ReLaToS ErOtICoS

  1. #76
    Avatar de Artemissa Mega Usuari@
    Registrad@ el
    02/10/2004
    Sexo
    Chica
    Mensajes
    5.031
    Agradecido
    0 veces
    Temas
    134
    LOS EXTRAÑOS GUSTOS DE MI HIJO

    La verdad es que hasta hace poco tiempo no sabía nada de estos temas, pero al ver esta página me he decidido a contar algo que comenzó a ocurrir hace casi un año y que ha cambiado mi vida por completo. He visto que la mayoría de las historias que aquí aparecen están contadas por hombres así que no les vendrá mal una historia real contada por mí, una mujer. Tengo 37 años y estoy casada, con un hijo de 14 años, un buen trabajo y hasta hace unos meses mi vida era de lo más normal.Yo creo que me conservo bien, me cuido y tengo todavía un cuerpo bonito, aunque era hasta antes de la historia una mujer bastante discreta y recatada. Mi vida sexual no era gran cosa, bastante monótona pero tampoco yo echaba nada de menos. Nunca he sido muy ardiente y mi marido se limitaba a cumplir cuando tocaba.

    Todo esto se transformó cuando empecé a notar algo un poco extraño. Me dí cuenta de que algunas veces la ropa de mi cajón de prendas íntimas estaba un poco desordenada o, mejor dicho, colocada de una forma diferente a como yo la solía dejar. Al principio no le dí importancia, pero como se repetía decidí colocar algunas cosas conscientemente de una forma especial para ver si aparecían de nuevo descolocadas. Era una tontería pero comenzaba a obsesionarme. No entendía ni quién ni porqué podía ser.

    No guardaba mas que mi ropa íntima en el cajón, ni dinero no nada más y sólo había tres posibilidades : mi marido, mi hijo o la chica que limpiaba de vez en cuando en casa. Los dos primeros imposible, luego sólo me quedaba la chica con quien tenía mucha confianza aunque no entendía las razones. Cuando ella recogía mi ropa nunca la guardaba sino que la metía doblada en el armario para que yo la colocara a mi gusto. Decidí preguntarle directamente sin darle importancia. Ella lo negó y dijo que no hurgaba en mis cajones para nada. Se molestó un poco, y yo pensé que lo mejor era asegurarse de qué era lo que pasaba exactamente.

    Empecé una caza del personaje misterioso: los cambios seguían pasando y me percaté de que algunas prendas, pantaletas y brasieres estaban mal dobladas y en alguna ocasión parecían menos limpias de lo habitual. No estaban sucias pero tenian un extraño olor y daban la impresión de no estar bien lavadas. Comencé a inquietarme de verdad. ¿Qué significaba esto?. ¿Se ponía la chica mis prendas íntimas cuando yo no estaba?. En seguida adiviné que no era así. Los cambios seguían ocurriendo cuando ella no venía. Solo dos posibilidades: mi marido o mi hijo. O si no, me estaba volviendo loca, o alguien entraba en casa cuando no había nadie. Me dió miedo sólo de imaginarlo.

    Mi marido viajaba mucho por negocios así que pude comprobar que tampoco era él. Los cambios seguían produciendose. ¿Mi hijo o un desconocido pervertido que andaba por casa?. Comencé a sentir pánico. Pensé en llamar a mi marido y decirle que se volviera del viaje. pero la incertidumbre duro poco. Al día siguiente de su marcha volví del trabajo antes de lo habitual y me dí cuenta enseguida de que me hijo estaba rojo como un tomate como si hubiera estado a punto de sorprenderle en algo malo.

    Más amable y solícito de lo habitual, comenzó a contarme cosas cuando lo normal era que casi ni me hablara, ya sabeis,la edad. Cuando me fuí a cambiar la ropa y ponerme más cómoda pude comprobar que no sólo mi cajón estaba más desordenado sino también que faltaba una de mis pantaletas que conscientemente había colocado arriba del todo. Precisamente las más coquetas, rosas con encajes y muy ajustadas...que apenas me había puesto. Cuando acabé volví al salón donde estaba mi hijo. Pensé en preguntarle directamente, pero la sola posibilidad de equivocarme y provocar un numerito de adolescente agraviado me paró en seco. le miraba de reojo y me preguntaba si realmente era posible y porqué. Me voy a dar una ducha, le dije.

    Bueno, no fué una ducha sino un baño relajante. De hecho, casi me quedé frita, estaba agotada. Cuando salí del baño, volví a mirar mi cajón, ahora más ordenado y con las pantaletas que faltaban colocadas en el mismo sitio que las había dejado pero más arrugadas y con una mancha en la parte delantera. Ahora sí que no tenía dudas. Mi primera reacción fué la de darle un grito a mi hijo. pero luego lo pensé: me intrigaba que significaba aquello. ¿Mi hijo era homosexual y le gustaba vestirse de mujer con mi ropa?¿La mancha era que se tocaba con mis pantaletas para masturbarse?. Yo ya sabía de los frecuentes "entretenimientos" con sus manos de mi hijo, son cosas, y manchas,que no se le escapan a una madre. Normal, es la edad, no soy una mojigata. pero esto...Decidí esperar a enfriarme un poco y meditar la forma de abordar el problema. Ahora mi hijo me parecía un desconocido, pero un desconocido que me preocupaba. esa noche tuve un sueño en el que mi hijo andaba por casa vestido con mi ropa, y la falda se levantaba por su erección.

    Al día siguiente decidí hablar de ello con mi amiga Elvira. Era sicóloga y había trabajado una época en temas de sexología. Todavía recordaba cómo nos reíamos en las cenas cuando empezaba a contar casos raros de manías y perversiones. Quedamos para comer juntas. Mi hijo tenía una excursión y yo me fuí a comer con ella. No fué hasta el final de la botella de vino cuando me atreví a contarle lo que pasaba. Esperaba que pusiera cara de alucinada pero me miraba sin inmutarse. Le pregunté: ¿mi hijo es marica o un travesti de esos?, ¿está mal de la cabeza?, debería llevarlo a un sicólogo?...etc... Ella sonreía. Le parecía divertida mi angustia. Finalmente me explicó que no debía preocuparme tanto: no era tan raro. Podían ser muchas cosas...fetichismo por la ropa intima, complejo de Edipo, también tendencias homosexuales pero no le parecía por lo que yo misma le había comentado de las revistas que sabía que tenía escondidas y de su medio novia.

    En cualquier caso pudiera ser que todavía estuviera definiendose sexualmente. O simplemente experimentaba. Lo que sí me aseguró es que lo peor que se podía hacer era intentar cortar traumáticamente con esto, con broncas, imcomprensión y sicólogo de castigo. Lo mejor es que le fuera tanteando, intentara sonsacarle poco a poco, buscando maneras de introducir el tema sin alarmarle demasiado..etc....Algo imposible pensaba yo. Y si lo que me preocupaba era la homosexualidad primero debía pensar que no tenía mucha posibilidad de cambiar las cosas y lo único que podía hacer era intenta provocar situaciones que me dieran datos sobre su tendencia sexual. ¿Cómo?. No sé...las madres tenéis mucha imaginación. En consecuencia, me había quedado más tranquila pero no sabía que hacer.

