y el grado de excitación de ella la llevara casi a la locura. Cuando ella estaba a punto de correrse él paró de repente y acercándose a su chaqueta sacó un pequeño vibrador que había llevado para la ocasión. Ella siempre le había dicho que sentía ganas de probarlo pero nunca lo había hecho y él quería provocar una de esas corridas tan espectaculares en las que salen chorros como si de un grifo se tratara. Así que casi sin darle tiempo para enterarse de lo que pasaba empezó a acariciarle el clítoris con el vibrador de una manera que a ella le costaba reprimirse y estarse quieta, los gemidos fueron subiendo de volumen, y mucho más iban a subir cuando se lo introdujo y empezó a ponerlo en contacto con su punto G. En ese momento ella ya no pudo aguantar más y empezó a sentir convulsiones vaginales que la llevaron a explotar en una corrida que hasta entonces nunca había experimentado. Las convulsiones le duraron casi dos minutos hasta que él pudo volver a acariciarla sin que ella se pusiera nerviosa y pudiera soportar el contacto de su piel.

    Poco a poco ella se fue relajando pero estaba claro que quería más, la noche no había hecho más que empezar y después de lo que habían experimentado no estaban dispuestos a parar ahora, aquella era su noche, su única noche y tenían que aprovecharla entera. Fue entonces cuando el se acercó a ella y después de preguntarla que quería que la hiciera, ella le contesto: follame!!No aguanto más!!

    Casi sin dejar que terminara la frase él se coloco entre las piernas, cogió las piernas de ella y las dobló de tal manera que aunque ella estaba tumbada en la cama, parecía que estaba sentada, cogió los pies de ella y los apoyó en sus hombros al tiempo que le colocaba la polla en la entrada y sin avisarle la penetraba metiéndosela entera de una vez. Un escalofrío la recorrió entera y sin poder dejar de gemir le pidió que siguiera y no parara. Y así lo hizo, en esa postura que tantas veces habían comentado en sus privados y que ella le había contado que tanto le gustaba porque le estimulaba el punto G de manera loca estuvieron follando largo tiempo.

    Él ya le había contado que su polla era de un tamaño normal, unos 18 cms y de grosor medio pero que si había algo de lo que podía sentirse contento es que su aguante a la hora de follar era alto. Podía estar 45 minutos e incluso más echando un polvo sin correrse, y en esta ocasión habiéndose corrido antes podría aguantar incluso más. Así que en los próximos 50 minutos estuvieron cambiando de postura, colocándose ella encima de manera que él pudiera comerle las t
    etas mientras ella botaba sobre su polla sin darle un respiro, colocándose a cuatro patas y penetrándola desde detrás. Hasta que nuevamente volvieron a la postura inicial para correrse juntos y sentir como el calor de él la llenaba. Pasado todo, ella quiso marcharse a su casa para dormir pero él le pidió que se quedara y pasaran la noche juntos, aunque no estaba seguro de conseguirlo, él todavía tenia sueños y fantasías que cumplir y esperaba poder hacerlas realidad al amanecer, pero eso es otra historia y merece ser contada en otra ocasión.


  6. #publi
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  7. #36
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    **Conejita** escribió: Ver mensaje

    Hetero - Flechazo
    MIRADAS QUE LO DICEN TODO Hetero, flechazo, polvazo. Sus ojos se encontraron una vez y creyeron que jamás volverían a verse, pero el destino los volvió a unir

    Porque una promesa es una promesa:
    Dedicado a Marta, o a Anna, o a Marta Anna,
    o a Anna Marta, en fin, dedicado a ti.


    Ni siquiera recuerdo como sucedió, todo comenzó muy inocentemente mientras ojeaba el periódico en la cafetería de la esquina, me quede embobado mirándola, no la había visto nunca antes, sus movimientos, sus gestos, todo hacía que yo la observara con mis cinco sentidos, era una chica joven de unos 20 años, sus ojos eran de color miel y movía su pelo castaño con sensualidad. Ella era el centro de atención de un grupo de jóvenes que la acompañaba y yo la miraba como si no hubiera nadie más en el local a excepción de nosotros dos.

    Durante unos segundos pude adivinar una mirada fugaz suya, levanté la vista pero ella evitó mis ojos, así permanecimos durante unos cuantos minutos, jugando al gato y al ratón, contemplándonos mutuamente pero sin mirarnos a los ojos, rehuyendo el encuentro de nuestros ojos.
    Era ya demasiado tarde, debía irme, el trabajo me reclamaba, así que me levanté, dejé el importe del café sobre la mesa y me dirigí hacia la puerta, pasé a su lado y entonces la miré directamente a los ojos, ella no evitó mi mirada, mientras avanzaba hacia la salida seguía fijo en sus ojos, y experimenté una sensación nueva, era como si de pronto todos los sonidos del mundo se hubieran callado, como si me hubiera quedado sordo, tan solo oía los latidos de mi corazón. Tomé el pomo de la puerta y por unos instantes dudé entre irme o quedarme y decirle algo. Sin embargo escogí la primera opción, salí de nuevo a la calle y de pronto todo volvió a la normalidad, los sonidos volvieron y me adentré en la monotonía del día.
    Lo más lógico habría sido que no volviera a haber visto a aquella chica nunca más, pero la vida da muchas vueltas y el destino te depara sorpresas insospechadas. Habían pasado ya un par de semanas desde nuestro encuentro, era un viernes típico de invierno, gris plomizo, frío y lluvioso, había salido a tomar unas cervezas con unos amigos pero me encontraba algo cansado así que decidí irme a casa, las campanas del reloj de la Iglesia de "San Juan" acababan de dar las dos de la mañana.
    Mi casa no estaba lejos, pero la lluvia arreciaba y formaba una especie de cortina que no te permitía ver más allá de dos metros, aceleré el paso pues no llevaba paraguas y me estaba empapando. De pronto, al dar una esquina de la callejuela que conduce al Mercado de Las Flores me tropecé con una chica, no me dio tiempo a disculparme, cuando levanté la vista la vi, era ella, sus ojos también me reconocieron, ninguno de los dos decía nada, solo nos mirábamos, los dos solos en la calle, empapándonos bajo la lluvia, sin decirnos ni una sola palabra, el agua arrollaba por su cabello, por sus mejillas y surcos de gotas de lluvia entraban por el cuello de su jersey, en ese momento me pareció la criatura más hermosa sobre la faz de la tierra y di un paso hacia ella, mis labios se acercaron a su boca y la bese, ella respondió a mi beso con naturalidad, nuestras lenguas se fundieron en un baile sensual y húmedo, mis manos acariciaban su nuca y las suyas mi cintura. Así permanecimos entrelazados durante mucho tiempo, cuando nuestras bocas se separaron ella sonrió, y dijo:
    Será mejor que vayamos a algún sitio, estamos calados hasta los huesos.
    Ven, vivo aquí al lado. - Y la tomé de la mano para que me siguiera.
    En el corto camino a casa no intercambiamos palabra alguna, puede resultar extraño, pero así fue, caminábamos entrelazados y ella apoyaba su cabeza en mi hombro.
    Llegamos a casa y le ofrecí algo de beber, rehusó el ofrecimiento.
    Estoy muerta de frío y empapada, creo que nos vendría bien una ducha caliente y poner a secar la ropa, ¿no te parece? - dijo con una hermosa sonrisa.
    Sí, tienes toda la razón - le dije mientras me acercaba a ella y le quitaba un mechón de pelo de su frente, para, a continuación, besarla.
    Los dos unidos, entrelazados, fuimos desplazándonos poco a poco hacia el cuarto de baño, tropezando con los pocos muebles que encontramos a nuestro paso, desnudándonos torpemente el uno al otro.
    Su piel era muy pálida, parecía una hermosa pintura de algún pintor de la escuela holandesa, su tacto extremadamente suave y sensible, algunas pecas salpicaban su bello torso, sus pechos voluptuosos, turgentes y sus pezones increíblemente grandes, sus caderas anchas, rotundas y su pubis aparecía ante mi completamente depilado, como si de una inocente niña se tratara. Era una criatura deliciosa.
    Nuestros cuerpos disfrutaban del agua caliente que caía sobre nosotros, nuestras bocas y manos se dedicaban a explorar el cuerpo del otro. La besaba en el cuello, mis manos recorrían su espalda bajando hacia sus caderas, sus pechos se apretaban contra mí, su boca lamía el lóbulo de mi oreja y sus manos acariciaban mis glúteos.
    El agua relajaba nuestros cuerpos y el vapor daba sensualidad al momento, nuestros besos se volvían más lujuriosos, lamíamos, besábamos, mordíamos nuestros labios, nuestras lenguas exploraban cada rincón, bebíamos el uno del otro con auténtica pasión. Las caricias se volvieron más atrevidas, mis manos acariciaban sus pechos, amasándolos, jugando con sus ya erectos pezones, lamiendo y chupando éstos. Sus manos tomaron mi sexo, acariciándolo dulcemente, recorriéndolo lentamente en toda su longitud una y otra vez, practicándome una maravillosa masturbación.
    Mi mano derecha bajó por su vientre hasta llegar a su sexo, recorriéndolo en toda su longitud, notando el sensible tacto de sus labios vaginales, descubriendo su clítoris aún oculto, su boca lamía mi cuello y un ligero gemido me indicó que mis caricias le gustaban.
    Mis dedos comenzaron a explorar más íntimamente, separaban sus labios vaginales para descubrir la hermosa flor que éstos ocultaban, su vulva era sonrosada y se encontraba ya muy lubricada. Mi dedo pulgar comenzó a acariciar en círculos su clítoris, notando como poco a poco éste iba aumentando de tamaño y mostrándose más y más visible, mientras, mi dedo anular comenzaba a penetrarla cuidadosamente. Mi dedo se movía en su interior a ritmos acompasados, acariciando sus sensibles paredes que lo absorbían.
    Nos besamos de nuevo, su lengua serpenteaba en el interior de mi boca, la humedad de su sexo iba en continuo aumento, decidí usar un segundo dedo para penetrarla, los dos eran atrapados por sus músculos vaginales, su clítoris ya estaba completamente erecto y sensible y sus gemidos aumentaban de tono.
    Retiré mi mano de su sexo y mis labios bajaron por su vientre hasta su Monte de Venus, lamiendo cada milímetro de su piel, separó más sus piernas y mi boca bajó hasta sus más íntimos labios, mi lengua los lamió profundamente, recorriéndolos en toda su extensión y abriéndolos ligeramente en cada lamida, su sabor era salado y su olor intenso, mis manos ayudaron a ir más allá, mi lengua recorrió su clítoris y mis labios puestos en forma de O la ayudaron a succionarlo, sus manos acariciaban mi cabello, crispándose cuando su placer era mayor. Mientras mi boca se ocupaba de su hermoso y mágico botón comencé nuevamente a penetrarla con dos de mis dedos, sus contracciones eran cada vez mayores, sus gemidos más intensos, noté como apretaba los dedos de sus pies, y de pronto lo noté, le llegó un orgasmo intenso acompañado de un gemido ronco, lamí y bebí su esencia como bebe aquél que está sediento.
    Sus dedos tiraron de mi cabello hacia arriba, me separé de su pubis, los dos de pie nuevamente, me beso, notando en mis labios y boca su propio sabor íntimo.
    Ahora eran sus labios los que bajaban por mi cuello, se apoderaban de mis pezones y los lamían, incluso los mordían y estiraban juguetonamente, sus manos acariciaban mi espalda y mis costados.
    Su lengua recorría mi vientre, surcaba las proximidades de mi ombligo, lo lamía y penetraba apasionadamente. Su boca bajaba, sus manos acariciaban mi culo.
    Sus manos tomaron mi sexo, sopesándolo, con una tomó mi pene y con la otra me acariciaba y masajeaba los testículos, noté la punta de su lengua en mi glande y una pequeña descarga eléctrica recorrió mi espina dorsal.
    Comenzó lentamente a masturbarme, sus labios se apoderaron de mi glande, sorbiéndolo, volviéndome loco con su lengua, colocó sus manos de nuevo en mis nalgas y de esta manera era ella la que controlaba mis embestidas a su boca, sus labios se abrieron más y mi polla entró más profundamente en su interior, cada vez un poquito más, hasta que entró completamente, su lengua me volvía loco y sus labios se cerraban en torno a mi pene como si de su vulva se tratara, esta dulce tortura se repitió durante varios minutos.
    Me estaba llevando al éxtasis, pero yo no quería terminar aún. El agua seguía cayendo sobre nosotros, la cogí de sus hombros y la obligué a ponerse en pie para fundirnos en un nuevo y apasionado beso.
    Hice que apoyara su espalda en la pared de la ducha, ella abrió sus piernas y con sus manos tomó mi tremendamente excitado pene para conducirlo a la entrada de su sexo, introduje tan solo la punta y me quedé quieto, contemplándola, pero ella quería más, lo quería todo, puso sus manos en mis caderas y empujó con fuerza, consiguiendo que casi la penetrara completamente, un leve gemido salió de su garganta, me retiré levemente de su interior para volver a penetrarla, en esta ocasión hasta lo más profundo de sus entrañas, mientras, mi boca devoraba su pezón derecho. Así permanecimos largo tiempo, acoplados el uno en el otro, dejando que el agua caliente y el vapor cubriera nuestros cuerpos, haciendo el amor de forma cadenciosa y lánguida en unas ocasiones y de forma ruda y rápida en otras, besándonos y lamiéndonos como dos animales en celo, su sexo me atrapaba y me exprimía, nuestros cuerpos se tensaban y crispaban.

