ReLaToS ErOtICoS

  1. #31
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    Lo he sakado de petardas.com...
    Desde hacía tiempo estaba enamorado en secreto de mi vecino y amigo Juanky, un chico alto, guapo y moreno que arrasaba entre las chicas cuando salíamos a tomar unas copas. Su cuerpo me volvía loco y muchas veces pasaba malos ratos de calentón en secreto, como por ejemplo, cuando todos los de la pandilla nos reuníamos en casa de Gus para ver películas eróticas o pornográficas y él decidía masturbarse... como estábamos entre amigos, nadie se tapaba y entonces sacaba su polla de diecinueve centímetros magreándola y haciéndola crecer ante mis ojos. Entonces yo disimulaba y observaba con la boca hecha agua su miembro en su mano... si, siempre me situaba en una posición idónea para poder ver su pene mientras se la machacaba, pero lo mejor y lo peor venía cuando se corría, cuando veía brotar toda esa leche y se desperdiciaba en un pañuelo de papel… en esos momentos pensaba lo maravilloso que sería poder parar el tiempo para acoger en mi boca todo el esperma del que dispusiese en sus testículos. Si, me acercaría, me arrodillaría y se la mamaría durante horas. Tenía que tener mucho cuidado, pues si era descubierto seguro que me esperaba el repudio de mis amigos y eso, cuando eres joven, (18 años) importa de verdad…
    También me calentaba mucho cuando, de nuevo con todos nuestros amigos, íbamos a la piscina de nuestra urbanización de noche y yo podía comprobar la espléndida forma en la que Juanky se encontraba, con su cuerpo mojado y brillante a la luz de la luna de verano. De verdad que el deseo me ponía malo… jugábamos todos dentro del agua y claro, alguna polla siempre te rozaba, pero yo sabía distinguir la de mi obsesión hecha hombre e incluso llegué a notar o, mejor dicho, creí notar que deliberadamente y en medio de la confusión que había cuando hacíamos el bestia en la piscina, apretaba su polla contra mi, pero me dije a mi mismo que sería producto de mi deseo para con él…

    Una noche de sábado decidimos no salir, no por nada, nos quedamos en una terraza cercana a casa y nos pusimos “morados” de tinto de verano, charlando tranquilamente al fresco… eran ya las tres de la mañana cuando me sugirió que fuésemos a darnos un baño, a lo que yo, por supuesto, accedí sin titubear y calentándome ante la sola idea de ver su cuerpo desnudo, aunque esta vez debía tener cuidado pues no había nadie con nosotros que distrajera su atención mientras mis ojos se centraban en su cuerpo y sobretodo en su precioso pene… llegamos y nos desnudamos, yo aguanté como pude sin mirarle ni dar importancia al hecho de que el chico de veinte años más buenorro que yo conocía –y el más bueno de los que jamás conoceré- estaba ante mi en su plenitud y desnudo. Nos bañamos un rato en silencio nadando de un lado a otro… estaba buceando cuando sentí que me cogía por los hombros “Dios mío!” Pensé “Que va a hacer!” Falsa alarma: sólo quería hacerme unas cuantas aguadillas, y yo quería luchar, porque de cuando en cuando su pene rozaba mi pierna o nuestros cuerpos se acercaban tanto que podía sentir su aliento en mi cara. Pasado un rato salimos del agua y nos sentamos en el césped a hablar, uno enfrente del otro, como la luna quedaba a mi espalda el no veía mi cara, mientras yo me ponía las botas mirando y prácticamente relamiéndome. Tan caliente me encontraba que fui, muy poco a poco, acercándome a él. Siquiera lo notó al principio, aunque transcurridos veinte minutos estaba literalmente pegado, por supuesto Juanky disimulaba hablando y hablando de no se qué cosa que le pasó una vez en el pueblo de su padre, yo ya no escuchaba, estaba como poseído, deseando decirle: “fóllame”. Con ese pensamiento acerqué mi cara a la suya mientras el hablaba de sus cosas, quedando a escasos centímetros de su mejilla Y fue entonces cuando giró la cara quedando frente a la mía. No me preguntéis de donde saqué la idea ni el valor, pero le besé en la boca. El quedó paralizado… ya no había marcha atrás, así que le volví a besar… nada, no reaccionó, yo no sabía que hacer, estaba lanzado pero a la vez tan paralizado como él e hice algo que escapó a mi juicio y decisión: volví a besarle, pero esta vez abrí los labios y le metí la lengua moviéndola alrededor de la suya, la cual mantenía quieta… llevaba cerca de un minuto morreándole cuando su lengua empezó a moverse a la vez que sentí como su mano cogía mi nuca y oprimía su boca contra la mía. Así estuvimos un buen rato pues mi boca y cuello estaban empapados de la saliva de ambos. Mordía su lengua a lo que el respondía metiendo su lengua hasta el fondo de mi boca, de verdad la presión era brutal, como si ninguno de los dos hubiese besado a nadie en cien años, agarré su pene y empecé a masturbarlo a lo que él respondió con un agitado jadeo… bajé su a besar su cuello y chupar la saliva que allí había, pasé a su pecho, que besé y lamí con ansia mientras seguía bajando hacia la que era mi obsesión. Una vez la tuve delante y a mi disposición paré un segundo a disfrutar del momento, la agarré, le miré a los ojos, sonreí y me la metí en la boca y la verdad, estaba tan rica como había imaginado; succioné todos y cada uno de sus diecinueve centímetros de polla con satisfacción mientras el presionaba con sus caderas mientras sujetaba mi cabeza con sus manos, literalmente se estaba follando mi boca, lo cual me volvía loco. Lamía con ansia su glande, y el gemía sin parar aunque se reprimía por la situación: tres de la mañana y en una piscina. La babeé, le lamí las pelotas y me golpeé la cara fuertemente con su dura polla mientras esperaba con ansia su semen. Pero el tenía otros planes; me asió por los brazos, me besó en la boca fuertemente y me puso bajo él, a continuación abrió mis pierna y se dispuso a follarme. En un principio me resistí, pero ante su empuje y después de lo que me había costado tenerle no podía negarle nada, por muy virgen que fuera yo. Abrí mis piernas y el avanzó, entonces noté que la punta de su pene había encontrado su objetivo; empujó suavemente y su capullo entró tímidamente en mi culo, gemí y el empujó mas, aunque con delicadeza y a esas alturas yo ya estaba alucinando, tanto que Juanky metió su lengua en mi boca para acallar mis chillidos. Eso le permitió empujar a lo bestia, y vaya si lo hizo, sus sacudidas se volvieron enormes y por fin su pene entró del todo, me agarró una pierna y me asió por la nuca y me folló, folló y folló… al rato me dio la vuelta, quedando de espaldas a él y a su completa merced… por supuesto me la volvió a clavar a la par que tapaba mi boca con su mano, ahora me estaba penetrando en plan violación, como si yo fuese una puta o algo así y eso me gustó aún mas, tanto que me alcé a cuatro patas para recibir su polla en toda su dimensión y el lo agradeció con una sacudidas enormes… cuando llevábamos mas de media hora follando noté un cambio en sus acometidas… se iba a correr… me di la vuelta rápidamente y quedé frente a su palpitante polla y antes casi pudiera tocarla descargó en mi cara y boca mientras Juanky soltaba un grito bestial. Toda mi cara estaba empapada de semen, mientras tragaba todo lo que había en mi boca y el seguía descargando, volví a meterme su pene en la boca para acoger mas chorros de leche caliente, estuvo corriéndose casi veinte segundos de manera ininterrumpida. Seguí lamiendo hasta que hube terminado mi cena y volví a besarle la boca… nos vestimos un poco incomodados y nos despedimos con un “Mañana nos vemos” a lo que yo respondí “Y si es en la piscina, mucho mejor…”
    Hay personas que tienen vicios que te ponen de los nervios, como… Bernie. A Bernie le gustaba mascar chicles. No, mascar no. Hacer pop. Un día llego a casa bastante enfadada y esperando un poco de consuelo y veo a Bernie tirado en el sofá bebiendo cerveza y mascando. No, mascando no, haciendo pop. Entonces voy y le digo: “¡Vuelve a hacer pop una vez más…!” Y lo hizo. Así que cogí la escopeta de la pared y disparé dos tiros de aviso, justo en su… cabeza.





  2. #32
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    Cuando té vi, parecía mentira, tenerte de nuevo para mí sola, después de tanto tiempo. Desde siempre me ha embrujado el verde mar de tus ojos, esa sonrisa franca y esa mirada pícara que me desnuda. Después de hablar un poco y revivir nuestros recuerdos, sentí el roce de tu mano en la mía, y entonces todas mis fantasías aparecieron nuevamente frente a mí, y me perdí...


    Cenamos, todo perfecto, como siempre. Sabes que siempre serás especial, el único, mi caballero. Después de unas copas y un poco de música, acabamos en el hotel, el mismo que tiene entre sus recuerdos, mil y un encuentros, mil y una caricias, mil y una poesías.