    Pasó el tiempo, y aunque pasaba menos a menudo mi cajón seguía recibiendo las visitas de mi hijo. Había retirado las prendas más provocativas y había dejado sólo mi ropa interior más austera. No encontraba la forma de plantearlo a mi hijo sin desatar ninguna bronca, ni quería decirselo a mi marido, bastante estrecho en sus convicciones morales. Me acordé de algo que había dicho mi amiga: lo mejor es vencer a la tentación sucumbiendo a ella. Me fuí a comprar lencería sugerente: pantaletas y brasieres sexys, alguna combinación, incluso medias, no pantys, que yo jamás había usado. Había decidido facilitarle las cosas a mi hijo pensando en que se hartaría de ello. Si quería ropa íntima de mujer yo se la iba a facilitar. Mudaría mi verdadera ropa a un lugar más seguro y que él utlizara esta cuanto quisiera, a ver que pasaba.

    Así fué: el descubrimiento debió ser una fiesta para él ya que el cajón apareció más desordenado que de construmbre. Enseguida descubrí su predilección por las bragas rosas con encajes y puntillas, ajustadas, de lycra sobre todo...y las transparencias..También los camisones aparecían arrasados. las medias sin embargo, aunque aparecían mal dobladas, no parecía que se hiciera nada con ellas...quizás miedo a romperlas y delatarse. También decidí averiguar cual eran los gustos de mi hijo : mujeres u hombres. Si estabamos solos en casa, veía la tele con él...buscaba las películas con más escenas fuertes que antes me hacían sentirme íncomoda si estaba él para ver como reaccionaba...o programas donde salían chicas poco vestidas.

    Me parecía que como a todos los chicos se le iban los ojos detrás de las chicas jóvenes con pechos grandes. De repente, comencé a notar que a veces me miraba de una forma especial. Si iba con bata y al sentarme se habría un poco descubriendo los muslos...o llevaba una falda un poco corta...o su mirada se iba tras el escote...Bueno esas cosas. Decidí provocar un poco la situación: si mi hijo miraba incluso a su madre de esa manera era que no le desagradaban las chicas ¿no?. Comencé a pasearme por la casa con poca ropa, con combinaciones cortas, bata entreabierta. A ponerme las faldas más cortas que tenía y las blusas con menos botones. También a dejar la puerta entrevierta cuando me cambiaba, dejando ver aunque claro hasta un cierto límite. Parecía que aquello le gustaba ya que cuando era así buscaba mi compañía...y notaba sus miradas furtivas. No sé porqué pero pensé que tenía que asegurarme.

    Otra noche de viaje de mi marido fuí al cajón famoso y saqué algunas de las prendas que había comprado para él. Saqué las pantaletitas de lycra que tanto le gustaban...me desnudé y me las puse.Fué una sensación: la tela se ajustaba a mis partes más íntimas como una segunda piel y tenían un tacto delicado y sensual...me encantaron. Pero lo más fuerte es que no pude evitar pensar que él se había frotado ahí con ella ...o se las había puesto. era como si rezumaran sexo y sentí una excitación desconocida pra mí...un cosquillleo que no podía controlar. Los pezones se me pusieron duros al instante. Decidida me puse el sujetador a juego y por encima un camisón cortito de tirantes que transparentaba un poco...lo suficiente para adivinar la forma de las pantaletas bajo la tela. me sentía por primera vez en mucho tiempo sexy y estaba como borracha de sensaciones. Nerviosa fuí al salón.

    El estaba viendo la tele como siempre. ¿Has visto mi bata? le pregunté. Su mirada sorprendida recorrió mi cuerpo centímetro a centímetro. me pareció una eternidad...me sentí tocada por sus ojos por su imaginación. Sus ojos se detuvieron intentando adivinar las pantaletas que llevaba debajo.No la he visto, contestó sin mirarme a los ojos. Volví a la habitación acalorada y excitada. No pude evitar acaricarme por encima de la ropa, por encima de esas pantaletas que antes habían rozado sus cuerpo, su sexo y que seguro él volvería a tocar ¿pensando en mí?. Estaba avergonzada pero no me podía controlar. Una ducha de agua fría sería lo mejor, o eso dicen.

    Bueno, ya estaba claro que las mujeres no le desagradaban...pero seguí provocando sus miradas como excusandome porque quería asegurarme cuando en realidad ya lo sabía. Empecé a comprarme más lencería sugerente, no de esa pequeña y hortera, pero si prendas de tacto sensual, con encajes, transparencias, ajustadas....Comencé a cambiar de gustos con la ropa...faldas cortas, medias, vestidos vaporosos...ropa más femenina y más insinuante. Olvidé la separación que había hecho de la ropa que realmente me ponía y la que dejaba en el cajón para que él la cogiera. Sentía como si compartieramos una intimidad muy especial a través de mis prendas intimas.

    Era como recuperar un vínculo con mi hijo sólo que ahora tenía un regusto erótico al que no me podía sustraer. MI hijo estaba encantado evidentemente con los pases de modelo en lencería, o la visión de mis piernas con medias casi del todo descubiertas por la brevedad de mis faldas y vestidos, o las transparencias de mis blusas. Pero no sólo era eso. En el trabajo empezaban a mirarme algunos hombres de otra forma: notaba sus miradas clavarse en mi espalda, o recorrer mis piernas hasta el borde de mi falda cuando me sentaba. Al compañero que normalmente se sentaba enfrente comenzaron a caersele continuamente las cosas al suelo y a la vez que las recogía notaba como se demoraba buscando ver bajo la sombra de mi falda. para mí era como volver a ser una jovencita sólo que ahora me sentía dueña de la situación y la disfrutaba. Sentía renacer mi cuerpo, como se volvía mas suave y dulce.

    Más sensual y me provocaba sensaciones que no había sentido nunca. Tenía unas piernas largas y bien formadas pero sólo ahora disfrutaba luciendolas. Siempre había pensado que mi pecho era demasiado grande pero ahora me parecía el colmo de la sensualidad y lejos de ocultarlo lo remarcaba con sujetadores ajustados y escotes. Y no sólo eran los chicos: Comencé a fijarme como vestían otras chicas del trabajo. Me fijaba en como se marcaba su cuerpo bajo las ropas, que prendas se ponían y espiaba en el baño la ropa interior cuando había ocasión. Empecé a entender que había algo muy erótico en todo ello y sentía que comprendía algo más a mi hijo. En especial, una de mis compañeras de trabajo, Rosa, me parecía el modelo a imitar. Nunca iba demasiado estridente ni descarada pero había algo en su formad e vestir y comportarse que la hacía muy insinuante...Y no sólo para mí.

    Llegué a comprarme un modelo de sujetador porque se lo había entrevisto a ella en el baño y fué una visión erótica con la que soñé varias veces. ¿Qué me estaba pasando?. Se me ocurrió una forma de justificarlo: quería volver a sentirme atractiva y deseada, ya se sabe, cerca de los cuarenta, buscando recuperar la pasión de su marido( nunca la tuvo), y recuperar la confianza consigomisma...ese rollo que me contaría Elvira.El caso es que mi marido seguía sin hacerme caso a pesar del cambio evidente en mí y yo cada vez tenía más sueños eróticos.