    Tomó una de mis manos y la besó, introdujo uno de mis dedos en su boca y lo lamió de la manera más lujuriosa que jamás he visto, y, a continuación llevó mi mano a sus nalgas. No me dijo nada, no necesitaba hacerlo. Mi mano se perdió entre sus glúteos buscando penetrar su hermoso culo, mi dedo presionó su entrada y su anillo lo atrapó, comencé a moverlo en su interior, notando como mi pene penetraba su sexo a través de la fina pared que los separaba. Mi dedo se desplazaba en su interior con asombrosa facilidad, así que decidí utilizar un segundo dedo, lograrlo fue algo más difícil pero conseguí que se dilatara lo suficiente para conseguirlo, una vez superado esto mis dedos se desplazaban en su interior con suavidad y seguridad, horadando su interior a la vez que mi sexo penetraba su delicada vagina.

    Moví mis caderas con fuerza, logrando una penetración profunda e introduciendo a la vez con firmeza mis dedos en su interior, de sus entrañas salió un profundo gemido, sus uñas marcaron mi espalda.
    Mientras me besaba sus manos bajaron hasta mi pene, sacándolo de su interior y acariciándolo con dulzura. Tomó un bote de gel y vertió una considerable cantidad en sus manos, comenzó a masajear y a lubricar mi sexo, para luego aproximarlo a su entrada posterior que mis dedos acababan de abandonar, colocó mi glande en la entrada de su culo y muy lentamente la fui penetrando, su anillo anal comprimía todo mi pene cerrándose sobre él, los primeros momentos fueron difíciles, nuestros movimientos lentos para conseguir que su cuerpo se acostumbrara a mí y que su dilatación aumentara, mi mano izquierda masajeaba a la vez su sensible clítoris.
    Poco a poco, centímetro a centímetro, me introducía más y más en su interior, cada vez nos encontrábamos más cómodos y disfrutábamos más.
    Decidí dar un último paso más, puse sus manos tras mi nuca y coloqué las mías bajo sus muslos, levantándola del suelo de la ducha y dejándola tan solo apoyada en la pared de ésta y en mí. La penetración ahora era más profunda, cada vez nuestro ritmo era más rápido, nuestros gemidos aumentaban a cada embestida, el clímax estaba cerca.
    Sus uñas arañaban mis hombros y de pronto mientras nos besábamos, ella se tensó completamente, clavó incluso sus dientes en mi labio hasta hacerle sangre y noté como una inequívoca humedad mojaba mi vientre, yo tampoco podía retrasarlo más y segundos mas tarde estallaba en su interior explotando de placer.
    Continué dentro de ella durante algún tiempo más mientras disminuía mi erección, acariciándonos y besándonos a la vez que el agua seguía corriendo por nuestros cuerpos.
    Esa fue aquella noche tan especial, una noche en la que casi no hubo palabras, una noche en la que solo hubo pasión, una noche que surgió de unas miradas, unas miradas que en ocasiones lo dicen todo.


  8. #37
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    **Conejita** escribió: Ver mensaje
    Hetero - Polvazo

    Miedo a la oscuridad.
    Hetero, polvazo. Los amores y los deseos pueden ser lo más tumultuoso y desgarrado del mundo... y ¿lo más placentero...?



    Gotcha yacía en la cama desde que Vuarnet la dejó. Sus manos y su miembro llevándola de un orgasmo a otro. Lo recordaba de manera tan intensa que era como si estuviera allí. Recordó cómo él lloró al final, cuando hundió su cabeza entre sus manos, su cara entre su pelo, sus fluidos resbalando por su cuerpo, y la marca de sus labios en su cuello.
    Se recostó entre una fría humedad. Comenzó a estirarse, entonces salió de la cama, y tras ponerse una bata, se dirigió al baño. La ducha también le recordaba momentos de gran tensión sexual. Él hubiera intentado acariciar su sexo. Pequeñas bromas, comentarios agradables y algún beso cariñoso. Tan cariñoso, que su corazón se derritió, al recordar lo delicado que era. Pero alejó todos esos pensamientos de su cabeza, se prometió que ya era suficiente, que no lo volvería a hacer.
    Ya no quería ir a su casa. Ya no quería dormir en su cama.
    La ducha estaba demasiado caliente, quemando su piel. Se dejó abrasar por un segundo, y entonces la apagó, quedándose con la cabeza apoyada en la húmeda pared. Cualquier cosa antes que volver a esa cama vacía. Sabía lo que estaba haciendo, ¿no? Ese era el trato. Uno que había sellado firmemente. Sin corazón, sin sentimientos... Sin amor. Algún día sus latidos la dejarían dormir de nuevo. Algún día.
    Se secó cuidadosamente y volvió a la fatídica cama, recostándose por el lado opuesto al que había estado, y así evitar la mancha de humedad. El olor de él estaba por todas partes. Cambió las sábanas, incluso quemó algo de incienso. No sirvió de nada. Su olor estaba por todas partes, podía olerlo en el aire.
    El reloj de la mesilla marcaba la medianoche con un brillo fluorescente. Sabía que no podría dormir. La oscuridad y la soledad la acechaban implacablemente. Se sentía como si hubiera estado toda su vida sola, temerosa de la oscuridad, de cualquier ruido que la alejara de la tranquilidad de su sueño, un sueño tan placentero que deseaba que no terminara nunca.
    Descolgó el teléfono, y cuando oyó el tono, notó que el corazón le trotaba dentro de su pecho, que el aliento apenas le salía de sus pulmones. Podría llamarle. Preguntarle qué es lo que había ido mal, qué había pasado... Sus manos ya estaban en el teléfono, marcando los números de manera mecánica, antes de darse cuenta de a quién estaba llamando.
    "¿Sí?"
    Su voz era lenta, calmada. Contestó al teléfono inmediatamente, como si lo estuviera esperando. Ella pensó en colgar. Antes de que dijera nada, él intervino:
    "Me has llamado. Debes de tener alguna razón" "Sí", suspiró ella. " ¿Qué ocurre?"" "Yo... yo necesito..." "¿Qué necesitas, Gotcha?" "N... no lo sé" Cerró los ojos. Dios mío, por qué estoy haciendo esto..." No soy Gotcha". "Muy bien". Podía oír su aliento en el silencio. Podía oírle pensar. "No eres Gotcha, eso es un principio. No sabes lo que quieres pero me llamas para pedirme lo que necesitas. ¿Es eso?" "Creo que sí" "Empecemos por lo que no quieres" "No quiero amor" Su voz era delicada e imploraba algo. Casi deja caer el teléfono cuando se oyó decir " Y no quiero estar sola."
    Esa última frase pareció escupida, como si quisiera deshacerse de un veneno que la estaba carcomiendo por dentro.
    "Es tarde. La parte más oscura de la noche. Estás sola, y yo también lo estoy. Pero yo ya no le temo a la oscuridad. Sé lo que necesitas. Mi casa, mi cama, mi olor, mis caricias. Te llamaré una noche, te daré lo que necesitas." Colgó el teléfono.
    Gotcha esperó dos días y dos largas noches. Vuarnet no llamó. Incluso fue a los lugares que él frecuentaba para buscarle. No estaba.
    Era como nadar a través de un sueño enfermo. Sus pechos estaban suaves y calientes, sus pezones le dolían al tocarlos. Su vientre estaba tenso, y entre sus piernas resbalaba un torrente de fluidos. No podía comer, no podía dormir sin que un par de minutos después se diera cuenta de que sus dedos estaban entre sus húmedos labios.
    Pero nunca llegó al placer. Se frotaba y restregaba hasta quedarse exhausta, pero no llegaba a la completa satisfacción. Se encontró un día probando juguetes, postes de la cama, botellas que cabían dentro de ella... Se estaba volviendo loca. Pasaron dos semanas.
    Llamó a eso de las once de la noche. Había estado lloviendo todo el día. Sólo dijo una palabra.
    "Ahora"
    Corrió hacia su casa. La puerta estaba cerrada, y por mucho que llamara, nadie abría. Rodeó la casa, por la parte del jardín. Allí estaba. Pidió disculpas por el retraso, sin aliento al intentar hablar después de la carrera. Él se acercó, y cogiéndole la mano, se la olió.
    "Te dije que te avisaría de cuándo podrías venir. Necesitas un descanso, y quitarte esa ropa mojada".
    Entonces sacó un cuchillo que llevaba en los vaqueros, y lo deslizó por entre su vestido. Ella abrió la boca y alzó la cabeza, esperando la mordaza que tanto morbo le había dado antes. Olió las medias que tenía en la mano antes de introducirlas en su boca. Sonrió.
    "Estará sabroso"
    Al ocuparse de su vestido lo fue cortando en largas tiras. Cruzó los brazos de ella contra el pecho, con las manos atadas tras el cuello. Sus pechos estaban levantados y apretados por sus brazos. Las tiras del bondage colgaban en su espalda. Los pechos le dolían por la presión. Comenzó a llorar.
    "¿Te gusta esto?"
    Negó con la cabeza. Estaba llorando. Había una parte de su cerebro que le decía que no debía gustarle. Pero las piernas le temblaban de excitación. La otra se preguntaba cuándo la iba a follar.
    La llevó al porche, donde habían fantaseado sobre Randall. Sus manos en su hombro la obligaban a ponerse de rodillas. Con la cabeza mirando al suelo, y su mano en su coño, tanteando el terreno. Con suavidad, separó sus frías y desnudas piernas en el suelo mojado. Sus dedos se deslizaron por el cuello, dibujando círculos por la espalda. Gotcha se estremecía, con pequeños escalofríos. Los dedos llegaron a la base de la espina dorsal, una zona muy húmeda. Cuando se dio cuenta, vio que el frío que tenía era por el barro que él iba restregando por su cuerpo.
    "Quieres esto, ¿verdad?" "Hmmm!". Ella no sabia por cual orificio se iba a decidir él, sus dedos probaban indistintamente uno y otro. Ella quería los dos. A la vez. "Una pena que no me supliques. Improvisaré."
    Llevó los dedos a su coño sin avisar. Duros como una roca. Ella no podía respirar, el peso de él la aplastaba, mientras notaba desde detrás cómo varios dedos exploraban sin descanso.
    El clímax llegó cuando pudo recuperar el aliento de nuevo. Notó cómo iban saliendo uno por uno los dedos, totalmente empapados, y recorriendo suavemente sus labios chorreantes, hasta que una nueva sensación la sorprendió. Algo cálido, muy caliente, se restregaba por entre sus muslos. Volvió a notar fuego entre sus piernas, y de repente supo lo que iba a pasar. La idea estalló en su cerebro, justo en el momento en que su polla se introducía salvajemente dentro de ella. Abrió la boca, quiso aullar, pero no le llegaba la voz debido a sus manos rodeando su cuello. Sus delicados labios se abrían dulcemente al duro asiento. Las vendas, y el dolor que sentía en sus pechos, le arrancaban el alma del cuerpo. Ahora empujaba hacia atrás su culo, incrementando su dolor, pero haciendo que su polla llegara más profundamente a sus entrañas, sus labios totalmente abiertos y tensos por el esfuerzo.
    Como un ruido ajeno a ella, oyó unos aplausos.
    "No esta mal, no esta mal", decía Randall mientras se acercaba lentamente por el jardín. Llevaba un vestido negro, y no tenía abrochado ningún botón. Vuarnet, que todavía estaba dentro del coño de Gotcha, comenzó suavemente a sacar su polla.
    "¿Quieres que pare?"
    Era como el fin del mundo. Su cerebro estaba partido en dos, una parte pensando en matar a Randall y la otra suspirando por cada centímetro de esa polla que iba saliendo de dentro de ella.