    Te diste cuenta que estaba nerviosa (había pasado tanto tiempo). Después de tomar un trago del vino que serviste, me sacaste la copa de la mano, y la hiciste a un lado; sin mediar palabras me llevaste al sofá, me hiciste sentar, lo que fue una suerte, porque mis piernas ya no respondían. Fue entonces cuando en medio de un millón de estrellas sentí la suavidad de tu boca, primero en mi mejilla, y luego bajando hacia el cuello, hasta mi hombro, mientras deslizabas suavemente mi vestido. Yo estaba muriendo. Te tome la cara, y mirándote fijo acerque mi boca a la tuya para saldar una deuda que teníamos desde hace tiempo: un beso largo y profundo..


    Fue hermoso, cuando tomaste mi cara con tus manos y sosteniéndola contra la tuya, con tus manos en mi cabello, nos fundimos el uno con el otro. Despacito, como tú sabes hacerlo, me recitaste mi última poesía. Aquella que fue mi despedida. La sentía despacito entrar hasta lo más profundo de mi cuerpo. Te la regalé una mañana fría, dejándola olvidada sobre el calor tibio de la cama...


    "Cerraste, tibios aun los ojos.

    Llorando te pedí el olvido.

    La sábana se deslizó breve

    Por entre los muslos.

    Quería matar el sueño

    que me ataba irremediablemente

    a tu vida y a tu cuerpo.

    Intentaba, de puntillas,

    Escapar en silencio

    Del abrazo dulce del destino.

    Me miraste y, sin decir nada,,

    Con tus brazos tejiste

    El más sútil de los silencios.

    Mis lágrimas mojaban

    Sin pausa la almohada.

    Y como tantas otras noches

    Me dormí, sabiendo,

    Que mañana nuevamente

    Volveríamos a mancharnos

    de amor."

    Lentamente fuiste sacándome la ropa, y yo con mi boca desabotonando tu camisa, encontrándome a cada paso con un trocito de tu pecho. Hasta que llegue a tu pantalón, levante la cabeza y té vi, con los ojos en mi, esperando, como una fiera que espera el momento adecuado para dar el zarpazo, te desabroche el cinturón y termine de desnudarte, sin dejar de mirarte.


    Cada caricia, cada beso, cada trazo de humedad, era un pedazo de cielo. Sentí tu boca en mis pezones, lamiendo, besando, mordiendo, chupando como un niño, mientras yo no terminaba de dar gracias por este momento. Entonces sentí tu mano deslizándose hacia abajo, cada vez más abajo, hacia mis tobillos, y allí empezó a subir por mis piernas, hasta mis rodillas, luego los muslos, y empezaron a jugar con mi entrepierna. Finalmente te escabulliste entre la humedad de mi sexo, y tus dedos entre juegos se introdujeron lentamente en mi interior. Sentiste mi gemido en tu oreja, que se mojo al chuparla y volviste a besarme mientras tu mano seguía jugando, con un ritmo lento pero seguro, y acelerándose a cada paso.


    Yo no podía mas, y tampoco quería terminar tan rápido; entonces te empuje hacia atrás y empecé a deslizar mi lengua por tu pecho, hasta llegar a tu vientre. Sentía tus manos en mi pelo, que parecían seguir empujando hacia abajo, y a la vez se resistían a hacerlo, hasta que llegue a tu miembro erguido y empece a jugar con mi lengua, mientras veía como tus ojos se cerraban y tus labios se mordían.


    Empece por el glande , y fui bajando hasta introducirlo todo lo que pude en mi boca, entones empece a succionarlo, una y otra vez. Evidentemente quisiste recompensarme, y te arreglaste para irme acomodando de tal forma que tus manos llegaron nuevamente a mi coño, y entonces el ritmo de tu penetración era mas acelerado. Entre lamida y lamida tenia que detenerme a gemir por el placer que estaba sintiendo, hasta que finalmente me tumbaste en la alfombra, y abriendo mis piernas te introdujiste en mi, dejándome tocar el cielo con las manos: te sentí una y otra vez, en medio del ensueño, sentía como seguía mojándome, y lubricándome, cada vez mas, hasta que sentí el temblor en mi cuerpo, que acompañe con un grito de placer que hizo que todo mi cuerpo se contrajera, y volcando la cabeza hacia atrás empecé a susurrar, y a gritar y a gemir.


    Entonces aumentaste tu ritmo, y te vi otra vez mientras tu semen se derramaba dentro de mí, y gritaste de placer.

    Estuvimos así un rato quietos y entonces te levantaste y me llevaste a la cama, cuando te tumbaste a mi lado, y me abrazaste, yo pensaba si no habría sido un sueño. Pero no, tus manos, tus ojos, tu verga, reclamaban más y ... yo, como siempre, estaba dispuesta a dártelo. Sabía que me arrepentiría. Te lo lo había dicho tantas veces. ¡Pobre iusa! Tú sabías que ya no había marcha atrás. Que mañana volveríamos a mancharnos ..... de amor?

  3. #33
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    ualaaaa pero k porno! xD
    Todo es adrede. Todo hace trizas el alma.


    Mario Benedetti

  4. #34
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    Sagitario escribió:
    ualaaaa pero k porno! xD
    xDDDDD

  5. #35
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    porno xo t gusta eh...no mientas sagi k t konosco bakalada...xD
    Hay personas que tienen vicios que te ponen de los nervios, como… Bernie. A Bernie le gustaba mascar chicles. No, mascar no. Hacer pop. Un día llego a casa bastante enfadada y esperando un poco de consuelo y veo a Bernie tirado en el sofá bebiendo cerveza y mascando. No, mascando no, haciendo pop. Entonces voy y le digo: “¡Vuelve a hacer pop una vez más…!” Y lo hizo. Así que cogí la escopeta de la pared y disparé dos tiros de aviso, justo en su… cabeza.





  6. #publi
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  7. #36
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    j0as j0as como lo sabes xD jajaja pero se me ha pegado d vosotras eh!!!
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    Mario Benedetti

  8. #37
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    aro..eso decimos toas...se m ha pegado..xD
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  9. #38
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    jaja ke salias soi dios mio xoxi ati no se te puede dejar solaa eeh! keiraa tu y tu pornografia xD dosis dosis mm.. xD
    No importa quiénes seamos, no importa dónde vivamos, todos tenemos unos límites... a veces reales, a veces imaginados

    TardeS QuE No Se OlvidaN
    ]

  10. #39
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    q textos mas golosos
    A Veces Cuando Me Besas, Me Gustaria Poder Apartarme Para Así Observarnos Desde Fuera. Necesito Saber Con Los Ojos Y No Con La Piel, No Con Los Labios, Cómo Tus Caricias Dibujan En Mi Rostro La Amenaza De Tus Besos Incipientes. Quiero Verme Recibir Esos Besos, Enredarme En Ellos, Devolvertelos. Ven Ya, Comienza A Besarme Despacito, Déjame Hundirme En El Placer Lento De Nuestros Besos...

    Te KeRu !!!

    MiS nEnIs DeL FoRo Os KeRo MaZoooo !!!

  11. #40
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    Hay personas que tienen vicios que te ponen de los nervios, como… Bernie. A Bernie le gustaba mascar chicles. No, mascar no. Hacer pop. Un día llego a casa bastante enfadada y esperando un poco de consuelo y veo a Bernie tirado en el sofá bebiendo cerveza y mascando. No, mascando no, haciendo pop. Entonces voy y le digo: “¡Vuelve a hacer pop una vez más…!” Y lo hizo. Así que cogí la escopeta de la pared y disparé dos tiros de aviso, justo en su… cabeza.





  12. #41
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    Otra orgía en el apartamento.

    Desperté descansado, con los músculos sin fuerza y con una agradable sensación recorriéndome todo el cuerpo. Estaba desnudo y tenía la boca y otras partes cubiertas con restos viscosos y blanquecinos... Miré a mí alrededor. Junto a mí yacían, también desnudos, todos mis amigos y amigas: Pilar, Margarita, María, Juan y Enrique. Ellos también tenían manchas blancuzcas y cremosas por todo el cuerpo. Sentí como mi polla comenzaba a vibrar dulcemente al contemplar a mis desnudas amigas. A mi lado descansaba Margarita y su maravilloso culo estaba a mi alcance. Planté un sonoro beso en una de sus nalgas y la ninfa despertó, desperezándose lentamente.

    -Buenos días- me dijo, sonriéndome-¿Qué tal has dormido?

    -De maravilla. Estoy como nunca y dispuesto a todo.

    -Tranquilo-continuó, sin dejar de sonreírme- Primero, tenemos que ducharnos y comer algo. Luego, bueno, puede que…en fin…ya sabes…puede que…ejem…nos pongamos a…follar…un rato. Tú quieres follar, ¿ no?-

    -Pues claro que quiero follar…y sobre todo…follarte a ti…huuummm…estás buenísima…ese culo tuyo es una maravilla…ahhh…me encantaría comérmelo…¡yam,yam!-susurré yo, mientras le daba suaves mordisquitos a las nalgas desnudas de la muy desnuda Margarita.

    -¡Mentiroso!-rió ella, mientras me mesaba los cabellos-¡pero me gustan tus mentiras!