    Pero lo que seguía siendo el colmo del placer culpable y vergonzoso era la intimidad que compartía con mi hijo a través de mis prendas intimas. Ahora sólo me ponía las prendas de ropa interior que sabía que el usaba para masturbarse...y en el colmo del morbo comencé a acariciarme. masturbarme más bien con las bragas puestas para a continuación ponerlas en el cajón sabiendo que mi hijo cogería esa prenda llena de mis flujos vaginales.

    Tenía que hacer algo. O cortar del todo o algo parecido.Y se dió la ocasión. Mi marido de viaje otra vez. Bueno, otra vez paseo en combinación por casa...mi hijo que me mira....que a pesar de ser viernes no quiere salir con sus amigos y cena en casa. Le digo "hoy cena especial". Le preparo su plato preferido, me ducho y me visto de fieta para él. Falda de vuelo muy vaporosa y cortita, blusa sin mangas que deja transparentar la combinación corta que llevo por debajo y medias color marfil. El vino de la cena hace el resto. En la sobremesa, una copa sirve de espuela y le digo a mi hijo: "Que te parece el modelo que llevo hoy?" . "estás muy guapa, mamá" responde. Sigo preguntandole cosas cada vez más abiertamente :¿te parece que tu madre es todavía atractiva para otros hombres? y cosas así.

    El se dehace en alabanzas. pero su mirada se pierde en el borde mi falda, cada vez más arriba casi sin enterarme. Estas medias son nuevas así que se me bajan un poco le digo mientras me las ajusto subiendo un poco más la falda y dejándole ver el final de las medias ,mis muslos y la puntilla de mi combinación. Veo por primera vez claramente su bulto bajo el pantalón y por primera vez intento imaginarme como será su pene en erección.Me estoy mojando. Me dejó recostar sobre el sofá y mi falda se sube hasta que deja descubiertas no solo mis piernas sino el principio de mis pantaletas. Noto su mirada como si penetrara la tela a través de los encajes y me tocara directamente pero no me muevo. Estoy un rato así....el hace verdaderos esfuerzos por disimular hasta que le digo: ¿te gustan mis pantaletas?. Se pone colorado. Me subo más la falda: las conoces bien...me las has cogido muchas veces.

    Ya no está colorado, está escarlata y veo que el bulto se ha bajado de golpe. No quería avergonzarle así que intento arreglarlo: no te estoy riñendo...en realidad me gusta compartir ese secreto contigo y quiero que continues haciendolo. No se esperaba eso y me miraba extrañado. Sigo: entiendo lo que debes sentir (no lo tenía muy claro) y me gustaría que no me lo ocultaras....que tengamos eso en común. Cara de incredulidad. te refieres a que no te importa que me ponga tus ....calzones , me dijo casi susurrando( o sea que realmente se las ponía...no sólo se tocaba). Claro que no ...repondí. Si quieres te puedes poner algo estando conmigo no tienes porque esconderte...es más...me gustaría que lo hicieras ahora. Puedes ponerte como quieras. Su cara se iluminó. Lo que nos esperaba era que me dijera: me gustaría ponerme la ropa que llevas tu ahora. Si decía que sí no había marcha atrás. Mis pantaletas estaban totalmente empapadas. Espera aquí le dije. me fuí a mi habitación me quité toda la ropa y me puse el camisón más transparente que tenía y unas pantaletas rosas tipo tangas casí transparente por los encajes. Mis pezones destacaban bajo la tenue tela oscuros y durisimos.

    Volví al salón con la ropa en la mano. Pontela le dije. Todo? preguntó...Solo lo que quieras, le dije, es como si fuera tu ropa. Cuando se retiró a su habitación me quedé diciendome a mi misma...Estás loca, loca, loca...... Antes de que acabara de reñirme a mi misma volvió él con la combinación puesta: parecía a punto de estallar...él era ya más corpulento y ancho que yo. Llevaba también las medias puestas y se marcaba muchísimo bajo la tela de la combi las pantaletas y el bulto que era imposible de ocultar. Pese a lo que me había imaginado otras veces no era un imagen ridícula lo que veía...sino una mezcla de femenino y masculino que me resultaba irresistible. Y además era como si cuerpo que había sido rozado antes por esas prendas le acariciara a él ahora. Dejame ver como te queda.

    El volvía a estar rojo como un tomate y temblando...pero ahora su erección no bajó. Le subí la combinación. Te tienes que ajustar un poquito mejor las pantaletas le dije mientras ponía voz casi indiferente.Pero mis piernas temblaban más que las suyas ante lo que veía. Bajo la tersa y fina tela de las pantaletas se marcaba con nitidez un pene erecto y más grande de los que imaginaba que comenzaba a mojar la tela con una mancha oscura de humedad que casi podía oler.

    Demasiado para mí. Realmente deseaba no solo ver más sino tocar y...bueno. Es hora de ir a dormir dije , reuniendo todas las fuerzas de las que era capaz. Espero que duermas con esa ropa y que cojas siempre que quieras mis prendas si te apetece.Tendremos ese secreto en común ¿esta bien?. Buenas noches hijo. me dí la vuelta corriendo para no ver su cara decepcionada. y me fuí a la cama. No hay que decir que me masturbé como una posesa pero al final me había controlado. Me decía: está bien, no has hecho nada malo. Lo que decía Elvira, desdramatizar y dejar que las cosas sigan su curso, ponerselo fácil para que supere su manía. Pero estaba cachonda no lo podía evitar.

    A la mañana siguiente era como si nada hubiera pasado. me desperté como si hubiera sido un sueño nada más. Pero no lo era: me fuí a preparar el desayuno y ví de refilón que me hijo se había despertado y que estaba en el baño. Me puse la bata para tapar un poco mis ropas tan evidentes y fui a su habitación a avisarle del desayuno. Acudió enseguida y se tomó el desayuno en un dos por tres sin decir nada y después se fué corriendo con la escusa que tenía partido con los amigos.Me quedé cortada. Por un momento pensé que había sido demasiado lo de la noche. Fui a su habitación: pero alli no encontré la ropa que le había dejado. Fuí a la mía ¿la habría devuelto?. Tampoco.

    Entoces miré en el carto de baño en el cesto de ropa sucia..Allí estaba....la combinación sólo que ahora con su olor tan masculino, las medias arrebujadas y...las pantaletas echas una bolo y ¡ llenas de! ...no podía ser...pero era...llenas de su semen. Se acaba de venir en mis pantaletas cuando le había visto meterse en el baño. Aquello fué más de lo que podía soportar, estaba como hipnotizada, como en trance....no pude aguantarme pasé un dedo y me impregne del cálido y viscoso jugo y lo chupé. Probe el semen de mi propio hijo. Después las pasé rozando mis pezones. Quería venirme de nuevo..Me fuí a la habitación me puse las pantaletas empapadas en su leche y me masturbé sintiendo como mojaban mi vagina. Apretaba con un dedo metiendome la tela dentro de mis labios vaginales. Tuve el orgasmo más fuerte de mi vida.