    Vuarnet la empujó tras de sí.
    "Quizás alguien sí me va a suplicar, después de todo"
    Randall se acercó rápidamente y sacó las medias de la boca de Gotcha. "Creo que deberías cambiar de compañero, cariño", dijo Randall. " Cállate", Gotcha suspiró. "Deja que me folle, quiero esa polla dentro de mí"
    Notaba sus vendas realmente duras.
    "Te lo suplico, Vuarnet, fóllame. Fóllame de la manera que quieras. Por cualquier orificio que se te ocurra. Pero por favor, no pares."
    Su polla la golpeó de nuevo tan rápidamente que su cara dio contra la pared.
    "Sí, oooh, sí. Fóllame hasta matarme, pero no pares. ¡Nunca pares!
    Un destello brilló un instante, y el cuchillo cortó las vendas. Esto permitió que pudiera apoyar las manos en el suelo, y seguidamente, empujar su coño hacia atrás con fuerza y dolor, intentando que la atravesara con su instrumento.
    Cuando el orgasmo la llenó de nuevo, notó cómo descargas hacían que le temblaran brazos y piernas. Con estas sensaciones, se agachó más aún, apretando sus caderas contra él para notar algún centímetro más en su cuerpo. Estaba gritando, su cara restregada contra el suelo, sus nudillos apretados contra la tierra. Mientras, oleadas de placer la recorrían desde la espalda.
    Apenas oyó lo que él le susurraba:
    "¿Se lo comerías a ella por mí?"
    Alzó la cabeza, pero Randall ya no estaba.
    "Otra vez será", dijo Vuarnet mientras sacaba su instrumento, más duro que nunca.
    Los dedos de Gotcha se dirigieron a su polla. Él cogió sus muñecas.
    "Quiero tu boca, tus labios"
    Mientras sus labios rodeaban su piel, centímetro a centímetro, él deslizó sus manos y sus dedos por entre su pelo, húmedo y despeinado. De vez en cuando, apretaba su cabeza contra su polla. Cuando notaba que su garganta estaba llena, se detenía, dejándola chupar unos instantes, antes de volver a empujar su cabeza. Cuando notó que ella se atragantaba, levantó su cabeza tirando de los pelos.
    "Tu coño es mío. Tu culo es mío, Tu garganta es mía. Querías algo, pues yo te lo estoy dando."
    Una mano bajó de su cabeza a su hombro. Ella volvió a notar el comienzo de otro escalofrío. Dejó de luchar y se dejó llevar. Su polla se deslizó entera hasta el fondo de su garganta.
    Ella sintió el orgasmo avanzar desde su húmeda entrepierna de nuevo, sin control, estaba totalmente sometida a sus impulsos. Notaba como el esperma llenaba la polla dentro de su garganta. Él cerró los ojos y dirigió sus manos hacia su pelo. Cuando se corrió, sus labios saborearon algo caliente, que bajaba por su cuello. Se tragó cada gota que pudo, su aliento estaba ahogado pero no dijo ni una palabra.
    Cuando acabó, sacó su miembro de su boca, mientras miraba las manchas de semen y barro en su cara y sus pechos.
    "¿Soy lo bastante sucia ahora?". Preguntó ella. "Es un comienzo" Se abrochó los pantalones. Tenía unas manchas de barro en las rodillas, el resto estaba totalmente limpio.
    Tras mirarla de arriba a abajo, se dirigió lentamente hacia la casa, dejándola desnuda, sucia y sola en la oscuridad.


  9. #38
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    Perdón que los ponga de uno en uno, pero sino se hace pesado de leer.


  10. #39
    Avatar de Björk La distancia nos acerca.
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    Bueno xD Resucité el otro tema de relatos simplemente para hacer un comentario de un relato y me dijeron que si eso lo colgara aquí.. Pues lo cuelgo xD No sé, me ha impactado mucho