    Margarita se levantó. Y yo hice lo mismo. Los demás ya estaban también desperezándose.

    -¿Qué hora es?-preguntó Enrique, bostezando.

    -Hora de levantarse y darse una ducha-le contesté yo, mientras admiraba los culos de María y de Pilar, que, boca abajo, no se decidían todavía a levantarse. Pasé entre ellas y les di un palmetazo en las nalgas a cada una.

    -¡Arriba, dormilonas!-les grité.

    Ellas rieron. Pronto todos estábamos ya levantados y dispuestos para iniciar una nueva jornada, que esperaba yo, fuese tan productiva como la anterior. Por turno todos nos fuimos duchando. Cuando las abluciones mañaneras hubieron terminado, nos reunimos para comer. El desayuno fue frugal. Todos estábamos allí, sentados a la mesa, totalmente desnudos, mirándonos de reojo y sonriendo más o menos aparatosamente. Noté que mi pene volvía a las andadas y ya estaba hinchándose, lentamente. Era evidente. Viendo a mis amigas desnudas, no podía evitar ponerme cachondo. Espié de reojo a mis amigos y vi que también tenían las pollas semitiesas. El día prometía.

    Pasaron varios minutos de incómodo silencio. Yo me preguntaba cuando ibamos a empezar la orgía.

    -Bueno-dijo Juan, que ya tenía la polla tiesa y dura como una piedra, no sabía yo si de mirar a las chicas o a nosotros.-¿Qué tal si llamamos a Lydia…y a Marcos?

    Lydia…su sólo nombre evocaba en mi mente lujuriosas pasiones. Era una hermosa-o eso me lo parecía a mí-compañera, más bien bajita, de rostro altivo y andar rápido y taconeante. Era una mujer orgullosa y que a mi me parecía muy valiente y dispuesta a todo. Sus piernas no eran perfectas, pero estaban pasables…sin embargo, no era ese el aspecto más destacado de Lydia. No, nada de eso. El aspecto más destacado de Lydia eran…sus tetas. ¡Tenía unas tetas enormes, o al menos eso parecían bajo la ropa! Me había dedicado largo tiempo a admirarlas cuando ella ni nadie me veían y pude llegar a la conclusión de que Lydia tenía unas grandes tetas, ligeramente caidas, esponjosas, jugosas, bamboleantes y desparramadas hacia los lados.Por contraste, las tetas de María, otra tetuda, eran más duras, menos movibles, más redondeadas y menos caidas. Y, en cuanto a las tetas de las otras dos chicas…bueno, digamos que Pilar tenía unas tetas vulgares, no muy pequeñas, tamaño mediano,pero nada espectaculares y Margarita…bien, Margarita tenía unas tetas muy, muy pequeñas.

    Así que me alegré de la propuesta de Juan. Lydia me ponía cachondo y muchas veces me había masturbado pensando en ella. Ahora, si venía, podría al fin contemplar a aquella hermosa tetuda al desnudo.

    En cuanto a Marcos…bien , no le conocía mucho, pero era evidente que Juan tenía interés en que viniera así que…¿por qué no? No me importaba, sólo me interesaban las chicas y, ahora, sobre todo Lydia. Por mi parte intentaba olvidar los incidentes con mis amigos del día anterior. Y si volvía a suceder algo parecido, en el fragor de la orgía, bueno, que se le iba a hacer.

  13. #42
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    Juan cogió el teléfono y llamó.



    Un par de horas más tarde…

    Alguien tocaba a la puerta. Habíamos despejado el pequeño salón del apartamento, puesto que , como es natural, pensábamos celebrar una buena orgía y necesitábamos espacio. Recuerdo que el sol, como siempre, entraba a raudales por las amplias ventanas, iluminándonos a todos, con las caras sonrientes y expectantes, pletóricos de excitación, repletos de oscuros deseos sexuales que parecían cercanos a cumplirse.

    -Hola, Lydia- la saludé, sonriente. Era consciente de que tanto yo como mis amigos y amigas estábamos desnudos. Y, por supuesto, Lydia también lo era. Se había quedado boquiabierta. Eso primero. Y luego, lenta pero firmemente, comenzó a retroceder hacia la puerta de entrada , sin dejar de mirarnos.

    Pero todo estaba previsto. Margarita y Pilar cubrieron la puerta rápidamente y Lydia se vio atrapada.

    -¿Qué…qué es esto…qué hacen…?-balbuceó. Yo no hacía más que fijarme en ella, en su falda corta que dejaba al descubierto la mayor parte de sus piernas, en sus zapatos de medio tacón, con casi la totalidad de sus pies al aire, mostrando los huesos en tensión mientras retrocedía , y, sobre todo, en su camiseta ajustada, que permitía adivinar los amplios y bien dotados melones que constituían la fama de Lydia y que ahora se bamboleaban ligeramente de un lado a otro, como si estuvieran un poco asustados.

    Margarita y Pilar asieron firmemente por los brazos a la recién llegada. Lydia, la sensual y altiva Lydia, la orgullosa Lydia, con su ensortijado pelo negro cayéndole sobre la frente un poco sudorosa, se limitó a mover la cabeza a un lado y a otro, desesperada, como buscando una salida. Pero no luchó verdaderamente. Pilar y Margarita no tuvieron que hacer mucho esfuerzo para retenerla y, mientras, la voluptuosa María avanzaba hacia ella.

    -Por favor…-dijo Lydia, titubeante, dirigiéndose a la rubia María que ya estaba junto a ella-por favor…dejenme ir…yo…yo…

    A una señal de la rubia, Pilar y Margarita soltaron los brazos de Lydia. Ésta, sorprendida, no supo o no quiso aprovechar el momento para huir y se limitó a quedarse quieta, como fascinada, mientras la desnuda María la miraba sonriendo. Luego, con un veloz movimiento que fue la admiración de todos, María sujetó la cara de Lydia con ambas manos , la atrajo hacia ella y la besó firme y apasionadamente en la boca.

    -¡¡¡MMMppppfff…mmmmhhh!!-gimió la sorprendida Lydia, clavando las uñas en la espalda de María. Vi como todo el cuerpo de Lydia, que tenía los ojos desorbitados por el asombro y la impotencia, estaba en tensión. Pude ver como se le marcaban los músculos de las pantorrillas, de los muslos, de los brazos…pude ver como se transparentaban los huesos de sus muñecas mientras aferraba las golosas carnes de María…Y también pude ver, un par de segundos más tarde, como Lydia se relajaba, como sus músculos abandonaban la tensión, como sus manos ya no aferraban violentamente la espalda de María, sino que ahora, suavemente, acariciaban las carnes de su amiga. Lydia tenía ahora los ojos cerrados y todos los signos apuntaban a que estaba respondiendo al beso de María. La confirmación me llegó poco después, cuando vi que Lydia estaba acariciándole el culo a la desnuda María.

    Al fin, el largo beso terminó y las dos hermosas damas separaron sus bocas. Un hilillo de saliva las unió aún por varios segundos, y Lydia sonreía. Pilar y Margarita se acercaron y empezaron a acariciar a la recien llegada. Lydia correspondió a la bienvenida besando en la boca a sus amigas, alternativamente.

    -Me encanta que hayas venido-le dijo María- y, ahora, Lydia, por favor…desnúdate.

    Ya estaba dicho. Ahora le tocaba decidir a Lydia. Y se decidió. Todos nos apartamos hacia atrás y le dejamos espacio ; después de todo, nuestra amiga iba a deleitarnos con un strip-tease.

    Primero, se agarró la camiseta por la parte de abajo y se la sacó por la cabeza, lanzándola luego al suelo con cierto desdén. Todos nos quedamos admirando sus enormes pechos, a duras penas cubiertos por el sujetador negro y de encaje semitransparente que los cubría. Además, me fijé yo, Lydia tenía los pezones en erección, atravesando casi la fina tela del sujetador.

    Después de quitarse la camiseta, Lydia se hizo esperar varios segundos, antes de continuar. Fue un tiempo que se tomó para mirarnos a todos por completo, para sonreirnos a todos, algo así como para decir…¡aquí estoy yo, la tetuda , así que ya pueden ir preparándose! Luego, simplemente, se inclinó hacia delante, sin dejar de mirarnos ni un momento y se bajó la falda, empujándola inexorablemente hacia el suelo, hasta dejarla arremolinada en torno a sus pies. Después, rápidamente, se quitó los zapatos, arrojándolos lejos. Pude disfrutar viéndole los pies desnudos, pequeños y con los dedos dotados de uñas poco recortadas. Ahora, Lydia estaba en ropa interior, en bragas y en sujetador, allí, frente a mí, casi desnuda…podía verle los pezones, grandes y rojizos, turgentes bajo la tela del sostén.

    Sonrió.

    Se dio la vuelta y todos pudimos ver que las bragas que llevaba eran de las de tipo tanga, dejando la mayor parte de sus nalgas al descubierto. Cuando se aseguró de que todos habíamos visto bien su hermoso trasero semidesnudo, volvió a situarse de cara a nosotros.