    Extenuada me dije a mi misma que no volvería a pasar hasta que sonó el teléfono: era mi marido. No volvía esta noche...lo que me daba otra noche más a solas con mi hijo. Mi promesa no duró, empecé a planear lo que pasaría cuando volviera él del partido. Había que vencer la tentación sucumbiendo a ella.

    Vovió a comer serio y esquivo. No hice ningun comentario. Sabía que si fuera una situación normal el se iría después de comer a su habitación a leer o jugar con el ordenador. Así fué, pero sobre su cama le había dejado las ropas más incitante de todo mi arsenal. Entré al cabo de un poco, no se había puesto nada y casi no me miraba. ¿Así que no me miras?, pensé.

    El estaba mirando la pantalla de su ordenador...frente a la cama. Así que dije en voz alta: Bueno...si no te gusta esta ropa....me la pondré yo. Lentamente, me comencé a desabrochar la blusa.Noté su mirada clavada en mí. Sin mirarle a él pero enfrente suyo me saqué la blusa mostrandole mis pechos a punto de estallar en el sujetador negro que llevaba, más pequeño de lo que debía. Me desabroché la falda y comencé a bajarla poco a poco.

    Cuando le mostré del todo mis pantaletas, mi corazón palpitaba y los pezones querían salirse de los pechos.Después...como había visto en las películas me alisé y ajusté las medias acariciando insinuantemente mis piernas desde los pies hasta el final de mis muslos, mientras le miraba.El ya no miraba la pantalla sino a su madre, ardiente y llena de fantasías a punto de estallar, y por primera desde que todo había empezado, no esquivaba mi mirada sino que la sostenía con ese brillo de deseo y fascinación que a mi me incitaba a ir cada vez más lejos. Me puse de espaldas a él y casi sin respirar me quite el brasier. Aunque no podía ver mis pechos por la posición era como si me los estuviera acariciando. Apoyé mis manos en la cintura de mis pantaletas y las bajé repentinamente mostrando mi culo desnudo.

    Estaba completamente desnuda delante de él y me sentía como una colegiala: como aquella vez que jugando de niños con mi primo nos desnudamos del todo uno frente al otro. Sólo llevaba las medias puestas y me giré para coger la ropa que había en la cama y durante un breve instante él pudo ver mis pechos grandes pero aún en forma y el vello de mi sexo. Y pude ver bajo la mesa que el se tocaba bajo el pantalón mientras seguía mirando sin perder detalle.

    De espaldas de nuevo me puse las pantaletas y el brasier que había cogido de la cama: era un conjunto rosa de encajes. Me dí la vuelta y mirandole a los ojos le pregunté: ¿qué pasa, no te gusta este conjunto?....pensaba que te gustaría. Me gusta ..me gusta mucho....dijo con un hilo de voz y temblando. Ven aquí que te lo pongo....dije mordiendome el labio cuando lo ví caminar con su pantalón entreabierto y el inmenso bulto bajo los calzoncillos. Le quité la camiseta y le bajé los pantalones. Sentada en la cama comencé a bajarle los calzoncillos. Su polla,porque era su polla aunque hasta ahora solo hubiera podido pensar en ella como su pene o su sexo,saltó como un muelle a escasos centímetros de mi cara. estaba hinchadisima pero con la punta aún cubierta por el prepucio.

    No me pude aguantar: acerqué mi mano y suavemente le descubrí el capullo que ya estaba goteando. pensé que se iba a correr ya mismo sobre mi cara pero aguantó. Mi lengua asomaba por entre los labios deseando lamer esas gotitas que perlaban su punta enrojecida. Me levanté y me volví a sacar el suje y las pantaletas: ël, inmóvil, estaba tan cerca de mí que mientras lo hacía sentía el roce de su punta en mi piel. Cuando me agaché a recoger las pantaletas que me había quitado su capullo rozó mi pecho.

    Le acaricié el cuerpo con ellas y susurré: ¿seguro que quieres que te las ponga?. El asintió sin decir nada. se las puse lentamente. Cuando estaba a punto de cubrir su polla con los encajes no pude resistir más y le dí un lametazo a ese capullo que apuntaba directamente a mis labios rojos. Sentí su sabor más íntimo y caliente de su líquido preseminal en mi boca. Se las acabé de ajustar y mientras le decía cosas dulces y lo bien que le quedaban comencé a acariciarle el sexo por encima de los encajes. Lo tumbé en la cama y el empezó a tocarme los pechos yo le llevé su mano a mi coño y mojé sus dedos para luego llevarlos a su boca. era como si me tuviera un orgasmo suavemente pero sin parar. Me puse a darle besos por encima de las pantaletas....estiradas totalmente por su erección y luego a lamerlas....a soltar toda mi saliva sobre ellas hasta empaparlas. Me metí su punta en la boca sientiendola a traves de la tela y noté como se contraía....no me aparté. Sentí su leche saliendo a borbotones... atravesando la tela de las pantaletas e inundandome la boca del líquido más viscoso, caliente y sensual del mundo. Lo chupé todo mientras hundía mis dedos en el coño con los espasmos de mi último orgasmo.

    Cuando logré incorporarme su semen resbalaba por mis labios mezclandosé con el carmín rojo.El estaba con cara de felicidad tumbado con los ojos cerrados y yo no me sentía avergonzada como había imaginado, sino satisfecha y más unida a mi hijo que nunca. Se durmió. Eso como todos. Durante el resto de la tarde él estuvo vestido con mis ropas y yo me vestí como a él le apetecía: es decir, provocativa.

    Esa noche dormimos los dos en la cama, ambos con camisón de satén y con muchas caricias y juegos placenteros hasta que nos dormimos. Aquella situación no duró mucho...no podía llegar. Nunca quise que hicieramos el amor hasta el final y enseguida él comenzó a tener interés en otras personas. Abandonó la ropa interior femenina, al menos la mía....Pero en mí había cambiado algo que ya no podía parar....ero eso es otra historia.

  2. #77
    Avatar de 123456 Fucking Hostile
    Registrad@ el
    30/06/2004
    Sexo
    Chica
    Mensajes
    4.470
    Agradecido
    0 veces
    Temas
    156
    abe si aora escribo uno k se me ta ocurriendo

  3. #78
    Usuario con cuenta inactiva
    Registrad@ el
    20/01/2004
    Localidad
    Ann Deveria puede insultarte y ser borde contigo, pero tu con ella no porque te banea para que no puedas defenderte.Si quieres seguir en el foro mas te vale lamerle el culo, incluso cuando ella te habla borde o te insulta sin razon alguna
    Sexo
    Chica
    Mensajes
    1.147
    Agradecido
    0 veces
    Temas
    31
    aki tmb ay: www.todorelatos.com ^^

  4. #79
    Avatar de Artemissa Mega Usuari@
    Registrad@ el
    02/10/2004
    Sexo
    Chica
    Mensajes
    5.031
    Agradecido
    0 veces
    Temas
    134
    *[•§ÏNËÂd•]* escribió:
    aki tmb ay: www.todorelatos.com ^^
    De ay los piyo yo xo x si alguien no sekiere registrar y tal pos los ponemos aki q s + comodo

  5. #80
    Avatar de Demonomania Evil all the time.
    Registrad@ el
    15/02/2004
    Sexo
    Chica
    Edad
    29
    Mensajes
    4.370
    Agradecido
    168 veces
    Temas
    57
    PRISIONERA

    Siglo XI d.C. en algún lugar de Centro Europa...