    ATRAPADA EN EL CONCIERTO

    Casi por casualidad, mi novio y yo habíamos acudido a un concierto de rock, nos habían regalado las entradas a través de un amigo. El caso es que allí nos presentamos los dos sin ser muy seguidores de ese tipo de música.
    El concierto se celebraba en un pabellón de baloncesto, no muy grande por cierto, pero nos quedamos muy sorprendidos cuando al llegar a las puertas había una fila enorme de gente esperando para entrar, desde luego había más expectación de la cabría esperar...
    Tanto Cesar (mi novio) como yo, no habíamos acertado en los pronósticos del tipo de música y mucho menos con el tipo de gente que allí se congregaba, casi todos chicos más jóvenes que nosotros y muy distintos a nosotros en todos los sentidos, amantes de las motos, el rock, las litronas, alguna pastilla y seguro que bastante más violentos de lo que podíamos imaginar.
    Nada más llegar a la cola uno de ellos hizo un comentario sobre mí
    - Mira que rubita ¿está buena eh?
    Me agarré fuertemente del brazo de Cesar, sabía que se podía irritar por eso, pero muchas veces he intentado convencerle de que no se metiera en un lío por culpa de un simple comentario sobre mí, pero lejos de hacerme caso, se enfrentó a aquel chico que no debía tener más de 17 años.
    - ¿que te pasa a ti gilipollas? -le dijo en tono amenazante muy propio de su chulería.
    El chaval y los que estaban alrededor se rieron. Parecía inevitable que aquello acabase en bronca y volviendo a tomar a Cesar por el brazo tiré de él hacia dentro del pabellón intentando poner fin a lo que se avecinaba. Aún podían oírse las risas de aquellos chavales cuando desaparecíamos entre la gente, afortunadamente no pasó nada más.
    Yo le dije a Cesar que no hiciera tonterías, que sabía lo hombre que era y que no tenía que demostrármelo, que enfrentarse a esa gente traería problemas para él y nada más, así que sería mejor divertirnos y disfrutar del concierto.
    Al final pudimos entrar en el abarrotado pabellón en el que no cabía ni un alma más, estábamos tan apretados que podía olerse la humanidad y el calor se cortaba con cuchillo.
    Desde luego no encajábamos para nada en ese tumulto y yo ni siquiera iba vestida acorde a las circunstancias ya que llevaba un vestido blanco corto en vez de haberme puesto unos vaqueros mucho más apropiados para ese tipo de eventos.
    Total que el concierto comenzó entre ensordecedores gritos del líder del primer grupo que saltó al escenario para goce de todos los jóvenes que allí se congregaban y que vitoreaban y saltaban al ritmo de la batería.
    No paraba de entrar más y más gente en aquel abarrotado local y cada vez estábamos más apretujados, podía notar como a mis espaldas alguno se apretaba a mí más de la cuenta aprovechando la situación, pero lejos de decirle nada a Cesar intenté concentrarme en el concierto y disfrutar dentro de lo posible.
    El calor era sofocante y apenas se podía respirar entre el gentío. Para colmo los chavales que estaban detrás nuestro se quitaron las camisas y cuando volví mi cabeza estaba rodeada de torsos desnudos y sudorosos. El grupo, formado por seis o siete chicos me miraban y se reían por mi cara de susto. El más cercano a mi me sonrió y me ofreció dar un trago a su botella de cerveza que con una forzada sonrisa rechacé. Cesar estaba a mi lado y no me soltaba la mano pero era ajeno a lo que pasaba a mi alrededor.
    Cada vez me adaptaba mejor a la ensordecedora música cuando uno de los chicos del grupo me dijo al oído:
    - Oye tienes un polvazo...
    Yo me hice la desentendida, no quería problemas, sabía lo celoso que se pondría Cesar y no le contesté. Pero él insistió:
    - Digo que estás muy buena...
    Volví a hacerme la sorda y dejar pasar aquellos comentarios como si no fueran conmigo. Pero como aquel chico no tenía bastante colocó una de sus manos en mi culo y empezó a sobármelo descaradamente, di un bote y Cesar me preguntó:
    - ¿Que pasa?
    - Nada, nada....
    En buena hora nos metimos en aquel lugar, pero ¿cómo no nos habíamos marchado cuando llegamos a la puerta?
    La mano del chaval volvió al ataque, me puse de costado y le dije con cara seria que se parase si no quería problemas.... Aquello pareció divertirle aún más y se lo comentaba a sus amigos que reían a carcajadas...
    Volvió a comentarme al oído:
    - Te voy a follar bonita, te la voy a meter hasta el fondo....
    Me volví, puse mi cara lo más seria que pude y le contesté:
    - Párate ya, si no quieres que se lo diga a mi novio... ¿vale?
    A todo esto Cesar seguía de mi mano pero sin percatarse de nada, seguía mirando tranquilamente el concierto.
    - Díselo a tu novio, así aprenderá como se folla a una rubia como tú. - insistió mi acosador.
    Volví mi mirada hacia delante, más asustada que otra cosa, ya que imaginaba que como Cesar se diera cuenta de todo, aquello podía terminar en algo muy desagradable para nosotros, pues los chicos eran seis o siete...
    - Oye ¿el culito lo tienes virgen?
    Otra vez hice oídos sordos....
    - Me gustaría metértela por ese culito y que vieras como entra una polla de verdad....
    Sus palabras cada vez más fuertes estaban empezando a ponerme cachonda de verdad, yo quería concentrarme en el concierto y olvidarme todo, pero el chico continuaba una y otra vez, para colmo su mano volvía a sobarme el culo pero esta vez apretujando mis posaderas con toda la cara del mundo, le daba igual todo, seguramente de lo medio borracho que andaba ya. Yo no entendía muy bien que pasaba dentro de mi cuerpo, pero lejos de rechazar a aquel extraño, sentía cierta sensación de gusto por sus palabras, por su atrevimiento, por sus caricias....
    - Muñeca, debes tener el coño bien mojadito ¿a qué sí?
    Cesar me miraba de vez en cuando y me sonreía, ajeno totalmente a la situación, ¡ si tu supieras ! - pensaba yo...
    El chico se apretujó contra mi cuerpo y podía notar su abultado paquete contra mi culo, sus manos fueron subiendo de mi culo por mi cintura para llegar a mis pechos que comenzó a acariciar por los costados, para luego tocarme las tetas a placer, primero suavemente y luego con más fuerza hasta pellizcarme los pezones por encima de la tela del vestido. Como yo no llevaba sujetador el contacto de sus manos contra mis tetas era delicioso para él y también, aunque me pesara, era delicioso para mí..
    Intenté por todos los medios separarme de él:
    - Párate ya, cabrón.. - le corté quitándole las manos de encima bruscamente.
    Entre todo el lío Cesar al fin se dio cuenta que algo sucedía:
    - ¿Que pasa?
    - No, nada, que me han empujado... - contesté quitando importancia al asunto para evitar males mayores.
    Cesar se volvió hacia los chicos:
    - Oye tener cuidado, no molestéis ¿eh?
    El chico que estaba detrás de mi se envalentonó y también se encaró con mi novio.
    - ¿Que dices mamón de mierda? ¿quieres ver como te pego dos hostias?
    Agarré fuertemente la mano de Cesar, porque sabía que iba a empezar un follón que se iba a descontrolar.

    A ver, venga, empieza ¿a que esperas? - se ponía todo gallito Cesar.
    - Déjalo cariño, por favor... solo me han empujado, sigamos viendo el concierto, no les hagas caso, por favor no te metas en líos. - me interpuse entre él y los chicos porque sabía que saldría mal parado, si es que siempre se lo digo que tiene la boca muy grande y luego no es consciente del peligro que corre.
    Las aguas se calmaron, al menos momentáneamente, ya que el tipo volvió al ataque volviendo a susurrarme cosas al oído.
    - Lo que le pasa a tu novio es que no se le pina, por eso te tiene desatendida, lo que tu necesitas es un buen rabo.... tenías que ver que pedazo de polla tengo yo para darte...
    Yo tragaba saliva y esta vez ya no me volví para evitar que la cosa acabase en pelea. Yo ya no sabía que hacer, si se lo decía a Cesar se podía armar un buen follón, si me callaba estaba a expensas de lo que me hiciera a aquel tipo... Era mejor no hacerles caso, así depondrían su actitud, pero.... ¡qué equivocada estaba!
    Otra vez mis tetas fueron rodeadas por sus potentes brazos, mientras seguía susurrándome al oído.
    - Verás que polvo te voy a echar, vas a ver las estrellas, bomboncito....
    Me volví hacia Cesar y le pedí que nos fuéramos de allí.

    Ahora no cariño - me contestó - va a salir un grupo muy bueno y cuando acabe nos vamos ¿vale?
    Estaba metida en un buen lío del que seguro no podría salir bien parada, hice de nuevo oídos sordos a todo lo que me decía aquel chico pero él insistía una y otra vez.
    - Me gustas mucho rubita, tengo el rabo como una piedra, verás que polvo te voy a echar...
    Entre sus frases y sus sobeteos a mis tetas, que cuando me las acarician como él lo estaba haciendo, toco fondo, ya no podía evitar sentirme cachonda y como mis pezones se ponían cada vez más duros.
    - Vaya tetas que tienes nena, casi no me caben en la mano, duras, redondas, como a mí me gustan...mmmmmm, vaya pezones más duros....
    Cerré los ojos, pues el gusto me iba en aumento, los latidos de mi corazón se aceleraban y mi chochito empezaba a humedecerse, no podía evitarlo, quería que todo aquello acabase pero por otro lado deseaba que no tuviera fin.
    Tan abarrotado estaba aquel pabellón, que aunque Cesar mirase de vez en cuando, estabamos muy pegados y no podía ver nada de lo que sucedía. De vez en cuando yo le apretaba la mano ya que no podía tenerme casi en pie debido a las caricias que me estaba proporcionando aquel extraño.
    Las manos de aquel tipo volvieron a mi culo y siguieron con su labor de sobar y sobar sin cortarse un pelo, pero más allá llegó su atrevimiento cuando una de sus manos se introdujo por debajo de mi vestido y comenzó a acariciar la parte interna de mis muslos. Se me escapó un suspiro...
    - Mmmmm, que muslos tienes, suaves, como terciopelo.... verás que bien lo vamos a pasar... - volvió a susurrarme el muchacho.
    De pronto noté como hurgaba en mis braguitas, desde luego que se proponía quitármelas el muy cabrón, yo intentaba moverme para separarme de él, pero lo hacía con movimientos no muy descarados para que Cesar no se percatara de nada, si en algún momento les pillaba, la cosa acabaría en pelea.
    - Déjame quedarme con tus bragas bonita, al menos tendré un recuerdo tuyo ¿no? - me decía el tipo mientras seguía intentando bajármelas.
    Yo me resistía y me sostenía mis braguitas por encima del vestido con la mano que tenía libre, pues la otra estaba de la mano de mi chico.
    - Para ya, por favor... - suplicaba yo y poniéndole cara de pena.
    El tío seguía en su intento cada vez con más voluntad, metió sus dedos en mis caderas bajo mi vestido y tiraba de mis bragas hacia abajo mientras todos sus amigos parecía divertirse y se reían sin parar... La situación les debía parecer muy cómica, pero yo estaba asustada, aunque al mismo tiempo esa situación me provocaba un gusto tremendo, me odiaba a mi misma porque el placer me invadiese, pero era inevitable, ¡ estaba atrapada !
    En el tira y afloja de bajarme las bragas, el tío lo hizo por ultima vez de un tirón que en el forcejeo llegó a rasgar parte de la tela de la prenda, eso pareció gustarle, así que en vista de que bajarlas le resultaba difícil, lo que intentaba ahora era arrancármelas, tiraba una y otra vez hacia él y mis braguitas iban rajándose cada vez más, las costuras iban cediendo y las braguitas se pegaban a mi piel, al mismo tiempo la tela se metía en mi coñito y eso me proporcionaba más gusto todavía, siguió tirando y tirando, hasta que las rasgó por completo llegando a hacerme daño, quedando prácticamente en una tira pegada a uno de mis muslos, pero el chico dio un último tirón y al fin me las arrancó de cuajo, haciéndome tambalear hasta llegar a empujar al que tenía delante.
    Cesar volvió a percatarse de algo, pero no entendía muy bien de que iba todo aquello:
    - ¿Que te pasa? - volvió a preguntarme...
    - Nada, nada, que he tropezado.- contesté azarosamente.
    Aquel tipo había conseguido arrancarme las bragas y ahora se las iban pasando entre todos y olisqueándolas como gatos en celo.
    Yo sentía como el aire fresquito se colaba por debajo de mi vestido, que era la única prenda que llevaba sobre mi piel.
    De nuevo aquel muchacho introdujo sus manos bajo mi vestido subiendo por la parte exterior de mis muslos.
    - Mmmmmm, qué caderitas, que culo tan suave....
    Yo cerraba los ojos y aquella sensación me tenía confundida, parecía todo un sueño, pero era real, demasiado real como para poderlo evitar.

    Cesar, por favor, vámonos - le supliqué de nuevo a mi novio.

    Espera un poco, media hora y nos vamos ¿vale?