    Con un elegante movimiento de sus manos, enroscó los dedos pulgares en la parte superior de sus deliciosas braguitas y se las bajó del todo. Me quedé embelesado admirando la semirasurada entrepierna de Lydia, un triángulo de pelos negros cortitos que destacaban como un maravilloso césped bien cuidado. Todos esperábamos su siguiente movimiento. Y Lydia se volvió de espaldas y pudimos ver que tenía un magnífico culo , ancho y bastante carnoso, aunque no llegaba a la categoría de culo perfecto de que disfrutaba Margarita. De espaldas como estaba, se desabrochó el sujetador y lo dejó caer al suelo, mientras vimos como se tapaba con las manos los grandes melones que tanto deseábamos ver y tocar, sobre todo tocar.

    Miré a mis compañeros. Tanto Enrique como Juan lucían unas perfectas erecciones, y la mía no desmerecía nada el conjunto. Las chicas se entretenían acariciándose unas a otras, mientras no se perdían un ápice del strip-tease de Lydia.Ésta se dio la vuelta , aún con las manos tapándose púdicamente las tetas. Avanzó hacia nosotros , los hombres, con la sonrisa en la boca y cuando estuvo tan cerca que pudimos sentir su aliento caliente y excitado y oir su respiración entrecortada, Lydia bajó los brazos y pudimos verle, al fin, las tetas.

    Eran unas tetas hermosas, abundantes, con un par de grandes pezones rojizos y erectos,unas tetas bamboleantes, un poco bajas y ensanchadas hacia los lados. Eran, en definitiva, y según mi gusto, las mejores tetas que había visto nunca.

    Los hombres nos miramos unos a otros y nos reimos.

    Lydia , la altiva Lydia, la orgullosa y valiente Lydia estaba desnuda, total y completamente desnuda, desnuda y dispuesta a divertirse con nosotros. Y eso la convertía en una más en aquella orgía que estaba a punto de comenzar . Es decir, que ahora podíamos disfrutar de cuatro putas, en lugar de tres.

    María se acercó a Lydia y empezó a manosearle las tetas. Los pezones de Lydia, en erección, aparecían pletóricos de excitación y promesas de sexo sin fin. Pilar también se acercó y , directamente, le metió mano a la recién llegada , introduciéndole un dedo en el conejo , mientras Margarita besaba con pasión desenfrenada a la morena Lydia.

    -¡MMmmmhhh…!-gemía Lydia, con los ojos entrecerrados, intentando corresponder amorosamente a la cascada de besos con lengua que Margarita había desatado sobre su boca. Pilar , mientras tanto, había penetrado con su dedito índice en el santuario secreto de Lydia, después de derribar las primeras defensas con extremada facilidad. Lydia, para facilitar el trabajo de Pilar, separó todo lo que pudo los muslos y se inclinó hacia atrás, dejando a la vista de todos su coño jugoso humedecido. Pilar, aprovechando tanta facilidad, agarró con sus dedos los labios vaginales de Lydia y los estiró al máximo hacia los lados . Ahora todos podíamos ver a placer los pliegues interiores del coño de Lydia y allá arriba, semiescondido, el botoncito mágico, pequeño y en erección. Después de mostrarnos al completo el coño de Lydia, Pilar procedió a penetrar a su amiga , no con un dedo, sino con dos a la vez, de forma rápida y contundente.

    -¡¡AAhhh…ahhh…siiii…ahhh…me estás volviendo loca…..ahhhh…sigue….!!-gemía entrecortadamente Lydia, aprovechando los momentos en que Margarita no la estaba besando. Pilar, con cara de concentración, follaba metódicamente a Lydia con los dedos y tan rápido y bien lo hacía, y tan excitada estaba Lydia, que ésta pronto tuvo un violento orgasmo.

    -¡¡AAAhhhh…ahhh…me…coorroo…mecorromecorromecorro…!! ¡¡Me coorroooo!!-exclamó Lydia, corriéndose espléndidamente, lanzando la cabeza hacia atrás y gimiendo a todo volumen, mientras Pilar nos mostraba los dedos recién sacados del coño de nuestra amiga, unos dedos mojados y brillantes, goteantes y victoriosos.

    Las chicas dejaron que Lydia se recuperase un poco. Luego, María se acercó a ella de nuevo y le dijo, de modo que todos pudiéramos oirlo:

    -Muy bien, Lydia…ya casi eres una más…ahora…¿por qué no les haces una mamada a los chicos?...Se lo merecen, ¿no crees?...Están ahí, tan calladitos, con las pollas tiesas y duras, viendonos a todas nosotras desnudas, viendo como Pilar te follaba con dos dedos…viendo como te corrías…creo que les debes una buena mamada…a todos.

    Lydia parecía pensárselo. Yo temblaba de deseo con la sola posibilidad de sentir la boca de Lydia enroscada en torno a mi verga…y entonces, justo entonces, llegó Marcos.

    -¡Hola a todos!¡Parece que esta si que es una buena reunión!¿aceptan que uno más se una a la juerga?-exclamó, y sin dar tiempo para que alguien le contestara, empezó a desnudarse. Juan no le quitaba ojo de encima. Cuando terminó de quitarse toda la ropa, bajo la atenta mirada de las chicas, se unió a nosotros. Tenía ya la polla casi tiesa …

    -Únete si quieres , vamos- le dijo Enrique. Marcos no se hizo de rogar y se puso junto a nosotros tres.

    Lydia se acercó más aún a nosotros. Sonrió levemente. Cuatro pollas esperaban su decisión.

    -Humm…sii…creo que les haré una mamadita…sería una pena no hacerlo…todas esas pollas tiesas…¡ y duras!...si…voy a hacerles una mamada…-dijo Lydia, mientras se arrodillaba. Nosotros, tras mirarnos y sonreirnos los unos a los otros, la rodeamos y pegamos nuestras vergas a su cara.

    Lydia abrió la boca y engulló la polla de Juan.

    -Mmhh…slurp..slurp…mmmmhhh…- era lo único que se oía decir a Lydia mientras le chupaba la polla a nuestro amigo.

    -AAhhhh…siii…chupona…..ahhh…qué bien chupas…ahhh-gemía Juan, con la cabeza lanzada hacia atrás y las manos hundidas en la revuelta cabellera negra de Lydia.

    Por su parte, el resto de las putas, digo, el resto de las chicas no perdía el tiempo. María se había tumbado en el suelo , abierta de piernas, mostrándonos a todos su sonrosado y brillante coñito entreabierto, y había dicho, con voz gimiente:

    -¡Por favor, que alguien me lo chupe!-

  14. #43
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    Pilar , presta siempre a ayudar a los amigos, se lanzó sin pensarlo dos veces y metió la cabeza entre los muslos de la rubia pechugona. Un instante después, estaba comiéndole el coño tranquilamente a su amiga María , sorbiendo ruidosamente los jugos que ésta derramaba entre sus labios. Margarita, que estaba cachonda y sin nada en el chocho, se sentó a horcajadas sobre la cabeza de María y , poniéndole el coño en bandeja, la incitó a que se lo chupara.

    -¡Vamos, María, por favor…chúpamelo!-le dijo, y su amiga, haciendo gala de un altruismo digno de encomio, le metió la lengua hasta el fondo del conejo.

    -¡¡AAhhh…siii…cometelooo..toodoo..ahhh…!!-gemía Margarita, con los ojos saltones, fijándose lascivamente en el culo de Pilar, que sobresalía meneante entre los muslos de María. En efecto, Pilar era la única de las tres putas que no tenía ahora nada en el coño. Era necesario paliar tamaña ofensa. Y Margarita se inclinó todo lo que pudo hacia delante, alcanzó el culo de su amiga, sacó la lengua y se puso a lamerle el aterciopelado coño, que relucía como una presa insospechada entre los muslos blancos y suaves.

    Ahora, las tres amigas formaban el triángulo perfecto : Pilar le comía el coño a María, María le comía el conejo a Margarita y ésta, a su vez, le lamía la almeja a Pilar.

    Ligeramente envidiosilla de la suerte de sus tres puta-amigas, Lydia miraba de cuando en cuando hacia atrás, leyéndose en sus ojos el deseo de estar allí, comiendo coños y con el coño comido por otra mujer. Sin embargo, nada apartó a Lydia de su magno deber como mamona , y siguió chupándole la polla a Juan, cada vez más intensamente.

    -¡¡AAhhh..siii..siii..siguee..ahhh..me coorroo..am…me ..corrooo…!!- exclamó éste , corriéndose estruendosamente dentro de la boca de Lydia la chupona. Lydia aguantó el primer embate sin abrir la boca. Pudimos ver como se le hinchaban los carrillos, conteniendo a duras penas la avalancha de semen que Juan estaba derramando dentro de su boca. Luego, la mamona separó los labios y dejó libre su presa. Una catarata de semen se deslizó del interior de su boca hacia abajo…la polla de Juan, libre, empezó a lanzar chorros de semen sin orden ni concierto sobre la cara y el pelo de Lydia, dejándola , en cuestión de segundos, cubierta de restos de esperma.