    Cada vez que lo hacía por su cuerpo corría la misma intranquilidad, el mismo nerviosismo. El saber que estaba haciendo algo contrario a lo dictado, contrario a lo ordenado. Pero no contrario a lo dictado u ordenado por su corazón.

    La tarde llegaba a su fin y sobre el cielo el sol iba cayendo, dibujándolo con tonos anaranjados y violetas. El verano se consumía y las noches ya eran frías. Su respiración se agitaba al caminar cada vez más deprisa por esa zona descubierta de vegetación. A escasos metros un bosque denso la esperaba, pero para ella eran kilómetros.

    Atrás quedaba aquel castillo que se había convertido en su prisión. La belleza de Miriam había sido la condena para conducirla allí hacía menos de un año. A sus 19 años lucía espléndida. Su larga cabellera rubia enmarcaba unas facciones que rozaban la perfección. Unos ojos verdes y cristalinos podían hacer que cualquier hombre quisiera verse reflejados en ellos por siempre. Su sonrisa cautivaría al hombre más frío. Las curvas de su cuerpo lograrían hacer enloquecer al más cuerdo.

    Y quizá pasó eso pero con la persona inadecuada, al menos para ella. Aquellas tierras estaban dominadas por el Conde de Hildhem, el cual hacía y deshacía a sus anchas en su territorio, como señor feudal que era, bajo el beneplácito del rey de turno. Nada anormal en los tiempos que corrían. Sus cerca de 50 años le habían convertido en un ser vil y cruel, sin ningún tipo de compasión. Su único afán era el recaudar más y más bienes... y más y más mujeres.

    Su atractivo físico era escaso. Delgado, hasta tal punto de parecer enfermizo, un rostro salpicado de marcas debido a la viruela, que culminaba en una nariz aguileña y una leve cojera debido a una caída de un caballo, que después él mismo sacrificaría, lo hacían más bien deplorable.

    Pero esto no era óbice para que sus bienes le trajeran a cuanta mujer deseara. Estuvo casado en dos ocasiones y en ambas enviudó de forma sospechosa. Nunca fue fiel y siempre quiso rodearse de bellas sirvientas que, de una forma u otra, siempre acababan sirviéndole también en la cama.

    Cuando vio a aquella muchacha supo que tenía que ser suya. Iba en su carruaje de vuelta de la Corte hacía su castillo cuando pudo observar a aquel ángel. Cargaba un saco de trigo que debía haber recogido poco antes. Su melena rubia resplandecía bajo el sol de justicia. Hizo que el carruaje se detuviera y se quedó mirándola.

    Aquellas tierras que trabajaba le pertenecían y, por tanto, cayó en la cuenta que también debía hacerlo tan bella muchacha. Pronto hizo que buscaran al padre. ¡Pobre muerto de hambre! Le costó poco convencerle para llegar a un acuerdo, en el cual la hija del pobre agricultor pasaría a ser la esposa del Conde a cambio de tierras y un granero propios. ¡Un canje perfecto! Era mucho más de lo que jamás pensó tener en toda su vida.

    Y así cayó prisionera en aquel castillo. Y cayó en la más profunda de las tristezas. Aquel hombre la trataba como a un perro. Hasta la boda todo fueron agasajos y parabienes. Pero después fue arrinconada como otro mueble más solo utilizada para el sexo, acto en el que solo gozaba el Conde.

    Entraba en su habitación, hacía salir al servicio, si éste se encontraba dentro, levantaba los ropajes de ella dejando al descubierto su sexo y, sin mediar palabra, bajaba sus pantalones, sacaba su miembro y, después de separar las piernas femeninas, lo introducía en ella hasta quedar satisfecho sin tan siquiera darse cuenta de las lágrimas que rodaban por la mejilla de Miriam en cada acto de tan nefasta tragedia.

    Y lloraba por su infelicidad. Lloraba porque el destino le había negado poder compartir su vida con quien ella realmente amaba. Thomas había crecido con ella. Jugaron juntos, rieron juntos, habían descubierto muchas cosas juntos, entre ellas el amor y sus placeres. Su cuerpo de músculos fuertes debido al trabajo del campo era sumamente atractivo. Su rostro no lo era menos. Su pelo largo y pelirrojo siempre solía estar recogido en una coleta. Sus ojos eran de un azul tan intenso que parecían ser irreales. Sus labios carnosos eran realmente deseables.

    Por fin se adentro en el bosque. La luz allí era menor debido a la espesura de la vegetación. Su paso era menos apresurado tanto porque ya no podía ser vista desde el castillo como por el hecho de no tropezar con alguna rama caída.

    De repente alguien salió de entre los árboles y la agarró tapando su boca para que no gritara. Sintió como unos labios recorrían su cuello y la mano que había tapado su boca ahora acariciaba su rostro. Ella se volvió y sus labios se juntaron a los de la persona que la retenía.

    Thomas había vuelto a ser fiel a la cita. La primera noche de luna llena, en la que las nubes no impidieran que su luz les guiará, se veían en ese bosque cercano al castillo. Ya el sol había desaparecido y la luna llena brillaba por primera vez en el cielo estrellado desde que empezara a menguar. Se dirigían a un pequeño claro, cercano al río, donde la hierba estaba fresca y servía de lecho para sus cuerpos.

    Unos fuertes brazos la apretaban contra el cuerpo masculino. Las bocas no dejaban de estar unidas, se buscaban con frenesí. Las lenguas bailaban al compás de la música trepidante que solo se escuchaba en sus cabezas. La música del deseo y la pasión. Las manos buscaban la piel del otro para sentirla, para disfrutarla.

    Ya se sentía el frío pero no les importó para desprenderse de sus ropas. A Thomas le encantaba verla desnuda. Mientras la contemplaba su mano iba recorriendo despacio la pálida piel de Miriam. Solo los rosados pezones y el vello de su pubis destacaban en tan bello lienzo. A ella le encantaba la dulzura con la cual la trataba. Esa mano recorriéndola suavemente, erizando su vello al contactar con sus zonas más sensibles, aquellos ojos mirándola con un cariño inmenso, aquellos labios que podían llevarla al mayor de los placeres.

    A ella también la gustaba contemplarle. Ver los músculos de su pecho, su vientre plano, sus fuertes piernas y brazos, su pene creciendo mientras ella disfrutaba de las caricias que él le proporcionaba. Tuvo que dejar de observarle cuando notó la mano de Thomas sobre su sexo. Sus ojos se cerraron y un gemido salió de sus labios. Con los ojos aún cerrados siguió disfrutando de esas caricias que inundaban su sexo.

    Y de verás lo inundaban ya que cada vez estaba más mojada. Uno de sus pezones se vio atrapado en la boca masculina. La lengua jugaba con él poniéndolo extremadamente duro. En su vagina un dedo entró y se movía. ¡Qué placer tan intenso! No quería abrir los ojos por si se trataba de un sueño. Muchas veces soñaba con este momento en aquella estancia, para otras bella e idílica, pero que para ella era una prisión.