    Es que tengo mucho calor....
    No me hacía caso, estaba destinada a caer en las manos de aquellos desconocidos sin desearlo ¿o realmente lo deseaba?
    - ¿Tienes calor preciosa? - me decía el tío - Yo voy a apagar ese fuego, verás...
    Esta vez sus manos se metieron por la cara interna de mis muslos y comenzó a subir su mano, notaba su calor y su sudorosa mano ascendiendo centímetro a centímetro en mi piel. De pronto noté como uno de sus dedos llegó a mi sexo. Se detuvo, acarició mis ingles lentamente, hasta que su dedo acarició mi húmeda rajita pudiendo captar mi calor. Volvió a mi oído y me dió un pequeño mordisco en el lóbulo de la oreja mientras me susurraba:
    - Vaya.... estas caliente, bien caliente y mojada, verás que bien te entra mi dedo....
    Se volvió a sus amigos:
    - Esta zorrita esta que se funde....
    Su dedo siguió jugando con mis ingles, con mis pelitos y de pronto se introdujo en mi vagina sin apenas dificultad, debía ser su dedo corazón, muy largo por cierto.
    Fue inevitable que yo soltara un nuevo suspiro y un gemido casi inaudible.
    El vestido se me pegaba por el sudor y con su mano libre seguía palpando mi culo, mi cintura y a continuación volver a restregar sus dedazos entre mis tetas. Yo miraba de reojo a Cesar pero no se daba cuenta de nada, pobrecillo... me estaban metiendo mano de lo lindo y él mirando al tendido como si nada.
    El habilidoso dedo de aquel desconocido se introducía una y otra vez en mi coñito, proporcionándome un gusto tremendo.
    - Vaya coñito tan estrecho, que rico, que rico... -me repetía una y otra vez al oído.
    El tío dejó de tocarme de repente, por un momento creía que todo había terminado, pero no era así, estaba hablando con sus amigos y preparando alguna otra estratagema. Efectivamente, hizo colocar a sus amigos tapando a Cesar para asegurarse de que no veía nada, además como la gente bailaba y saltaba, tropezábamos una y otra vez y aquello parecía formar parte del tumulto de gente.
    El chaval volvió al ataque pero esta vez no era su mano la que estaba entre mis muslos, era su aliento el que notaba en mi culo, al principio cerré las piernas, pensaba que aquello había ido demasiado lejos y quería detenerlo, al menos en parte, ya que cuando su lengua rozó mis glúteos creí morirme, pero más aún cuando con sus manos separaba mi culo y esa misma lengua exploraba mi agujerito posterior, entonces si que había perdido totalmente los papeles, estaba totalmente entregada. En un abrir y cerrar de ojos aquel chico estaba bajo mis piernas chupándome lo más intimo de mi cuerpo, iba del culo a mi coño una y otra vez, cuando su lengua rozó mi clítoris, un pequeño grito se escapó de mi garganta, afortunadamente parecía sordo, pues en el griterío de la gente apenas nadie lo oyó y mucho menos Cesar que seguía agarrado de mi mano y moviendose al ritmo de la música.
    Otra vez aquella maravillosa lengua exploraba mi conejito, instintivamente yo abría más mis piernas y la desconocida lengua continuaba jugando con mi clitoris hasta que inevitablemente me vino un orgasmo intenso y maravilloso. Tuve que apoyarme en el de delante que tampoco se enteraba de nada.
    El tipo salió de debajo de mi falda y volvió a chuparme en la oreja al tiempo que me decía.
    - Mmmmm, que coño más delicioso tienes.... ¿Que tal ? Lo has pasado genial ¿no?, ahora verás que tengo una polla como una piedra, no como la de tu novio.
    Levantó la parte de atras de mi vestido y noté como algo duro y húmedo se metía entre mis muslos, sin duda que el aparato era descomunal. Bajé mi mano libre y le agarré de la punta con mis dedos, comencé a jugar con esa maravilla de polla y la restregaba una y otra vez contra mi sexo. Nuestros jugos se mezclaban y él no dejaba de chuparme y morderme en el cuello. ¿Qué me estaba pasando? ¿Por qué había llegado hasta allí..? No podía parar, estaba como una moto.... Estaba cachondísima y deseosa de que aquel potente miembro se introdujera dentro de mi, comencé a masturbarle con mi mano por debajo de mis piernas, notaba como su capullo sobresalía de mis dedos, él hacía movimientos hacia atrás y hacia delante para favorecer la maniobra.
    Yo no aguantaba más y él parecía que tampoco.
    - Quiero metértela, quiero follarte, vas a ver como entra un hierro candente en ese agujerito....
    La posición casi no lo permitía, ya que los dos estábamos de pie y yo tampoco podía inclinarme mucho hacia delante pues ni había espacio y podía resultar sospechoso para Cesar, en cambio deseaba con todas mis fuerzas que me follaran, lo necesitaba....
    Seguimos jugando, yo con mis dedos acariciaba su glande y los pliegues de la piel de su impresionante polla, él me mordía en el cuello y apretaba su pelvis contra mi culo, el contacto de su piel contra la mía era impresionante. Nuestras respiraciones iban en aumento y nuestro gusto también.
    El tío volvió a susurrarme.
    - Te la tengo que meter, te tengo que follar, aunque sea lo último que haga en mi vida...
    Eso me encendía aún más y se me ocurrió la brillante idea de decirle a Cesar:
    - Cariño, tengo que ir al lavabo, no me aguanto...
    - ¿Ahora?, pero si no vas a poder llegar, esto está a tope - me contestó.
    - Es que no me aguanto...
    - Vale, te acompaño.
    - No, no, ya voy yo sola, sigue viendo el concierto, así iré corriendo, no te preocupes.
    - ¿Sola?
    - Si, si, no te preocupes...
    Asi fue como me pude librar por un momento de él, estaba fuera de mis cabales, me estaba comportando como una chiquilla pero no me importaba nada ni nadie, quería sentir aquella polla dentro de mí, así que me di la vuelta, tomé de la mano a aquel tío que me había puesto tan caliente y salimos corriendo entre el gentío hacia los baños. Sus amigos nos acompañaron, pues no querían perdérselo.
    Nos costó lo suyo abrirnos camino entre tanta gente, pero al fin lo conseguimos, yo estaba como una moto y no me importaban nada los golpes y roces que nos dábamos al pasar entre tanta gente. Al fin llegamos a los servicios, los de las chicas estaban completos y había fila, entramos en el servicio de los hombres y tan solo había dos chicos. Mi acompañante les dijo algo que les hizo salir de allí sin rechistar, y sus amigos hicieron guardia en la puerta para que nadie nos molestase. Allí mismo en el centro de aquel maloliente lugar comenzó a meterme mano por todos lados, esta vez sin ningún impedimento y yo naturalmente me dejé hacer. Nos besamos como dos condenados, jugando con nuestras bocas y nuestras lenguas, su mano se metía bajo mi vestido y acariciaba los pelitos de mi pubis, luego su dedo jugaba con mis labios vaginales...
    - Fóllame, fóllame . - le rogué.
    Abrimos la puerta de uno de los urinarios y a pesar de estar mugriento no me importó lo más mínimo, estaba tan deseosa de ser poseída por aquel extraño que no me importaba nada. El tío se bajó los pantalones hasta los tobillos quedando desnudo frente a mi, me encantó ver su torso desnudo y sudoroso, su polla completamente en erección y una cara de vicio fuera de lo normal. Empezó a desabotonarme el vestido, lo hacía con tanta rudeza que me arrancó dos botones, tuve que terminar yo de quitármelo para evitar salir medio desnuda de allí. Lentamente me solté todos los botones de mi pequeño vestido hasta quedarme completamente desnuda frente a aquel desconocido y sus cinco amigos que estaban a las puertas de ese pequeño recinto para no perderse detalle.
    - Ostras tía, que buena estas.... que pedazo de cuerpo.... - repetían todos.
    El tipo se quedó mirándome de arriba abajo, admirando mi desnudez. Su polla apuntaba al techo y yo la deseaba tener dentro de mi cuanto antes. Le entregué el vestido a uno de sus amigos y me agaché frente a su polla, comencé a jugar con ella, la tomé por su base con mi mano y con mi lengua subía y bajaba por su parte externa, él cerraba los ojos y yo le sonreía....
    - Como me pones pedazo de puta....
    Sus palabras podían sonar de lo más groseras en otro momento, pero a mí me encantaba oírlas, realmente me sentía como una puta y en ese momento lo era...
    Seguí jugando una y otra vez con su erguida polla hasta que me suplicó que me la metiera en la boca, no le hice sufrir mucho más y empecé a hacerle una mamada monumental, aquel enorme instrumento desaparecía dentro de mi boca hasta llegar a mi garganta y mi cabeza subía y bajaba una y otra vez...., de vez en cuando me la sacaba de la boca para observarle y dedicarle una maliciosa sonrisa.
    - Sigue zorra, sigue... que te gusta comértela... que bien lo haces....
    Seguí un buen rato dale que te pego comiéndome aquel enorme falo, recreándome con él, hasta que el tío se sentó sobre la taza del water y me dijo:
    - Ahora súbete aquí muñeca que vas a ver lo que es tener una polla bien adentro.
    Obedecí como una niña buena, me incorporé, me di la vuelta dándole la espalda y abriendo mis piernas todo lo que pude al tiempo que me agarraba a las paredes de ese habitáculo, me senté sobre aquel excitado muchacho, agarré la punta de su miembro con mis dedos y lo orienté hacia mi coñito, primero lo pasé de arriba abajo por mis labios vaginales y mi cuerpo se estremecía por esa sensación de gusto que no podía detener, de un golpe me senté sobre él sintiendo como se metía centímetro a centímetro dentro de mi. El gusto era increíble...
    - Ahhhhh, Dios, que gusto..... - gemía yo.
    Empecé a cabalgar sobre aquel poderoso miembro viéndolo desaparecer dentro de mi chochito, parecía increíble que aquello entrase con tanta facilidad, pero yo estaba tan cachonda y tan mojada que me entraba de todo.... El chico me apretujaba las tetas mientras su pelvis se movía hacia atrás para luego apretar e intentar atravesarme con su caliente daga. Nuestros cuerpos sudaban, nuestras lenguas se enredaban y nuestros cuerpos se fundían en un magnífico polvo.
    - Toma, toma, toma... - repetía una y otra vez mientras me penetraba.
    Los músculos de mi vagina se apretaban contra su poderoso miembro y mis manos se aferraban a las paredes, sus amigos nos jaleaban sin parar y se masturbaban delante de mí, la vista era espectacular, ver a cinco tíos delante haciéndose una paja era maravilloso.
    El tío me seguía follando con gran maestría, todo su cuerpo se arqueaba, se echaba hacia atrás para volver a clavármela bruscamente...
    - Si, si, fóllame, fóllame... -gritaba yo.
    El espectáculo debía ser increíble y los chicos no se limitaban unicamente a masturbarse, pues comenzaron a acariciar mis muslos, mis tetas, mi coño... Yo cerraba los ojos e intentaba sentir todas esas caricias que me maravillaban. No pude aguantar más y dando fuertes resoplidos tuve un orgasmo en medio de jadeos y gemidos.
    En pocos segundos estaba rodeada por los seis chicos, uno me estaba follando y de qué manera, otro me chupaba las tetas, otro los muslos, alguno hasta mis pies... que gozada, que maravilla...
    - Uff, ufff... Guaauuuu... - resoplaba el que tenía debajo y que me estaba penetrando hasta las entrañas.
    El muchacho seguía en su empeño de destrozarme y vaya si lo hacía bien, sus músculos se tensaban y sus dientes mordían mi cuello, yo miraba hacia abajo para ver desaparecer su preciosa polla dentro de mi coñito insaciable.
    De pronto frenó en seco, dio una última embestida dentro de mi y se corrió abundantemente dentro de mí mientras repetía una y otra vez:
    - Que polvo, que polvo, Dios, que bien follas.....
    Giré mi cabeza y seguí besándole mientras él permanecía inmóvil y sintiendo los últimos coletazos de una larga corrida dentro de mi coño. Yo no quería que acabase tan pronto, necesitaba más y más y más, estaba tan caliente que no tenía suficiente con ese polvo.
    El tipo me agarró por las axilas y nos separamos al tiempo que les decía a sus amigos:
    - Joder como folla esta tía, ir pasando por taquilla que os va a destrozar...
    Ni cortos ni perezosos fueron sentándose uno por uno sobre la taza del water y yo sobre cada uno de ellos para sentir sus grandiosas y juguetonas pollas juveniles.
    El primero, el segundo, el tercero, el cuarto y el quinto fueron pasando por la piedra y con cada uno de ellos yo gozaba más y más, me hicieron correrme varias veces, en unos polvos de los más salvajes. Mientras uno me follaba los otros me acariciaban, me mordían, me besaban, me chupaban por todos lados...
    Mi primer acosador y lider del grupo jaleaba a sus amigos:
    - Follarla bien, darle caña, que está necesitada....
    Ellos se animaban más y más y al mismo tiempo yo estaba en la gloria, nunca me habían hecho gozar de esa manera.
    - No pares, no pares, que esa puta no tiene bastante... - repetía el líder al amigo que yo tenía debajo.
    Así terminaron todos bastante agotados, incluída yo, porque a pesar de tener todos los músculos agarrotados y mi sexo más que irritado, quería más y más, follar a lo salvaje como nunca había hecho. En vista de que mis pensamientos parecían ser leídos por mi primer amante, alcanzó a decirme:
    - Verás bonita, ahora te voy a meter este pollón por el culo y vas a ver las estrellas...
    Me asusté, francamente, ya que apenas lo había intentado una vez con mi novio y no fue muy gratificante, pero por otro lado quería pasar por ese nuevo reto y ser sodomizada era lo que más deseaba en ese momento, pobre de mí, me había convertido en una muñeca, en un títere de todos aquellos chavales.
    Me hizo tumbarme boca abajo sobre la taza del water y apoyar mis manos contra la pared, escupió sobre sus dedos y me restregó la saliva por mi estrecho culito, primero un dedo, luego dos y hasta tres, lo que hizo que mi agujerito se dilatara rápidamente.