    Juan cayó a un lado, con la polla tiesa y palpitante, pero con los primeros signos del desinflado. Lydia nos enseñó a todos su boca abierta, llena aún de semen viscoso…y acto seguido la cerró y se lo tragó todo, hasta la última gota. Yo estaba más que cachondo. La cara de Lydia era un poema lascivo, con colgajos de semen que pendían de su barbilla y de su mentón , con manchas de semen en toda sus mejillas, con un grueso montón de esperma que casi le tapaba un ojo…Y antes de que pudiera darme cuenta, Lydia abrió la boca y engulló mi verga. Un segundo más tarde, yo estaba en pleno éxtasis, con Lydia chupándome la polla. Era maravilloso. Sentía sus labios cerrados sobre el tronco de mi polla, sentía su lengua lamiendo mi glande, dedicando especial atención a la rajita central…sentía su abundante saliva lubricando mi pene enhiesto y endurecido…y a la vez, disfrutaba de las excitantes vistas de Pilar, Margarita y María comiéndose los coños unas a otras, gimiendo y revolcándose como tortilleras en celo. Hundí mis manos en el pelo negro de Lydia, lo mesé con pasión y la despeiné por completo. Luego, llevé mis manos, con varios pelos de Lydia pegados a ellas, hasta mi nariz y aspiré a fondo el aroma perfumado de su cabello.

    -Siii…chupamela…puuutaa…-gemí, fuera de control.

    -Slurp…slurp…slurp…slap…-se oía chupar a Lydia.

    En mi campo de visión, una sonriente Margarita extendió la lengua al máximo y lamió en profundidad el coño abierto de Pilar. Pude verle a Pilar la raja en toda su extensión, pude verle incluso el clítoris enhiesto, un botoncito al fondo de todo.

    Y entonces me corrí. No pude evitarlo y eyaculé profusamente dentro de la boca de Lydia.

    -Ahhh…ahhh..ahhh…-gemía yo, con los ojos totalmente abiertos para no perderme el espectáculo de Lydia con mi polla en la boca. Me corrí lentamente, hasta que la hermosa mujer que tanto deseaba abrió la boca y pude ver como mi leche cubría su lengua . Entonces, me llegó el orgasmo total, un instante de supremo placer que provocó que un último y potente chorro de esperma fuera a estrellarse contra la nariz de Lydia. Caí hacia atrás. Mi colgajo de semen aún pendía de la nariz de Lydia, es más, creo que algo de mi esperma le entró dentro del conducto nasal…

    Lydia, sonriente, cerró la boca y , como había hecho con Juan, se tragó todo mi semen.

    Luego, tranquilamente, se metió la polla de Enrique en la boca y empezó a chupar.

    Pero ahora dirigía mi atención a las chicas, que se lo estaban pasando en grande. Pilar se meneaba sospechosamente, mientras Margarita le chupaba el coñito. Pronto pude ver como los jugos de Pilar manchaban la boca y la lengua de Margarita. Instantes después, la voz gimiente de Pilar me confirmaba que se estaba corriendo.

    -¡¡AAAhhh…ahhh…ammmpff..me ..me…co..corrooo…ahhh!!-exclamó Pilar, vertiendo aún más leche en la lengua de Margarita.

    Margarita se levantó. Pilar estaba quieta, ni siquiera podía continuar chupándole el coño a María. Despatarrada, parecía una víctima de aquella orgía desenfrenada. María, estupefacta, abierta de piernas, áun esperaba que Pilar la llevase al orgasmo. Pero no fue así. Margarita agarró a Pilar por el pelo, la sacó de entre los muslos de María y la arrastró hasta dejarla totalmente fuera de juego. Luego, sin dejar de sonreir, introdujo su cuerpo entre los muslos de la rubia pechugona y empezó a restregar su coño contra el coño de su amiga , mientras le manoseaba desesperadamente las tetas.

    Yo estaba asombrado. Y muy cachondo. Aquel espectáculo había conseguido que mi polla volviese por sus fueros. Pilar a un lado, desnuda y enrollada sobre sí misma como un fardo inútil y abandonado ; María, abierta de piernas, totalmente estática, sin moverse, como una simple muñeca hinchable,…y Margarita, victoriosa, entre sus muslos.

    Margarita se estaba follando a María. No follaban las dos, no. Era Margarita la que se follaba a María. Ésta se limitaba a estarse quieta y a gemir, pletórica de placer. Margarita cabalgaba sobre ella como una amazona desbocada , gritando y gimiendo, sin dejar de manosear las grandes tetas de María.

    Miré cerca de mí. Enrique se acababa de correr sobre la cara de Lydia, llenándosela por completo con sus potentes y abundantes chorros de semen, mientras la hermosa mamona intentaba rebañar lo más posible entre sus labios para tragárselo. Un minuto después, era Marcos el que ocupaba con su enhiesta verga la chorreante boca de Lydia.

  15. #44
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    Volví a la bacanal lésbica. Margarita empezó a espaciar sus embates. María gemía , ostensiblemente a punto de correrse. Pilar, que se había recuperado al fin, decidió vengarse. Se situó detrás de Margarita, y, sin decirle nada, le metió un dedo en el culo y empezó a joderla a fondo y sin compasión por el más oscuro agujero.

    -¡¡AAhhh….puutaa….cabronaa….ahhh..mi cuulooo…!!-gimió Margarita , mirando de reojo a la zorra de Pilar, que no cesaba de meter y sacar el dedo del culo de su amiga.

    Mi atención se volvió por un instante hacia Lydia , que chupaba ardorosamente la polla de Marcos. Mi rotunda y deseada amiga succionaba con increíble fuerza la verga de nuestro amigo Marcos. En los manchados carrillos de Lydia se formaban profundos valles, signo inequívoco de su poderosa succión.

    -¡¡Slurp…chuups…chups…chups…ahhh..mmmhhh!!-gemía Lydia, mamando aquella verga , la cuarta ya, como si fuera la primera.

    Mi polla se ponía dura por momentos. No sabía adónde mirar. Me decidí, por lo pronto, por ver como acababan su polvo particular las tres putas de Margarita, María y Pilar. Ésta última no parecía contenta con el resultado de su penetración anal a Margarita a base de dedo. Así pues, sacó el dedo del ano de Margarita y se fue veloz como el rayo hacia la cocina…Margarita no se inmutó y siguió follándose a María, que cada vez gemía con más énfasis.

    Pilar regresó. Sostenía un enorme y grueso pepino en una mano.

    -¡No!¡No lo hagas, Pilar…por favor…noo!-suplicó Margarita al ver el gigantesco pepino en las manos de su amiga.

    Pilar, sin hacerle caso, avanzó hacia ella, pepino en ristre, y se lo metió directamente por el culo.

    -¡¡¡AAAAGGGGGHHHHH!!!-aulló Margarita, alzando la cabeza hacia lo alto, con los ojos muy abiertos, y la boca babeante.

    Vi como el pepino se aplastaba contra el agujero anal de Margarita. Vi como Pilar empujaba con todas sus fuerzas, vi como el anillo elástico que rodeaba el ano de Margarita se extendía más allá de todo lo imaginable, vi como Pilar continuaba empujando bestialmente, con la cara sudorosa y sonriente…y, finalmente, vi como Pilar, triunfante esta vez, introducía el enorme pepino en el culo de su amiga.

    Margarita resistió unos segundos. Luego, con la lengua fuera , aulló como una perra y se corrió, empapando con sus jugos el coño de María.

    Pilar estalló en carcajadas…

    -¡Ja, ja, ja…toma eso, puta!-exclamó y sin más, agarró a Margarita por el pelo, la arrastró fuera de los muslos de María y la dejó tirada en el suelo, sin ni siquiera sacarle el pepino del culo.

    Lydia continuaba mamándole la verga a Marcos. Junto a mi, Juan, que la tenía ya totalmente dura, tenía una mirada extraña. Un segundo después, se levantó y, situándose detrás de Marcos, empezó a darle por el culo.

    -¡Auugghh…!-exclamó Marcos, mirando con cara de asombro hacia atrás. Juan se aferró con fuerza a su amigo y lo enculó aún con más violencia, penetrándolo hasta el fondo. Lydia, al ver lo que pasaba, esbozó una sonrisa y chupó con todas sus fuerzas.

    Margarita, tirada en el suelo, con el pepino incrustado en el culo, miraba extasiada la escena , mientras se acariciaba el sexo suavemente. Pilar, sin dejar ni por un momento de follarse a la despatarrada y cachonda María, también miraba de cuando en cuando.

    Y Enrique y yo, con las pollas tiesas y endurecidas, palpitantes y a punto, no podíamos tampoco dejar de mirar.

    -¡Ahh..!...¡ahh..!...ahhh…-gemía Marcos, con la polla temblorosa y cubierta de rugosas e hinchadas venas. Estaba a punto de explotar y lo sabía. Lydia dejó de chupar y procedió a lamer suavemente la verga de nuestro amigo. Juan , sin embargo, no cedió y continuó embistiendo con fuerza, poseyendo a Marcos por el trasero sin la más mínima piedad.