    Explotó en un orgasmo que hizo sentir placer hasta el último y más recóndito de sus músculos. Cuando abrió los ojos vio la sonrisa tierna de Thomas dibujada en sus labios. Se abrazó a él y brotaron lágrimas de sus ojos. Lágrimas mezcla de felicidad de estar con él ahora pero de amargura por no poder hacerlo siempre, durante el resto de su vida.

    Ella disimulaba sus lágrimas y para ello decidió agarrar el pene de su amado. Completamente erecto la mano femenina empezó a darle placer en modo de masturbación. Entonces fue él quien empezó a gemir. Ella deseaba sentirlo dentro y llevo aquel miembro hasta la entrada de su vagina. Los sexos se rozaron aumentando el deseo. Pronto sus cuerpos se unieron y se movían al compás de esa música de pasión y deseo que les envolvía de nuevo, solo rota por los gemidos de placer que sus bocas dejaban escapar.

    Y se movieron más y más hasta que el placer les hizo estallar y sus orgasmos derritieron sus cuerpos para fundirlos un poco más, uniendo sus fluidos. Sus cuerpos se relajaron y sintieron frío. El rumor del río se escuchaba de fondo. Se vistieron rápidamente y se prepararon para el triste momento de la despedida. Nunca era agradable pero ambos debían volver a separarse. La próxima luna llena volverían a verse. Mil años parecerían para los dos.

    En una pequeña puerta falsa del castillo Samantha, la Dama de Compañía de la Condesa, esperaba impaciente el regreso de ésta. Era joven y bella. Solo dos años más que la Condesa, pero su tez morena y sus ojos negros le hacían parecerse poco a ella. Sabía que lo que hacía podía costarle caro, pero valía la pena ayudar a aquella muchacha que estaba destrozada por dentro. Siempre fue una romántica.

    Tres golpes seguidos y un cuarto algo después era la contraseña esperada para que abriera a la Señora. Solo un cruce de miradas les valió para saber que todo iba bien, pero solo después de llegar a su cama Miriam pudo suspirar aliviada. Tendrían que pasar muchos días para volver a pasar por aquel peligro, pero deseaba que fuese mañana.



    Aquella noche la luna llena volvería a brillar. El cielo estaba despejado aunque el frío del otoño ya se había instalado en aquello parajes. Eso no sería impedimento para que volvieran a verse. Los nervios la invadían de nuevo. Era el preámbulo del encuentro. Samantha abría la puerta, ella salía a toda prisa para encontrar el escondite del bosque.

    Se adentró en él. El sol volvía a caer y la visibilidad cada vez era más débil. Oyó ruidos de pisadas. Debía ser Thomas, hoy no iba a sorprenderla. Pero sí se sorprendió. De repente tres soldados, con las vestimentas de los que formaban parte de la protección del castillo, le cortaron el paso. El pánico la invadió. Se dio la vuelta y trató de echar a correr.

    Pero otros tres soldados le cortaron de nuevo el paso. Tras ellos dos más sostenían un cuerpo maltrecho. Era Thomas. La paliza a la que debieron someterle le impedía sostenerse sobre sus piernas. Sangraba abundantemente en una de sus cejas, pero tenía mil cortes más. Eso pudo observarlo cuando una figura con una antorcha salió de la espesura del bosque. Era su marido, el Conde de Hildhem.

    La mirada de desprecio que la dirigió hizo que su rostro pareciera aún más atroz. Ella estaba asustada y con un tremendo sentimiento de culpabilidad por lo que le había pasado a Thomas. La habían descubierto y ahora no sabía hasta donde iba a ser capaz de llegar aquel hombre vil y cruel.

    Con un gesto hizo que acercaran a aquel hombre que ahora solo era un despojo. Pasó la antorcha a uno de los soldados que sostenía a Thomas, le quitó la espada que colgaba del cinturón del soldado y la hundió en el pecho del campesino, de aquel niño que creció al lado de Miriam, del hombre al que amaba profundamente.

    Un grito desgarrador salió de la boca de Miriam. De su boca y de su alma, porque a su alma le había dolido aquello, porque su alma se sentía morir. Se puso de rodillas ante el cuerpo ya sin vida de Thomas. Se impregnó de su sangre al abrazarlo, pero no la importó. No supo cuanto tiempo estuvo así. Tampoco importaba.

    Los soldados la agarraron soltándola del cuerpo de su amado. Entre llantos y pataletas fue llevada de vuelta al castillo. Entraron por aquella puerta falsa que siempre utilizaba. El cuerpo sin vida de Samantha yacía a pocos metros de esa puerta. Otra muerte que recaía sobre su conciencia. No fue conducida a su habitación. Una mazmorra del castillo era su destino. Ahora sí que era realmente prisionera del castillo. Pero ahora jamás podría abandonarlo.



    Habían pasado casi tres meses de aquel trágico día. Muchas veces había pasado por su cabeza la idea de suicidarse. Su vida carecía de sentido. Ya no tenía motivos para seguir viviendo. Seguiría presa durante toda la vida en aquella sucia mazmorra hasta que muriera por alguna enfermedad que tarde o temprano se apoderaría de su cuerpo.

    Pero ahora tenía un motivo para seguir viviendo. Notaba que en su vientre crecía una nueva vida. Aún no era demasiado visible pero pronto lo sería. El Conde no había bajado a las mazmorras desde que la instaló allí. Para ella era un alivio pero sabía que si se enteraba de su estado se preocuparía de ella.

    Aquel niño que gestaba podía ser del Conde, pero ella deseaba profundamente que triunfara el amor y fuese el fruto de sus encuentros con Thomas. Si el Conde se enteraba no sabía cual iba a ser la reacción. Quizá le gustase la idea de tener un hijo. Quizá el saber que podía ser de Thomas hiciera que lo mandase matar en cuanto naciera. Aquello le horrorizaba y sabía en su foro interno que era la opción más probable que podría partir de aquel malvado hombre. Además, nunca le habían gustado los niños, eso al menos le escuchó confesar una vez.

    Miriam siempre estaba custodiada por uno de los soldados del castillo día y noche, relevándose al anochecer y al amanecer. Uno de ellos era Arthur, un joven apuesto, moreno y de ojos castaños. Su soledad hizo que en ocasiones hablara con él. En un principio solo escuchaba sin decir palabra, ya que sabía que mantener conversación con ella podría costarle muy caro.

    Pero no pudo resistir los llantos y el desánimo de tan bella dama y poco a poco se convirtió en su confidente en lugar de su vigilante. Las injusticias cometidas con ella le removían por dentro. Cada vez se sentía más unido a ella. Hasta que llegó a enamorarse de esa joven rubia que la vida había tratado tan mal.

    Miriam empezó a sentirse tan a gusto con Arthur que se olvidaba que era el encargado de velar porque no se fugara. En vez de eso pensaba que era un amigo que venía a escucharla, que le hacía sentir bien, que la hacía sonreír después de mucho tiempo. Con él se sentía como con Thomas. Y cada vez se sentía más cerca de él. Puede que fuera amor. Aún era pronto para saberlo.