    A continuación colocó su glande entre mis posaderas y empezó a forzar la entrada suavemente, hasta que la cabeza de su enorme miembro entró por completo. Yo chillaba, el dolor era punzante, pero poco a poco mi esfinter se iba relajando, para convertir ese dolor en un gusto que iba en aumento. Él continuó metiendo solo la punta mientras me agarraba por las caderas. Después seguía apretando para que centímetro a centímetro se fuera colando. Mis gritos debían ser ensordecedores, aunque dudo que nadie, aparte de los que estábamos allí, puediera oírlo pues la música del concierto tapaba cualquier otro ruido.
    - Bien bonita, ahora vas a ver como te entra toda en ese precioso culo.... - me dijo.
    Me agarró fuertemente del pelo, tiró hacia él y de un golpe me acabó de meter todo su aparato en mi dolorido culito. Creo que perdí la noción del tiempo, no sé si incluso llegué a perder el conocimiento, pero de pronto todos mis dolores y escozores desaparecieron para experimentar un gusto que desconocía. Mi espalda se arqueaba y mis caderas se movían al compás para recibir esa daga detrás de mi. De verdad que estaba viendo las estrellas y yo le repetía:
    - Sigue cabrón, sigue.... párteme el culo....
    Él seguía mis instrucciones y no dejaba de bombear mientras tiraba de mi pelo. Mi vello se ponía de punta y un escalofrío recorría todo mi cuerpo, llegué a no sentir mis dedos, mi cara ardía, era una sensación extraña, pero notaba como se acercaba un orgasmo diferente, empecé a gemir fuertemente, cada vez más fuerte, hasta llegar a gritar, a decir cosas sin sentido, a insultar a todos los que me rodeaban y ese orgasmo me invadió desde la cabeza a los pies... fue increíble. El tipo se corrió dentro de mí casi al mismo tiempo que yo, hasta que sus piernas no le sostuvieron y cayó sobre mi sudorosa espalda.
    Sus amigos para no ser menos quisieron probar de aquel manjar y uno por uno me terminaron de destrozar el culo con sus largas, cortas, gruesas y extrechas pollas.
    Me dejaron tirada allí en medio de aquel maloliente lugar, sin ni siquiera despedirse de mi, tan solo riéndose y jactándose de haberse tirado a una tía con toda la facilidad del mundo.
    Mi cabeza daba vueltas, me sentía muy mal, sudorosa, sucia por dentro y por fuera, completamente desnuda sobre aquel asqueroso water después de haber sido follada y sodomizada con ganas por seis chavales, sin haberlo buscado, sin ser premeditado, pero comprendí que había caído en la trampa del placer, sin apenas darme cuenta y por una parte sentía remordimientos, pero por otra recordaba el gusto que había soportado y había merecido la pena, al menos como una experiencia que no voy a olvidar y creo que nunca más podré repetir....
    Me puse mi vestido sobre mi desnudo y sucio cuerpo y cuando volví en busca de Cesar, éste ya no estaba, supongo que después de haber tardado más de una hora, estuvo buscándome por los servicios de chicas, pero entre el gentío no podíamos encontrarnos ni yo a él ni el a mi.
    Salí a la calle y fui andando con la vista ida, perdida, desorientada, era como si hubiera vivido un terremoto. Hasta que no llegué a casa y me metí en la bañera no me di cuenta de lo que había sucedido realmente....
    Me atrevo y te amo.

    Mi ilusión te regalo.

  11. #40
    Avatar de Casadiella de anís Mega Usuari@
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    Björk escribió: Ver mensaje
    Pon uno de Gays a ver qué tal
    Noche de juerga.
    Gay, fetichismo, primera vez, masturbación masculina. Un joven gusta de masturbarse insertándose el dedo en el ano, vestido con ropa interior femenina. En una noche de juerga tiene la ocasión de compartir la cama con uno de sus amigos.