    -¡AAAhhhhhh…..!!-exclamó Marcos, corriéndose brutal y abundantemente, lanzando chorros y más chorros de semen a un lado y a otro, sin control, empapando por completo la ya más que chorreante cara de Lydia.

    Juan sacó la verga, enhiesta, del ano de Marcos. Éste cayó al suelo, lanzando todavía chorros de semen al aire. Lydia tenía la cara totalmente cubierta de semen ; innumerables colgajos de esperma pendían de su mandíbula, de su nariz, de su pelo, de sus orejas…sus labios ya no eran rojos, sino blancos, tanta era la leche derramada sobre aquel hermoso rostro.

    Pilar se concentró entonces en la follada María. Empezó a menearse con más rapidez y pronto los gemidos de la pechugona rubia subieron de tono. Las dos mujeres tenían los cuerpos brillantes por el sudor. Pilar restregaba hábilmente el chocho contra el conejo de María y yo podía ver como los dos coños estaban mojados y jugosos, prestos para el orgasmo final.

    -¡AAh…Pilar…siii…fóoollamee…foollame….follame toda….Pilar…no pares…ahhh!-gemía María, alzando sus ligeramente gruesas piernas hacia arriba y abriéndose más aún de muslos para facilitar la acción a Pilar.

    -Claro que te voy a seguir follando…ahhh….me encanta follarte…zorra….ahhh…puta….ahh…siii…tu coño me vuelve locaa…ahhh-contestaba Pilar, aplastando su coño contra el coño de María una y otra vez.

    Aquellas dos putas estaban a punto de correrse y yo no quería perdermelo…pero entonces, un gemido a mi espalda llamó mi atención. Me volví, y lo que ví me dejó de piedra. Marcos se había incorporado a medias y, de rodillas, le estaba haciendo una mamada a Juan , supongo que como venganza por haberle enculado antes.

    -Ahhh…ahhh…siii…ahhh-gemía Juan, moviéndose a un lado y a otro, mientras sostenía la cabeza de Marcos con ambas manos.

    Marcos chupaba con fuerza, con fiereza diría yo, mamando aquella polla tiesa y dura como si fuese lo más importante de su vida. Y unos instantes más tarde, Juan eyaculaba dentro de la boca de su amigo.

    -¡AAhhh…!¡Me coorrooo…me corrooo…ahhh!!-exclamó. Y Marcos abrió la boca, mostrándola llena de semen. Juan, con la verga libre, continuó corriéndose, lanzando poderosos chorros de esperma que iban a estrellarse contra la cara de Marcos.

    Juan cayó hacia atrás y se quedó sentado en el suelo, intentando recuperarse. Marcos, con la cara llena de semen, se volvió, como hice yo, y también Enrique y Lydia, hacia el lésbico espectáculo que protagonizaban Pilar y María.

    María se estaba corriendo. La rubia pataleaba patéticamente, gimiendo y jadeando, aferrándose con sus manos a la espalda de Pilar, hundiendo las uñas en su carne.

    -¡¡Me cooorroo…ahhh…cerda…puta…me coorroo…!!-exclamaba, mientras se corría, mojando con sus efluvios el coño de Pilar. Ésta, a su vez, no tardó nada en correrse también, y pronto las dos estuvieron eyaculando al unísono, mojándose los coños mutuamente.

    -¡AAhhh…puuutaaa…me coorroo…puta..puta…puta….ahhhh…!¡PUUTAA!!-exclamaba Pilar mientras se corría.

    -¡¡PUUUTAA…PUTA…PUTA…PUUUUTAA….AHHHH!!-gemía María, para no quedarse atrás.

    Pronto, las dos putas terminaron de correrse. Se quedaron como estaban, Pilar tumbada sobre María, pero ahora no se movían, sino que respiraban entrecortadamente , recuperándose después del orgasmo. Volvía la vista hacia mis otros compañeros. Enrique la tenía tan tiesa como yo , y Marcos parecía bastante recuperado. En cuanto a Lydia, avanzaba lentamente, a cuatro patas, hacia sus amigas, con una sonrisa en la manchada y chorreante boca. Juan todavía no tenía la verga en condiciones de combate y en cuanto a Margarita, aún estaba en el suelo, con los ojos entrecerrados y aquel enorme pepino incrustado a fondo en el culo.

    Me quedé quieto. Enrique me imitó y también Marcos. Sin decirnos nada, los tres queríamos esperar a ver que hacía Lydia. Porque la pechugona de pelo negro y rizado ya había llegado junto a sus amigas Pilar y María y se había introducido como una cuña entre ellas, acariciando suavemente las tetas de las dos mujeres.

    Ahora, Lydia estaba tumbada entre Pilar y María y , alternativamente, las besaba a las dos amorosamente en la boca, una y otra vez. Al principio, las agotadas mujeres no reaccionaron, pero pocos minutos después, empezaron a gemir y a menear sus cuerpos. Los pezones de María se endurecieron de nuevo y pronto fue ella quien tomó la iniciativa, besando ampliamente en la boca a Lydia. Pilar se sumó pronto a la fiesta y le dio un profundo y erótico beso en la boca a Lydia , a la vez que abrazaba con sus piernas el cuerpo menudo pero jugoso de su amiga.

    Después de la sesión de besos, llegó la sesión de lengua. Pilar y María se dedicaron a lamer afanosamente la chorreante cara de Lydia, que estaba cubierta por completo de semen…María fue la primera. Extendió la lengua al máximo, la deslizó lentamente por las mejillas de Lydia y, cuando tuvo rebañada una buena cantidad de semen viscoso y casi recién exprimido, volvió a introducírsela en la boca y se tragó todo su contenido.

    Luego, Pilar hizo lo mismo, concentrándose en los labios y la barbilla de Lydia, que presentaban un abundante contenido de esperma. Al igual que su amiga rubia, también Pilar se tragó con deleite todo el semen rebañado, gimiendo de placer mientras lo hacía.

    Aquella escena despertó del todo a la entumecida Margarita. Se quitó el pepino del culo y avanzó a cuatro patas, hasta situarse entre Pilar y María y directamente sobre Lydia. La nueva comensal fue rápidamente aceptada a base de amplias sonrisas y Margarita se dedicó a lamer en profundidad toda la cara de Lydia, concentrándose sobre todo en la frente y los párpados de la pequeña belleza.

    Ahora, los culos de Pilar, Margarita y María estaban a nuestro alcance, y no desaprovechamos la oportunidad. Todos a una, nos lanzamos sobre nuestras amigas putas y empezamos a darles por el culo. Yo elegí el culo de Pilar. Enrique penetró el culo de María y Marcos optó por el culo de Margarita.

    Las tres putas miraron hacia atrás, divertidas, al sentir como nuestras enhiestas pollas las penetraban por el ano. Concentré mi atención en el culo de Pilar. Se la metí lentamente, viendo como se le extendía el anillo elástico que rodeaba su agujerito anal y, luego, viendo – y sintiendo – como mi verga penetraba sin problemas en su conducto rectal , hasta tenerla toda adentro. La sostuve dentro de su lindo culito durante unos segundos y, luego, empecé a sacarla , ligeramente rápido, para, una vez que estuvo casi toda fuera , volverla a meter rápidamente adentro.

    -¡¡AAhhh…mi culo…que malo eres…ahhh…mmmhhh…!!-gemía Pilar, lanzándome una lasciva mirada que pedía más y más, con aquella lengua fuera, babeante del semen que acababa de lamer de la cara de Lydia.

    Mis compañeros también se divertían lo suyo con los culos de Margarita y de María. Además del placer directo que me proporcionaba darle por el culo a Pilar, tenía a mi disposición la excitación añadida de ver como Enrique y Marcos enculaban a las otras dos zorras. Y, por si fuera poco, ninguna de nuestras tres ninfómanas amigas habían dejado de lado ni por un momento a la cachonda Lydia y continuaban lamiéndola, aunque ahora ya no se restringían a su cara: ahora, Pilar , Margarita y María lamían a placer el cuerpo de Lydia, con especial dedicaciòn, eso sí, a las magníficas tetas de la recién llegada, que recibía aquellas atenciones con una orquesta de gemidos y jadeos de placer cuya sola audición bastaba para poner cachondas a las piedras.

    Mi polla estaba llegando al límite del placer. Pronto me correría, así que decidí que debía probar algo más. Con un gesto, le dije a Enrique que cambiaramos de tia, así yo ahora podría darle por el culo a María y él a Pilar.Rápidamente, sacamos las pollas de sus respectivos agujeros anales y las volvimos a meter, esta vez, cada uno en un nuevo culo. Ahora, yo le estaba dando por el culo a la hermosa María y disfrutaba con el cambio, la verdad, ya que la tonta rubia tenía un culo grueso y jugoso, realmente apetitoso.

    Le metí la polla un par de veces hasta el fondo, la jodí, bien jodida, apretando su cintura con mis manos mientras la penetraba y, luego, saqué la verga, a punto de estallar, para calmarme y recuperarme todo lo posible antes de lanzarme a por el culo de Margarita.

    Pero las cosas no salieron como yo las había planeado.