    Una noche Arthur le hizo una propuesta. Se escaparían juntos. En esta ocasión sería en una noche sin luna. Él la sacaría de allí y saldrían de aquella prisión. ¿Dónde irían? Eso a ella poco le importaba. Era la ocasión de escapar. Era la ocasión de salvar a su hijo. Él le confesó su amor y que por eso lo hacía. Ella le confesó su embarazo. A él no le importo. Ella sintió que de verás podría amarlo. Tenía el corazón puro como Thomas, como el de Samantha, como el suyo propio. Solo podría amar a alguien con un corazón así.

    Llegó la noche prevista. La cerradura de la mazmorra se abrió. Miriam salió y rápidamente subieron hasta el exterior. La puerta que antes utilizaba estaba sellada. Arthur ya lo había comprobado. Tendrían que abrir las puertas principales del castillo. Un compañero de Arthur le ayudó a pesar de jugarse con ello la vida. Solo fastidiar al Conde era una excelente recompensa.

    Pero había algo que tenía que hacer. Corrió hacía las dependencias del castillo sin que Arthur pudiera retenerla. Con cautela se movió por las sombras de aquellos tenebrosos pasillos. Entró en su antigua habitación y todo seguía igual. Nadie pareció haber entrado allí en todo ese tiempo. Abrió un cajón y una pequeña daga brilló en la oscuridad.

    Sabía que el Conde no tenía vigilancia en su dormitorio, así podría meter en su cama a quien quisiera sin tener que rendir cuentas. Abrió suavemente la puerta y vio que el Conde dormía. Se acercó hasta él con la daga en la mano. Miró aquel detestable cuerpo de aquel detestable hombre y lo movió para despertarlo.

    Quería ver su mirada al saber que iba a morir. Cuando abrió los ojos el Conde, atónito, pudo ver a Miriam blandiendo una daga y como ésta se hundía en su pecho. El rostro de terror dejó paso a otro de dolor y, por fin, a otro de descanso que solo aparece en los muertos.

    Alguien entró en la habitación. Miriam se asustó y trató de esconderse pero ya era tarde. Arthur la había visto y la agarraba para llevársela de allí. Ella estaba aún sumida en una especie de trance. Nunca creyó que iba a tener fuerzas de hacer algo así. De hecho no lo había planeado. Simplemente se dejó llevar por lo que en aquellos momentos su corazón le dictó.

    Dos caballos esperaban fuera. Raudos cabalgaron todo lo deprisa que pudieron. Cabalgaron dos días con sus dos noches hasta que llegaron a las tierras que antes habían sido la patria de Arthur, fuera de los dominios del Conde. Una mujer entrada en años y carnes salió a darles la bienvenida. La madre de Arthur la acogió en su casa. Viuda desde hacía tres años vivía gracias a sus esfuerzos y los de sus cuatro hijos que aún vivían con ella labrando el campo.

    Estaba a salvo. Por fin escapó de su prisión. Por fin podría ser feliz. Amaba a Arthur, en aquellos días cabalgando juntos se dio cuenta de ello. No se había entregado a él. Aún era pronto, pero deseaba hacerlo. Su madre cuidaría de ella durante el embarazo. Sin duda experiencia no le faltaba. Una amplia sonrisa se dibujó en los labios de Miriam.

    Los meses pasaron y llegó el día del parto. Los dolores eran intensos. La madre de Arthur hacía de comadrona ayudada por una de sus hijas. Por fin el bebé salió del vientre de Miriam. Rompió a llorar en cuanto se cortó el cordón que le unía a su madre. Fue lavado y enseguida entregado a la impaciente madre. Los ojos de aquel bebé miraron los de su madre. Eran de un azul intenso, casi parecían irreales. Un suspiro salió del pecho de Miriam. El amor había triunfado. Por fin había dejado de ser prisionera.

    Nunca te acostarás... sin haberte levantado antes



    Look at her! She's gorgeous! She's fabulous!
    She is the new sensation!

  6. #publi
    Publicidad

     

  7. #81
    Avatar de África* Atrévete a pensar.
    Registrad@ el
    20/06/2004
    Localidad
    A/La Coruña
    Sexo
    Chica
    Mensajes
    12.251
    Agradecido
    0 veces
    Temas
    645
    ta xulo!!!
    Soy los tres segundos antes de correrte...*

  8. #82
    Colaborador/a
    Registrad@ el
    19/03/2004
    Mensajes
    118
    Agradecido
    0 veces
    Temas
    19
    xula tu historia era mu larga y cn muxos detalles..mmm no sera d tu cosecha?? jejejejejejeje eres lydia, VERDAD? xDDDDDDDD k mal andamos kukys un dia se mete mi padre enm el foro y m kita internet jejejje
    DANIEL ERES EL SER MAS ASKEROSO KE E CONODIO, OJALA NO VUELVA A VERTE NUNKA MAS TE ODIO¡¡¡¡¡¡
    undefined ANA Y LORE GASIAS X TDO MI NIÑA..¡¡TKKKMM¡¡¡


    dime xk lloras......
    de felicidad........
    y xk t ahogas?
    x la soledad...
    y xk m tomas, fuerte asi mis manos y tus pensamientos libres kedaran....
    YO TE KIERO TANTO......
    y xk sera¡
    loko testarudo no lo dudes mas, aunk en el futuro haya un muro enorme, yo no tengo miedo kiero enamorarme
    no me ames xk pienses k parezko difernte
    tu no piensas k es lo justo ver pasar el tiempo juntos
    no me ames xk entiendo la mentira k seria
    si tu amor no merezko no m ames...mas kedate otro dia...ah

  9. #83
    Avatar de 123456 Fucking Hostile
    Registrad@ el
    30/06/2004
    Sexo
    Chica
    Mensajes
    4.470
    Agradecido
    0 veces
    Temas
    156
    han recuperado ste post (k ta muy bien x cierto, jeje)
    weno seguir poniendo k sino se perde otra ves!!! XD

  10. #84
    Avatar de Chechi Muy Entendid@
    Registrad@ el
    30/01/2004
    Sexo
    Chica
    Edad
    30
    Mensajes
    1.547
    Agradecido
    0 veces
    Temas
    38
    madre mia pero ke fuerte la historia k a escrito xula de la madre y su hijo!!!! jajaja lo nunka visto maxo
    DoN'T HaTe Me BeCauSe i'M BeauTiFuL, HaTe Me BeCauSe YouR BoYFRieND THiNKS i aM

  11. #85
    Avatar de Uritza Mega Usuari@
    Registrad@ el
    02/10/2004
    Sexo
    Chica
    Mensajes
    14.495
    Agradecido
    1417 veces
    Temas
    267
    Voy a poner yo alguno...

  12. #86
    Avatar de Uritza Mega Usuari@
    Registrad@ el
    02/10/2004
    Sexo
    Chica
    Mensajes
    14.495
    Agradecido
    1417 veces
    Temas
    267
    Espero que mi historia sea emocionante para ustedes. Tenía 16 años cuando me sucedió lo que ahora les cuento -eso fue hace 2 años-. Resulta que organizamos una reunión de estudio. Éramos un grupo de 6, 4 muchachos y 2 chicas; todos compañeros de salón. Resultó que nos reunimos para estudiar matemáticas. Todo transcurría normal, es más, nada raro pasó durante toda la reunión. Eramos 6 amigos estudiando juntos, nada más.