    Pues voy a empezar a relatar la historia de mi vida detallando lo que me parece más importante y sin mucha retórica.
    Tengo 27 años y me encanta masturbarme, me gustan las mujeres y ahora también los hombres, soy lo que se dice BISEXUAL, como decía me encanta masturbarme en mi departamento solía tener unas orgías tremendas pero a solas... sí a solas no os riáis. Un día descubrí lo maravilloso de introducir un dedo en el ano justo en el momento de eyacular mientras veía una película porno en la una tipa con un culo enorme, como a mi me gusta, le mamaba al actor principal introduciéndole el dedo en el culo. De ahí en adelante fui mejorando mi técnica masturbatoria, lo hacía hasta que estaba a punto de venirme y me detenía para empezar de nuevo eso tantas veces hasta que no podía más y me derramaba como un demente, seguí probando muchas formas de gozar con el dedo bien lubricado en mi ano pero éste ya no me satisfacía así que optaba por otras cosas, mangos de cepillo de pelo de destornilladores, etc hasta que me animé y me fui a la capital a comprar un vibrador que me cayó de perillas. Me dio por ponerme bragas femeninas y me encantaba sentir la suavidad de ellas muchas veces robaba las mismas en casa de algún pariente o en mis encuentros sexuales con mis compañeras de oficina, empecé luego a comprarlas junto con portaligas medias nylon sostenes y zapatos de tacón alto todos mis adquisiciones en varios colores pero en especial el negro, ataviado con esas prendas sexy me miraba en el espejo y me sentía muy bien y súper excitado, mis pajas se hacían más sabrosas y terminaba muy agotado.
    Durante la semana lo hacía por lo menos cuatro días, salía del trabajo a las 5 de la tarde comía algo en el camino y mientras caminaba a la casa iba imaginando cómo me vería con tal o cual color de medias y cosas por el estilo, llegaba ya excitado me bañaba y ponía las prendas íntimas me lubricaba el ano y empezaba mi ritual acomodaba el vibrador en una silla y me lo introducía casi por completo, al principio dolía pero ese dolor se trastocaba luego en una exquisita sensación de placer a medida que ese pedazo de caucho entraba y salía de mi ano mientras mis manos acariciaban mi cuerpo mi culo y mi verga. Los orgasmos producidos así son muy sabrosos y me dejaban muy satisfecho.
    Cuando estaba muy lanzado colocaba la cámara en el trípode la conectaba directamente al televisor de 34 pulgadas y filmaba mis actos de masturbación, empezaba por hacer un strep tease mostraba mis culo mi verga , es muy excitante verse a sí mismo haciendo cosas como meterse dos o tres dedos en el culo y mirar cómo se abre, mientras me metía el vibrador soñaba que era un hombre el que me metía su enorme verga en el culo y gemía viniéndome muchas veces. Me encanta eyacular sobre mi cuerpo y luego hacer correr mi leche por todo el cuerpo con las manos. Un día no sé porque utilicé un condón vaciándome varias veces dentro de él me quedé dormido y al despertar, era sábado, me encontré con él sobre la almohada mi verga adquirió una erección tremenda y tomando el condón en mis manos empecé a vaciar el contenido de mi propia leche sobre mi cara e imaginando la verga de un buen macho que eyaculaba sobre mí me tragué parte del contenido lamiendo y probando el sabor medio salado del semen, mi semen, eyaculé abundantemente manchando toda la sábana y la ropa íntima que tenía puesta. Recuerden desde ese día siempre he soñado con penes enormes en mi boca y metidos en el fondo de mi trasero. Al igual que hacer un poco de zoofilia... ¿lo han intentado ?. Era un sábado y con mi mejor amigo y yo habíamos estado bailando con unas chicas y fuimos luego de eso a continuar tomando en mi apartamento, cuando él se emborrachó más de lo debido y se había quedado dormido en el baño, jamás se me había pasado por la mente tener algo sexual con él lo que imaginaba al meterme el vibrador era un hombre pero ninguno en especial, así que al ver que no regresaba fui a buscarlo y lo encontré arrimado a la pared y con la verga fuera de su pantalón, me acerqué lo tomé por los brazos y lo llevé al dormitorio lo acosté en la cama y traté de quitarle la ropa el pantalón salió junto al calzoncillo su pene inerte anunciaba el tamaño del mismo me desvestí por completo y me acosté a su lado mi pene adquirió una erección muy fuerte y no podía apartar la vista de esa verga con los testículos grandes y muy poco vello púbico debido a que se había afeitado, la tomé con mi mano derecha con mucho cuidado para no despertarlo, lo solté pues mis principios me decían que estaba mal pero pudo más la debilidad de la carne y empecé a examinarlo como lo haría un experto en arte mi respiración se tornó agitada estaba muy excitado, a medida que lo masturbaba éste adquiría una erección Luis se movió un poco y asustado retiré mi mano pasados unos segundos me empecé a masturbar y a luchar con el deseo de tocarlo pude vencer el miedo y volví a tocarlo la erección se hizo más pronunciada y Luis no volvió a moverse seguí manoseándolo y poco a poco acerqué mi boca a su verga le di un lengüetazo y sentí un olor especial luego le di otro lengüetazo otro y otro hasta que me lo metí en la boca mi sueño de tener un pene en la boca se había cumplido lo succionaba y lamía mientras acariciaba sus huevos y ya no me importó si despertaba o no , seguía mamándole la verga observando al mismo tiempo mi impúdica tarea en el espejo. Excitado como estaba busqué en el velador el lubricante y me unté generosamente en el ano metiéndome el dedo como cuando me hago la paja ; es que me gusta sentir las contracciones de mi ano en el momento de venirme y además porque gozo mucho con el dedo dentro de mi culo; me monté sobre Luis y sin pensarlo dos veces dirigí su enorme verga de 20 cm. hacia mi ano me lo empecé a introducir lentamente me dolía pero no me importaba mi deseo era más fuerte hasta que logré metérmelo sin mucho esfuerzo subía y bajaba enterrándome su ereción en mi ano y el dolor inicial se trocó en un enorme placer y me masturbé mientras me miraba en el espejo hasta terminar derramándome sobre sus piernas y con su verga dentro de mí, me calmé un poco y cuando me levanté su verga hizo un sonido como de corchete al salir de mi estrecho ano caminé hasta el baño y traje una toalla limpié todo resto de mi semen de las piernas de Luis y limpié también su verga. Al día siguiente desperté yo primero y desnudo empecé a preparar algo de comer haciendo mucho ruido para despertarlo. Mi idea era que me viera así desnudo y no pensé sino en seducirlo, pero ¿cómo? me metí en el baño cuando él salió de la cama y arrimado al lavamanos me lavaba los dientes entró y se sorprendió al ver mi culo desnudo al aire, ¡hola! me dijo y me dio una sonora chachetada en el trasero y se puso a orinar le respondí su saludo también con una cachetada en el culo y un suave toque, estoy que ardo me dijo mostrándome su verga casi erecta, yo también le dije pero tendrás que ir a tu casa a culear a tu mujer, Luis es casado, o a masturbarte porque yo sí lo voy a hacer respondí salí del baño prendí la tv. y puse una cinta porno me acosté me la cama y empecé a masturbarme Luis me dijo, en lugar de pajearte porque no vas a culear a alguien, no dije es mejor así es más excitante, Luis empezó a pajearse también y ven aquí le dije acuéstate a mi lado para hacernos una rica paja, o quieres que yo te la haga. Luis sonrió y me dijo está bien pero... si me la mamas, me estremecí todo y con la punta del pie le toqué la verga, se acostó y le tomé la verga con la mano incorporándome acerqué mi boca a su capullo yo esperaba el rechazo de Luis pero nada, y lo empecé a mamar ¡qué bien que lo haces! ¡qué rico!, me moví acercando mi trasero hacia Luis que me empezó a acariciar las nalgas buscando de meter un dedo en mi estrecho ano buscó mi erecta verga, ven me dijo, con voz melodiosa, me acerqué a él soltando su rica verga y buscó mi boca, nos besamos con pasión dándonos lengua con dos locos, me empujó hacia su pene erecto mientras él buscó mi verga con su boca y crucé mis piernas sobre su cara haciendo un 69 me aferré a su verga mamándola con locura mientras Luis con un dedo dentro de mi ano me urgía a eyacular en su boca me vine como un demente y Luis no perdió ni una sola gota de mi leche, mientras tanto yo no quitaba mi incesante mamada de su verga y busqué de meter un dedo en su ano cuando sentí la catarata de leche que fluía como de una manguera y mi dedo sentía las contracciones de su ano a medida que expulsaba cataratas de leche, era la primera vez que sentía el semen de un hombre y traté de no perder ni una sola gota, pero fue imposible me empujó sobre la cama y me besó probando de mi boca su leche y haciéndome probar la mía de la suya.
    No sabes cuanto te he deseado, me dijo, me daba miedo que me rechazaras, me gustan los hombres y las mujeres también, y siempre he querido hacer el amor contigo, ¿también te gustan los hombres? me preguntó. No sé le dije pero siempre he querido probar y sabes anoche me metí tu verga en el culo... él rió ¿en serio me dices eso?, sí le respondí, y ¿disfrutaste?... claro me dolió pero no mucho ha sido delicioso y tienes una verga enorme, la mía mide 16 cm. tienes una verga enorme. Cuéntame Luis ¿cómo fue que descubriste que te gustaban los hombres?. Verás me dijo y empezó a relatarme su historia.
    Hace 10 años que me casé y me gustaba ver a mi mujer vestida con ropa íntima sexy, un día ella se fue de viaje y yo tenía esa noche muchas ganas de venirme, estaba desnudo y tomé su calzonario y me lo puse me excitó muchísimo que sin tocarme de derramé manchándolo todo, me pregunté que tal sería vestirme de mujer así que me puse medias nylon portaligas sostén zapatos de tacón la peluca rubia que ella usa y me maquillé, me miraba en el espejo y no salía de mi asombro al verme tan sexy, empecé a pajearme, pero deseaba algo metido en mi culo recordé que ella tiene un vibrador que usa cuando está sola lo lubriqué y me lo metí, me dolió pero luego sentía una hermosa sensación y cuando me vine grité y pataleé como loco... Fantástico pensé en mis adentros tenemos los mismos gustos y mi verga empezó a latir deseándolo. Aproveché la oportunidad y le dije... Mira Luis yo no he culeado a un hombre quiero darte por el culo, claro me dijo trae la vaselina, me unté lubricante en la verga y también le puse en el culo, le empecé a meter despacito mientras Luis gemía cuando entró toda Luis me dijo... ahora quiero que me la saques y me la vuelvas a meter así lo hice, ahora quiero que me culees que me rompas el culo gritó Luis empecé a bombearle el culo, ¡pégame! quiero que me pegues en el culo gritó fuera de sí, yo empecé a cachetearle el culo hasta que le aparecieron marcas rojas en el trasero y seguía con mi fornicada a todo tren era delicioso meter mi verga en el ano de un hombre sentir su caliente estrechez y sentía algo que golpeaba con la punta de mi verga, serían sus heces fecales pensé sin darle mayor importancia. Después de unos 5 minutos... ya basta me dijo me quedé quieto le saqué la verga se acostó sobre su espalda levantó sus piernas y las puso en mis hombros, le metí la verga con mucho gusto y mientras le culeaba tomé su verga para hacerle una paja, Luis se derramó y yo también lo hice sacando mi verga y terminando de lanzarle mi leche sobre su estómago mi leche caía sobre la verga y se mezclaba con la leche de Luis que parecía bañado en leche. Nos bañamos juntos y se fue a su casa, quedamos en vernos la semana siguiente. Llegó el día esperado y llamé a Luis, dijo que pasaría por mí a las 9 de la noche, vino en su auto y nos fuimos a pasear por allí, tomamos unas copas en un bar por el centro de la ciudad y luego buscamos, mejor dicho él buscó un lugar apartado y allí me pidió que me sacara la verga, lo hice me costó trabajo pues estaba muy erecta se acercó y me empezó a mamar, chupaba de lo más rico y cuando grité que me venía él retiró su boca dejándome al borde del abismo, quiero algo especial esta noche me dijo, encendió el coche y fuimos a mi casa, una vez allí se ausentó al dormitorio con un bolso que llamó mucho mi atención pidiéndome que me desnudara, así lo hice y esperé por él haciéndome la paja muy lentamente, salió luego de unos minutos, y empezó a bailar, mis ojos estaban muy abiertos, Luis tenía puesto un portaligas rojo medias y sostén de igual color una peluca negra y bellamente maquillado empezó a hacer poses eróticas dejándome ver sus nalgas enmarcadas en el portaligas, quiero ser la hembra y tú el macho me dijo, un escalofrío corrió por mi espina dorsal, me acostó en la alfombra y abriendo sus piernas flanqueándome la cara subía y bajaba dándome un espectáculo de sus nalgas gordas y apetitosas y sus huevos duros llenos de leche de donde partía su enorme verga erecta como poste, se quitó el interior que tenía puesto, se puso en cunquillas y mi lengua se hundió en su ojete, estuve un buen rato dándole lengua y lamiendo sus testículos mientras se pajeaba de lo más sabroso, se levantó de pronto me embadurnó la verga de lubricante y de igual forma fue bajando hasta meterse mi verga en su canal trasero, subía y bajaba como un yo-yo y exploté en sus intestinos, fue un orgasmo soberbio era como si el alma se me saliera en esa venida, ahora quiero me la mames me dijo, yo accedí gustoso y casi al rato tenía mi boca llena de su semen que me lo tragué todo, excitado por lo que estaba ocurriendo me jugué mi virginidad anal, bueno ya no la tenía pero iba a estrenarlo con una verga real algo de pura fibra y con vida, culéame también le dije, me arrodilló y puse mi pecho sobre el sillón se puso detrás mío y fue metiendo uno a uno sus dedos lubricados, su dedo medio era grueso y me daba gusto con él, dentro de mí lo encorvaba tocándome la glándula prostática que hizo que gritara lo que me produjo un segundo orgasmo que hizo que mi cuerpo convulsionara, luego reemplazó aquel dedo por su enorme verga, al principio me dolió un poco pero después cuando entraba y salía de mi agujerito me volvía loco me vengo gritó, dentro de mí, le dije yo, sentí como su cuerpo temblaba y cómo su verga palpitaba a cada lechazo que me soltaba en el fondo del intestino cayó sobre mí sin sacar su verga besando mi espalda, y diciendo te amo, querido te amo, la próxima vez tú serás la hembra y yo el macho ¿de acuerdo?, sí grité, cuando desperté el ano me dolía y estaba solo acostado sobre la alfombra, Luis se había marchado dejándome un regalo sobre la mesita...


  12. #41
    Avatar de xica_sexy ***XiCa 100% SeXy***
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    Khoré escribió: Ver mensaje
    Como triunfan los lesbicos xDD



    mal de güeyu mucahs gracias por los relatos...
    ¡¡¡En El AmOr Y eN lA gUeRrA tOdO sE vAlE!!!