    Estaba ya un poco recuperado, con la polla tiesa y palpitante, cuando sentí como me agarraban por detrás y me empujaban hacia delante, hasta ponerme a cuatro patas. Miré hacia atrás y vi a Juan, sonriendo. Se había recuperado, el muy cabrón y mostraba una polla tiesa y dura, lista para la batalla. Antes de que yo pudiera hacer nada, me la metió por el culo hasta el fondo y empezó a joderme.

    -¡AAhhh…!-gemí, impotente para resistir. Mi verga se hinchó aún más, empezó a temblar y a dar bandazos a un lado y a otro, golpeando mis muslos…Juan me la metía y me la sacaba del culo a gran velocidad y pronto no pude aguantar la presión. Mi polla se puso enhiesta, tembló un instante, como dudando y, por fin, descargó un continuado y fluido chorro de semen . Me estaba corriendo sin remedio, mientras Juan me daba por el culo.No era un orgasmo potente y explosivo, pero era un orgasmo. Gemí de placer mientras eyaculaba, manchando el suelo de parquet con mi esperma caliente. Luego, Juan sacó la polla de mi culo y me hizo a un lado. Yo no opuse resistencia y caí de bruces al suelo , mientras veia impotente como Juan ocupaba mi lugar en el culo de María y empezaba a encularla a toda pastilla.

  16. #45
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    Lydia, que estaba un poco abandonada debido al enculamiento feroz a que estaban siendo sometidas sus tres amigas, salió de debajo de ellas y se dirigió hacia donde yo estaba, con mi pobre polla toda mustia y sin fuerza.

    -¿Quieres que te la chupe?- me dijo, acariciándome la verga con suavidad.

    -Siii…ohhh..si…Lydia, mi amor…chúpamela…por favor…- le dije.

    -Pues si quieres que te la chupe…tendrás que chuparme tú a mi también…estoy totalmente cachonda…y necesito correrme…-me contestó, acariciándome la verga.

    -Si…claro…te comeré ese hermoso y caliente coño tuyo…

    Y por mútuo acuerdo, decidimos disfrutar de un sesenta y nueve, yo debajo y ella encima. Pronto tuve la polla dentro de la ansiosa boca de Lydia y, lo que es más, pronto tuve el coño de Lydia al alcance de mi boca.

    -Chups…slurp…chuip…chuip…ahhh…mmmhhh-gemía Lydia, mamándome la verga.

    Yo, por mi parte, decidí ir despacio. Primero, aspiré en profundidad el salado y marino olor del conejo de aquella hermosa mujer; luego, le lamí lentamente los labios exteriores, para pasar acto seguido a chuparle, mordiéndoselos ligeramente, los labios interiores…y al fin, le metí un dedo en el coño mientras con mi lengua alcanzaba el clítoris tan deseado. Lydia tenía el conejo completamente mojado y unos instantes después de empezar yo a comérselo, ya estaba lubricando mi cara con sus jugos…

    -¡¡AAhhh…ahhh…!!-gemía Lydia, corriéndose lentamente, mientras hacía todo lo posible por seguir mamándome la polla. Y lo consiguió. Me puso la polla a punto, tiesa y dura. La bella dama seguía corriéndose, derramando jugos en abundancia, manchándome la cara con sus emanaciones.Todo su hermoso cuerpo temblaba de placer; sentía el ardiente calor de su vientre aplastado contra mi pecho, sentía el horno de su entrepierna abrasándome la cara.

    Lydia dejó de chuparme. El orgasmo la había dejado agotada por el momento y giró hacia un lado, poniéndose a mi lado. Sentí su aliento cálido en mi mejilla.

    -Lo siento…puedo seguir chupándotela si quieres…puedes correrte dentro de mi boca…vamos…terminaremos enseguida.-me dijo, como pidiéndome perdón por haberse corrido tan pronto.

    -No te preocupes, Lydia. Eres maravillosa y ya has conseguido lo que yo quería.Tengo la polla dura. Y gracias a ti.

    Y antes de que ella pudiese responder, la besé en la boca, apasionadamente, lamiendo su sorprendida lengua una y otra vez, hasta que separamos nuestros labios enrojecidos y calientes. Lydia sonrió. Lentamente, me incorporé y blandí mi verga cual espada vengadora.

    -Hummm-susurró Lydia-Parece que tenemos venganza a la vista…

    Yo me reí a mi vez y dirigí la vista hacia el resto de los amigos.

    Enrique estaba corriéndose sobre el culo de Pilar. Ésta, despatarrada y aplastada contra el suelo como una perra salida, gemía de placer, corriéndose a su vez.

    -¡¡Ahhh…puuutaa….me coorrroo…!!-gritaba Enrique, lanzando chorros y más chorros de esperma que iban a estrellarse contra el culo y la espalda de Pilar.

    -¡¡AAhhh…siii…yo también me coorro…ahhhh!!-le contestaba Pilar, derramando sin parar brillantes jugos que mojaban sus muslos.

    Marcos había terminado ya con Margarita. La poseedora del culo más redondeado y perfecto de la reunión yacía boca abajo, con las nalgas manchadas de semen y una sonrisa tonta en los labios.Marcos, junto a ella, le acariciaba el culo.

    Pero Juan aún no había terminado con María. El jugoso y grueso culo de la rubia era un hueso duro de roer y la voluptuosa puta todavía no daba señales de correrse. Juan embestía lo suyo, sacando y metiendo la verga del ano de la rubia.

    Y entonces llegué yo. Sin pensarlo dos veces , me abalancé sobre Juan, lo agarré por la cintura y le metí la polla por el culo, sin compasión.

    -¡¡Ahhh….ahhhh…!!-gimió él, mirando hacia atrás, mientras empezaba a temblar notoriamente. Mis embestidas eran certeras, brutales y calculadas. Tenía la polla en plenas facultades y Juan estaba en las últimas, debido a su continuada penetración del culo de María. El resultado no podía ser más que uno. Y sucedió.

    -¡¡AAhhh…ahhh…me coorrrooo…ahhhh!!-exclamó Juan, mientras se corría. Vi como la verga de Juan, expulsada del ano de María a consecuencia de sus propios chorros de semen, se meneaba a un lado y a otro, lanzando chorros a diestro y siniestro.A pesar de comprobar la derrota de mi amigo, continué enculándolo, hasta que , agotado, sin fuerzas, con la polla en retirada, Juan cayó hacia un lado, dejando libre el agujero anal de María.

    Aparté a Juan a un lado, agarrándolo por el pelo y ocupé su lugar en el agujero del culo de la puta rubia. Miré a mi alrededor. Las otras tres putas y mis otros amigos nos miraban, divertidos. Lydia, además, me guiñó el ojo mientras empezaba a masturbarse con un par de dedos.

    -¡¡NNNNggghhhh….aahhh…mmmmhhh…mi……… cuuulooo….ahhh…siii…metemela toda…hasta el fondo…..ahhh…sii…siii..siii!!-exclamó María, volviendo hacia mí su rostro , ligeramente sudoroso, despeinada y con la boca entreabierta, mostrándome su lengua lasciva y sinuosa.

    Mi polla se deslizó sin problemas a través del agujero del culo de la ramera de pelo rubio. Me instalé comodamente en su trasero y entonces empecé a sodomizarla. No me anduve con chiquitas. Imprimí toda la potencia posible a mis embestidas y comencé un poderoso mete y saca , cada vez más rápido, cada vez más rápido…

    ¡BUMP!¡BUMP!¡BUMPBUMPBUMPBUMP!-se oía en la habitación mientras mi cuerpo golpeaba una y otra vez contra el trasero de María y mi polla entraba y salía como un cohete de su agujero anal.

    -¡¡SIII…SIIII…..MÁS…MÁS…AHHHH…AHHH…AHHHH…!!-gritaba la furcia, plena de deseo y pasión.

    Aumenté la velocidad de mi penetración hasta límites que nunca había sospechado.Empecé a joderla cada vez más rápido, cada vez más y más rápido, más y más…MAS…MÁS…MÁS…¡¡¡MÁAAASS..!!

    -¡¡Aahhhhh…ahhhh…siii..siii..ahhh!!¡¡MÁS, MÁS, MÁS…MÁS RÁPIDO…MÁS…SIII…ASIII…OHHHH….SIIII….AHHHH…!!-gritaba ella, temblando de placer, buscando el ansiado orgasmo.

    Fuera de mi, la agarré por la larga cabellera rubia y tiré de ella hacia mí. La besé en la boca, le mordí la lengua…le lamí la cara…dejé mi saliva por todo su rostro…quería follarla…quería joderla…quería destrozarle el culo…quería violarla…

    -¡¡AAhhh…PUUUTAAA…ME COORROO…AHHHH….PUUUTAAA…PUUTAA…PUUUUUTAAA….!!-grité, mientras me corría, impotente para contener el aluvión de semen que salía de mi polla .