    Pasaron unas 3 horas, cuando ya nos cansamos de tanto estudiar y repasar. Empezamos entonces a conversar de todo un poco. Uno de los muchachos se fue y quedamos solo 5. De repente uno de los pelaos, Gonzalo, dijo un chiste un tanto subido de tono y eso motivó que empezáramos a hablar de temas más intensos. El sexo se convirtió en el tema, entre chistes, comentarios y confesiones. Salió a relucir que todos éramos vírgenes, y eso que el otro amigo, Raúl, y una de las chicas, Victoria, tenían fama de no serlo.

    Pero entre amigos, pues la verdad se dijo y resultó que nadie sabía lo que era el placer. Entre tanto hablar, salió el tema de la masturbación y de las revistas y películas porno. Allí, como vi que la cosa estaba para todo, confesé que veía videos porno en mi computadora y que casualmente traía uno conmigo. Todos quedaron como mudos ante lo que dije y fue Victoria, la dueña de la casa, la que propuso ver el video en su computadora.

    Así los hicimos, los 5 frente a la pantalla de la computara viendo un video de porno fuerte... ¡Una cojedera del carajo!... Ante el video y entre comentarios, nadie podía negar su nivel de excitación. Mi pene estaba erecto y húmedo. Cuando miraba a Victoria y a Laura -la otra chica- imaginaba sus vulvas bien húmedas; y sé que lo mismo el pasaba a Raúl y a Gonzalo. De repente Victoria se paró, se acarició la cabellera, soltó un suspiro y dijo, ¡ahora vuelvo chicos, tengo que ir al baño!

    Gonzalo y Raúl se me quedaron mirando y se sonrieron, Laura no pudo evitar sonrojarse más de lo que ya estaba por la película; yo seguí con la mirada a Victoria hasta que entró al baño; lo mismo hicieron Gonzalo y Raúl. De repente Raúl se levantó y caminó en dirección al baño; le hizo señas a Gonzalo para que le acompañara, este lo hizo, un poco dudoso y nervioso. Raúl tocó la puerta del baño un par de veces, llamó a Victoria pero ella no contestaba. De repente la puerta se abrió y Raúl y Gaonzalo entraron al baño, ante las miradas de asombro de Laura y yo.

    Cuando la puerta se cerró, Laura y yo nos miramos sorprendidos. Me acerqué a ella y le dije ¿irá a pasar algo?... Ella me dijo, ¡no sé!... Esperamos un rato y, de repente, empezamos a escuchar ruidos, tales como los que se oían en la película que todavía corría en la pantalla de la computadora. Ambos caminamos hasta la puerta del baño y escuchamos a Victoria quejándose y gozando junto a Raúl y Gonzalo. Traté de abrir la puerta y, sorpresa, no estaba trancada. Laura y yo vimos el espectáculo. Raúl estaba cogiéndose a Victoria mientras esta se quejaba y sostenía en u! na mano el pene de Gonzalo. Después buscó la forma de cambiar de posición y se metió el pene de Gonzalo en la boca. Los dos la acariciaban por todas partes.

    Mi nivel de excitación era grandísimo, sentía que el pene se mi iba a salir del pantalón. Laura estaba a mi lado, mirando la película en vivo de Victoria, Raúl y Gonzalo. En ese momento decidí atreverme, me acerqué al oído de Laura y le dije ¿probamos nosotros? Ella no dijo nada, pero insistí. Puse mi mano sobre sus nalgas y se las acaricié y pude sentir como tembló su cuerpo.

    Así empezó todo. La tomé de la mano y me la llevé a la sala de la casa. Empezamos a besarnos y poco a poco nos fuimos desnudando. Le mamé sus pezones, todos sus senos. Le besé todo el cuerpo. Traté de hacer todo lo que veía en los videos y ella también. Me agarraba y acariciaba el pene y los testículos. Ambos nos dimos sexo oral, le mamé su vulva y le metí la lengua en la vagina, la hice brincar de emoción. Ella me mamó el pene.... ! Así, el momento de cojer llegó. Le enterré el pene mientras ella se quejaba.. Ví salir sangre, pero el gozo fue mayor... Ambos perdimos la virginidad en ese momento... Ambos gozábamos el momento, ambos nos quejábamos... Cojimos por largo rato hasta que al fin no aguanté más... Saqué mi pene de su vagina y ella hizo que eyaculara en sus pechos, masturbándome con sus delicadas manos.

    Pasamos buen rato en el sofá, ya no se oían ruidos, todo estaba callado, la orgía del baño también había terminado; el video de la computadora también... Al rato, empezamos a vestirnos; del baño salieron Victoria, Raúl y Gonzalo, los tres muy sonrientes; Laura y yo también estábamos contentos. Ese día todos gozamos y dejamos juntos la virginidad.

  13. #87
    Avatar de Uritza Mega Usuari@
    Registrad@ el
    02/10/2004
    Sexo
    Chica
    Mensajes
    14.495
    Agradecido
    1417 veces
    Temas
    267
    la virginida...xDD

  14. #88
    Avatar de Chechi Muy Entendid@
    Registrad@ el
    30/01/2004
    Sexo
    Chica
    Edad
    30
    Mensajes
    1.547
    Agradecido
    0 veces
    Temas
    38
    jajajajaa pero madre mia en serio, osea que qué fuerte!!!
    DoN'T HaTe Me BeCauSe i'M BeauTiFuL, HaTe Me BeCauSe YouR BoYFRieND THiNKS i aM

  15. #89
    Avatar de Gandalf Rather be me than you..
    Registrad@ el
    28/12/2004
    Localidad
    Residente - Latino... q carajo, prende y pasa !!
    Sexo
    Chico
    Edad
    38
    Mensajes
    1.882
    Agradecido
    0 veces
    Temas
    34
    no morras de veras las felicito, están mega ultra aceleradas, hay les pongo una historia de no mamar en la 1a oportunidad
    when ur mind begins obsessed with everything... it will find that thing everywhere


    -...Maledetto : solo l'umano ti perseguiti fuori e dentro l'assoluto fuoco delle cose tu non possa consumarti, tu non possa perderti... (da Il generale Franco all'inferno)

    __________________________


  16. #90
    Avatar de África* Atrévete a pensar.
    Registrad@ el
    20/06/2004
    Localidad
    A/La Coruña
    Sexo
    Chica
    Mensajes
    12.251
    Agradecido
    0 veces
    Temas
    645
    k fuerte!
    Soy los tres segundos antes de correrte...*

Página 6 de 12 PrimeraPrimera ... 4 5 6 7 8 ... ÚltimaÚltima

Permisos de tu Usuario

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes publicar respuestas
  • No puedes adjuntar archivos
  • No puedes editar tus mensajes
  •  
  • El código BB está activado
  • Los emoticonos están activados
  • La etiqueta [IMG] está activado
  • La etiqueta [VIDEO] está activado
  • El código HTML está desactivado
  • Los Trackbacks están desactivados
  • Los Pingbacks están desactivados
  • Los Refbacks están activados