  13. #42
    Avatar de xica_sexy ***XiCa 100% SeXy***
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    Avatar de Casadiella de anís Mega Usuari@
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    19/07/2005
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    A través de la webcam. Cibersexo, autosatisfacción masculina. Una pareja compra una webcam, lo cual añade una nueva dimensión a sus contactos por chat.

    Hola, buenas, la historia que les voy a contar aconteció hace ahora exactamente un año. Hacía unos tres meses que me había casado con mi esposa aunque ya llevábamos dos años viviendo juntos.
    Mi nombre es Carlos tengo 32 años y mi esposa Elena de 28 años, a los dos nos gusta el deporte y mantenernos lo mas en forma que podemos.
    Recuerdo aquella tarde en la que llegué a casa con una cámara web, si he de decir la verdad, Elena no le prestó ni el más mínimo interés, ella aunque chateaba y tenía sus amistades nunca había barajado la posibilidad de comunicarse por video conferencia. Nada más instalar la cámara me dediqué a ver con quién podía hablar cosa que realmente no sucedió, la mayoría de gente me negaba el acceso y eso ya empezaba a exasperarme, pues todavía no me había estrenado con nadie, hasta que al día siguiente mis esfuerzos se vieron recompensados y pude mantener la primera conversación con una chica por la webcam, fue una mezcla de vergüenza y de corte pues aunque había chateado antes esto era nuevo para mí. Fruto de la emoción llamé a mi esposa la cual se quedó maravillada de cómo podía ver a la otra persona y de cómo ella me podía ver a mí. Supongo que son todo este tipo de cosas que hasta que no ves no te impresionan de las posibilidades que te ofrecen.
    Elena me pidió que le enseñara a utilizar la webcam pues le había gustado mucho eso de poder comunicarse de esa forma. La primera vez que conectó fue ese mismo día después de cenar, como siempre hacían poca cosa en la tele y me pidió que le enseñara a utilizarla. Le configuré su perfil con su nombre para que no se confundieran conmigo y la ubiqué en una página atestada de gente con webcam, fue curioso pero mucha gente empezó a llamarla, aquello me dio rabia pues sabía que como veían que era mujer la llamaban sin parar, el primer chico con el que conectó no duró mucho la verdad pues ella le cortó enseguida, lo mismo pasó unas pocas veces más, Elena se impresionaba de lo fuerte que iba la gente pidiendo sexo y de la poca gente con ganas de entablar una conversación. Ese día desconectamos los dos un poco insatisfechos pensando que quizás hubiese sido un error comprar la webcam, al día siguiente volvía a conectarme, al cabo de un rato intentando hablar con alguien recibí una llamada de un hombre la cual ya casi por desesperación acepté. La imagen tardó un poco en cargarse pero al final pude ver la imagen de un hombre de unos 45 años de constitución anchita y un poco grueso quizás, empezamos a hablar de muchas cosas, este hombre realmente parecía buscar al igual que yo pasar el rato y conocer gente, y la verdad es que se le veía educado y culto, pasó el rato y nos contamos mil cosas entrando también de lleno en que él era divorciado y yo me había casado hacía relativamente poco, cuando acabamos de conversar quedé en presentarle a mi esposa esa misma noche pues los dos buscábamos conversación y a ella seguro que le caería muy bien. Esa misma noche después de cenar conectamos, él estaba allí y le llamé cuando pude verle llamé a Elena y le presenté, ella ocupó mi sitio y empezó a hablar con él que decir que lo primero que le dijo él de una forma muy educada fue que era muy hermosa y razones no le faltaban pues sin duda Elena es una chica que siempre había sido muy resultona tanto por su altura como por su bonito y cuidado cuerpo al cual siempre le había dedicado tiempo en el gimnasio.
    Ella comenzó una conversación con él y yo me fui a ver la tele, de vez en cuando se escuchaban las risas de Elena por lo que se notaba que disfrutaba de la compañía de Luis que ese era su nombre.
    Esa noche al acostarnos le pregunté qué tal le parecía Luis lo cual ella se rió y me dijo que era muy simpático pero que no entendía por qué me había ido a ver la tele que podíamos a ver estado los tres hablando, yo le comenté a ella que era para darle un poco de intimidad.
    Al día siguiente volvimos a conectar y esta vez los dos juntos, pasamos un buen rato en compañía de Luis, nosotros somos de Alicante y él era de Madrid, era director de una empresa de consultoría y tenía un par de hijos los cuales ya se habían emancipado, sin duda había un buen ambiente en cada una de las conversaciones, los diálogos de fueron manteniendo con el tiempo y poco a poco se iba cogiendo confianza, eran mediados de junio y Elena llevaba unas camisetas en se ceñían bastante a su cuerpo resaltándole sus bien plantados y no pequeños pechos. Si antes se ponía ropa más holgada para hablar con Luis ahora la confianza con él le hacía no ir adrede a cambiarse, en ningún momento lo hacía para excitarlo sino que al considerarlo como un amigo como cualquier otro ya no le hacía falta cambiarse de ropa como con otros del chat para no sentirse incómoda en las conversaciones. Justo esa misma noche ella llevaba una camiseta bastante ceñida cosa que no pasó desapercibida para Luis el cual siempre de una forma sutil y graciosa resaltaba la belleza de Elena lo cual provocaba en ella una risa vergonzosa, sin duda él sabía decir las cosas de una manera tan suave que parecía que no decía nada. Esa noche estaban los dos solos hablando, ya que yo estaba viendo el fútbol, de fondo se oían las risas de Elena, de vez en cuando acudía a ver cómo iba la conversación, esta poco a poco fue girando hacia gustos... hasta que él le preguntó cuales eran sus gustos en el sexo etc... Ella se quedó un poco parada no sabía qué contestar y yo estaba ubicado en una posición que Luis no podía verme, ella empezó a narrarle cosas que a mucha gente no le habría contado nunca, Luis sabía llevarla en la conversación y sabía hacer que dentro de la incomodidad ella estuviese cómoda contándole todas esas cosas, él empezó a halagarla con lo bello que se le veía el cuerpo, siempre aludiendo a lo poco que podía ver pues la cámara no dejaba ver mucho de su cuerpo. Ella siempre le decía que no fuese así que estaba casada pero lo decía con una risa en su cara como con la indecisión que él percibía sabiendo que sin duda esas eran las palabras que tenía que decir una mujer casada. La habitación estaba muy caldeada debido al ventilador del ordenador , ella se lo hizo saber que tenía mucho calor, él entre risas le dijo: Por mí no hay problema de que te quites la camiseta, ella se echó a reír y ella le dijo: y ¿tú qué? ¿No tienes calor?, él le dijo: La verdad Elena es que mucho pero no está bien que me quite la camiseta hablando con una dama como tú, ella se echó a reír y le dijo: O sea que yo puedo quitármela pero tú no, ¿verdad?, eso no es correcto Luis, él le dijo: Ok, y se despojó de su camiseta, un cuerpo algo grueso con barriga apareció por primera vez ante los ojos de ella y los míos, ella se percató de mi presencia en la sala y se me quedó mirando un poco sorprendida en el momento que él habló y dijo: Ya está, ¿ahora qué?, ahora ¿qué de qué?, dijo ella te toca a ti para estar en igualdad de condiciones, la conversación se puso tensa e interesante y sin duda él había sabido sacar el orgullo y la casta de ella hubo un momento de silencio y le dijo: ¿qué?, ¿a qué esperas?, ella acabó de picarse y se despojó de su camiseta, sobre la mesa del ordenador, apoyó su par de pechos recogidos a duras penas por un sujetador negro de encaje que le resaltaba un prominente canalillo fruto de apoyar los pechos sobre la mesa, él se quedó mirando y soltó un Bufffffffffffffff Elena son preciosos, perdona que te sea tan franco y directo pero hacía mucho que no veía a una chica tan hermosa como tú, eso pareció halagarla mucho y siguieron hablando así.
    Pasaban los días y a ella le importaba poco chatear con él en sujetador, ya casi los había visto todos y yo cuando estaba con ambos me daba igual pues consideraba a Luis un amigo, el tema explotó cuando una noche Luis nos confesó todo lo que le excitaba Elena y que no podía evitarlo, se disculpó amargamente y ella me pidió que me fuera para hablar con él, como diciéndome que me pusiese donde él no pudiese verme, empezaron a hablar y ella le dijo que quizás había sido culpa suya que no debía haberse puesto así y que no era para tanto. Él la corto y le dijo ¿que no es para tanto?, bajó la webcam y apuntó hacia su paquete ambos nos quedamos alucinados mirando cómo se desarrollaba la escena del pantalón sacó un miembro enormemente erecto, largo y sobre todo grueso, a Elena se le salían los ojos de la pantalla, nunca había visto una cosa igual, hubo un silencio y él empezó a acariciársela poniéndosela si cabe más dura, de pronto dijo: ¿no te importa?, y siguió acariciándose pasando de caricias a masturbarse, ella todavía parecía impresionada y casi articulaba palabra, mientras la mano de él subía y bajaba sobre su largo pene, Elena no cabía duda que se encontraba en una situación muy morbosa y excitante, era lógico de pensar que después de tanto tiempo hablando con él algo le gustaba. Él pidió que se despojase del sujetador que iba a acabar ella se quedó petrificada la escena ocurrió muy lentamente como a cámara lenta, él se lo volvió a suplicar y ella dejó caer su sujetador al suelo, sus dos bonitos pechos ahora sí apoyaban sobre la mesa el poco tiempo que ella tardó en incorporar la espalda y demostrarle que los tenía muy bien plantados y se sustentaban firmes y nada caídos, al mismo tiempo que él empezaba a bufar como un toro mientras de su pene ascendía en el aire una columna de semen que se alzaría como a unos 6 cm de altura y que fue a caer sobre su abdomen seguida por 4 o 5 convulsiones más de su miembro con el mismo efecto, dejando su pecho y abdomen bañados de una sustancia blanca y bastante densa, hubo un silencio y de pronto se cortó la imagen. Elena me miró entre un poco avergonzada y conmocionada aun, no sabía lo que había ocurrido y mucho menos si me iba a enfadar por ello, yo le miré con una sonrisa tranquilizadora, dándole a entender que no se preocupase que no pasaba nada. Nos acostamos y al rato comentamos lo ocurrido, ella seguía disculpándose diciéndome que no sabía que le había pasado pero ambos determinamos que Luis se habría sentido muy violento y avergonzado y que por eso había cortado la comunicación, los dos queríamos aclararle lo ocurrido a él pero nos preocupaba que no quisiese volver a conectar. Así que no supimos nada de él hasta el cabo de unos días que recibimos un e-mail.

    CONTINUARÁ


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