    -¡¡AAHHH…SIIII…AHHH…ME COORROO…AHHH…CEEERDOOO….AHHH…ME CORROOO…SIII!!-exclamó ella, corriéndose sin poder evitarlo, manchándome los muslos con sus jugos calientes. Mi polla salió del culo de María por su propia voluntad y pronto empezó a lanzar chorros de semen sobre las amplias nalgas de la ramera rubia. Caí sobre ella, que también había caído de bruces al suelo, y empecé a estrujarle las enormes tetas con mis manos, de una forma tan brutal que le arranqué gritos de dolor. Alarmado, solté sus grandes melones enseguida y rodé hacia un lado. Mi polla ya no lanzaba chorros de semen. Empecé a recuperarme, respirando todavía entrecortadamente.

    Ahora, todos nosotros estábamos cansados, y con los sexos ahítos. Necesitábamos recuperar fuerzas para acometer la segunda parte de la orgía.






    Pasó algún tiempo, no sabría decir cuanto. Todos, hombres y mujeres, estábamos desnudos, tumbados unos junto a otros, sobre el caliente parquet de aquel apartamento castigado por el sol. Sudábamos y nuestros corazones estaban palpitantes, ansiosos por descubrir qué nuevas obscenidades estábamos dispuestos a realizar para calmar nuestras ansias de sexo y placer.

    Yo me encontraba pegado a Pilar por una parte y pegado a Marcos por la otra. Sentía el calor de sus cuerpos desnudos junto al mio y ese calor, y la visión de mis amigas desnudas, hizo que mi polla comenzase pronto a reaccionar…Miré más allá. Lydia estaba acariciándole la verga a Juan y la polla de éste reaccionaba en consecuencia. Margarita y María estaban juntas y se acariciaban mutuamente, besándose en la boca y lamiéndose las tetas la una a la otra, mientras Enrique aplastaba su verga contra el culo de la rubia María.

    Pilar me besó. Sentí su lengua invadiendo mi boca y mi lengua se enroscó en la suya. Nos besamos durante una eternidad y cuando nuestras bocas se separaron, noté un extraño gustito en la polla. ¡Marcos me estaba manoseando la verga, pajeándome a conciencia, subiendo y bajando la mano enroscada en torno a mi miembro!

    -¡Ahh…!-gemí. La mano de Marcos, hábilmente, me estrujaba la polla, friccionándomela hacia arriba y hacia abajo, una y otra vez…Temí no poder resistirme mucho tiempo si seguía así. Pilar, por su parte, continuaba besándome, pero ahora, sacaba la lengua y me lamía la mía. Al ver los manejos de Marcos con mi polla, se inclinó hacia abajo y empezó a acarciarmela con la lengua.

    -¡¡AAAhhh…!!-gritaba yo, con la polla tiesa y en posición. Pilar no desaprovechó el momento y, apartando suavemente a Marcos, se abrió de piernas y se incrustó en mi verga, metiéndosela hasta el fondo de su coño ardiente y abierto.

    Ahora estaba follando con Pilar. Me excitaba hacerlo y ella follaba realmente bien, moviéndose arriba y abajo una y otra vez, sin parar, con sus tetitas bamboleándose al compás de sus meneos.

    -¡¡AAhhh…siii…siii…!!¡¡Fóllamee…fóllamee…ahhh…me encanta sentirme follada!!-exclamaba Pilar, sin dejar de follar conmigo ni un momento.

    Un poco más allá, contemplé extasiado como Lydia se ponía a follar con Juan, Lydia debajo y el encima. Las piernas de nuestra nueva socia se abrieron de par en par para permitir un acceso impecable a sus más íntimas partes y Juan se la estaba follando sin problemas, metódicamente. A su lado, Margarita, abierta de piernas, recibía en su coño las caricias bucales de María, que no cesaba de comerle el conejo a su amiga. Enrique, tras ellas, decidió degustar un buen culo y empezó a sodomizar violentamente el trasero de la rubia voluptuosa.

    Marcos estaba libre. Pero pronto se le ocurrió algo que hacer. Primero, se puso de pie y le ofreció su polla a Pilar. Ella, sin dejar de follar conmigo, se la metió en la boca y la chupó durante unos minutos…

    -¡Hummm..slurp…ahhhmmm…groinff…be bien sabee…ahhh…bolla…bolla…bresca!-gemía la puta de Pilar, sin sacarse la polla de Marcos de la boca. Yo estaba en la gloria, sintiendo como mi verga se deslizaba una y otra vez en el interior de la mojada vagina de mi amiga, notando la presión de sus carnosos muros contra mi dura polla, gozando del placer que me proporcionaba la presión incansable contra mi glande enrojecido e hinchado.

    Marcos, entonces, sacó la verga de la boca de Pilar y se situó junto a Juan, que seguía follándose a Lydia. De inmediato, todos miramos la prometedora nueva situación, por lo obsceno de lo que iba a pasar. Juan se rió y, abriendo la boca, tomó la polla de Marcos entre sus labios y empezó a hacerle una mamada.

    -Siii..siii…mamasela…hazle una buena mamada…ahhh…siii…chúpasela…toda….-gemía Pilar, mojándose cada vez más. Se mojaba tanto que temí que se corriera de inmediato. Sin embargo, logró controlarse. Se quedó quieta, con mi polla hincada hasta el fondo de su coño de puta caliente , mirando la escena que a todos atraía.

    Juan chupaba con serenidad la polla de su amigo Marcos , metiéndosela hasta el fondo de la boca, para dejarla salir luego de unos segundos de intensa mamada y vuelta a empezar de nuevo.

    -¡Aahhh…ahhh…sii…ahhh…cometela …es toda tuya…ahhh!!-gemía Marcos, agarrando la cabeza de su amigo para aumentar la presión contra su enhiesto pene.

    Tan concentrado estaba Juan en su actividad mamadora, que sacó la verga del conejo de Lydia y se quedó de rodillas, con la polla tiesa, chupándole el nabo a Marcos. Lydia, al verse abandonada, basculó hacia Pilar y hacia mí, buscando consuelo. Vibré con la posibilidad de follarme a aquella belleza tetuda, pero Pilar se adelantó a mis planes. En efecto, nada más Lydia rodar hacia nosotros, Pilar se desempaló de mi verga y abrazó tortilleramente a nuestra amiga. Vi como ambas se besaban apasionadamente , vi –con envidia- como Pilar jugueteaba con las grandes tetas de Lydia y, a la vez, vi también como Lydia le acariciaba el culo. Pronto, las dos estuvieron rodando abrazadas por el suelo , y, un instante después, Lydia, abierta de piernas, recibía en su coño las caricias del coño de Pilar. Las dos mujeres estaban follando alegremente, entre gemidos de placer, y parecían haberse olvidado de mi por completo.

    "¡Qué bien!-me dije-Ahora, estoy con la polla tiesa y sin ningún agujero donde meterla"

    Pero todo tiene solución. Al otro lado, Margarita continuaba gimiendo bajo los embates de María, que, aún con la polla de Enrique incrustada en su enorme culo, no cesaba de comerle el coño a su amiga.

    Así pues, Margarita tenía la boca libre…y aproveché uno de sus frecuentes gemidos para meterle la polla hasta el fondo de su garganta.

    -¡¡AAhhh..gghh..fr…groingfff…ahhh..mmmmhhh!!-gimió Margarita, recibiendo con una sonrisa mi verga en su boca. No dudó ni un segundo en ponerse a chuparmela. Sentí su lengua chasquear en torno a mi nabo, noté la humedad de su saliva rodeando el tronco de mi polla…

    -¡¡AAhhh…siii!!¡¡Puutaa…sigue….mamatela toda!!-le dije, gimiendo de placer. Mientras disfrutaba de la mamada de Margarita, mi atención se dirigía a mis otros compañeros de orgía. Enrique, en ese preciso momento, sacaba su tiesa verga del agujero del culo de María y , mirándome a los ojos, se corría bestialmente sobre las nalgas de la puta rubia, lanzando chorro tras chorro de esperma viscosa y caliente. Por su parte, la puta rubia había llegado al límite de su resistencia y empezó a correrse, sin abandonara del todo el coño de Margarita.

    -¡¡AAhhh…!!¡¡Me coorrooo…ahhh…Margarita…eres una puuutaaa...zorra…..ahhhh!!-gemía, eyaculando espasmódicamente y penetrando profundamente , con su lengua mojada, en el coño de Margarita.

    Un poco más allá, y al mismo tiempo, Marcos eyaculaba sin remedio dentro de la boca y en toda la cara de Juan, llenándolo por completo con chorros de esperma que parecían no tener fin.

    -¡¡AAhhh…ceerdooo…me corro…me corro…bebetelo todo, tragón de mierda!!-gimió Marcos, corriéndose abundantemente. Los chorros que disparó dieron en el blanco y pronto la cara de Juan se convirtió en una máscara chorreante de semen…

    Yo no sabía ni a donde mirar. Pilar, brutalmente, se estaba follando a Lydia. La despatarrada Lydia gritaba y gemía de placer, mientras el coño de Pilar se restregaba contra su propio coño. Pilar, por su parte, estrujaba con ambas manos las enormes tetas de su amiga Lydia y, de cuando en cuando, agarraba la cara de ésta con una mano y le metía la lengua dentro de la boca.

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