PRIMERA VISITA GINECOLÓGICA


Una vez que te decides a consultar por primera vez al o a la ginecóloga, lo primero que el o la especialista comenzará por preguntarte son sobre tus dudas sobre la visita y tu salud en general. Esta pequeña conversación dará pie para que se empiece a romper el hielo entre el o la doctora y tú, ya que como es la primera vez que le visitas, es lógico que necesites conversar un poco para no sentirte incómoda o nerviosa y, de esta manera, te vayas preparando para cuando comience la revisión.

El ginecólogo o ginecóloga -recuerda que cada día hay más mujeres y que puedes prefirir a una para sentirte más comoda- te hará algunas preguntas para hacerse una idea de tu salud reproductiva e investigar si tienes agún problema. También te interrogará acerca de tus antecedentes familiares y sobre algunas enfermedades que hayas tenido, al igual que si te han intervenido quirúrgicamente, si fumas, haces ejercicio e, incluso, te hará preguntas sobre tus hábitos de alimentación.

Es común que en la primera consulta el especialista te realice algunas preguntas sobre cuándo comenzó tu menstruación, si eres regular, es decir, si tu regla es cada mes; cuándo iniciaste tu vida sexual activa (si es que la tienes) y cuál es tu método de anticoncepción, entre otras.

La mayoría de los y las especialistas revisan los senos de sus pacientes y les indican cómo deben hacerse ellas la exploración. También elaborarán el historial clínico con datos de la pareja.

Si ya has tenido relaciones sexuales, primero te realizarán una revisión externa de los genitales, para verificar que no haya anormalidades.

Después de eso comienza la revisión interna: te colocará un espejo vaginal muy estrecho y pequeño, con lo que el doctor podrá ver directamente el cuello de la matriz y todo el interior de la vagina para buscar quistes o verrugas.

Posteriormente se realiza lo que se conoce como el papanicolau (PAP), un examen que toda mujer sexualmente activa debe hacerse anualmente, que detecta, entre otros, posibles células cancerígenas. El test consiste en introducir un cepillo pequeño dentro del cuello de la matriz para que el o la médico tome una muestra.

Este examen es muy importante: así, el o la ginecóloga podrá medir los niveles de hormonas de tu cuerpo, sabrá si tienes alguna infección y estará al tanto de cualquier irregularidad que pueda dar origen a un cáncer en la matriz.

Por último, te harán una exploración llamada bimanual, donde se mide y toca la consistencia de la matriz y de los dos ovarios, por encima del estómago.

Es muy importante que sepas que el o la ginecólogo siempre usa guantes y que, la mayoría de las veces, estará con un o una enfermera que lo estará auxiliando en todo momento.

Ahora, si aún no has tenido relaciones sexuales, la revisión cambia un poco. Generalmente se realiza una exploración física completa que consiste en ver que no haya un exceso de vello, de acné y de peso.

Posteriormente, te realizará una exploración ginecológica y, en este caso, no se te practicará el papanicolau, sino que a través de un hisopo (como un pequéño algodón), un poco más grande del que conoces para limpiarse los oídos y también un poco más largo, se te tomará una muestra de tu vagina.

La visita al o la ginecóloga debería realizarse tras la primera menstruación y deben ser periódicas de por vida, aunque no tengas actividad sexual.

Si por ser joven y soltera no crees necesario pedir hora con el ginecólogo, estás en un error. Esperar a tener vida sexual activa no hace a las mujeres menos propensas a presentar molestias vaginales, sin embargo, esta idea se ha mantenido por generaciones.

''Cuando una mujer comienza su ciclo menstrual, lo que sucede entre los 13 y los 15 años de edad, debe ir a consulta ginecológica. Pero muchas jóvenes y hasta mujeres adultas, no consultan a un especialista por miedo y vergüenza de que revisen sus senos y genitales'', dice un médico.

De acuerdo con el experto, el pudor, ese sentimiento de vergüenza respecto al sexo o la desnudez, además de opiniones mal infundadas, hacen que las mujeres le resten importancia a la consulta.

''Para muchas mujeres, incluso algunas adolescentes, el temor o pudor radica en que el ginecólogo es hombre. En este caso, no deben dudar en buscar a una especialista mujer. Lo importante es que asistan regularmente a un chequeo médico, para prevenir o diagnosticar alguna alteración'', asegura.

Si consideras que eres una persona sana por no presentar síntomas de enfermedad, no descartes la idea de someterte periódicamente a un examen médico para corroborar que todo está bien.

Pero en caso de tener dolor o ausencia menstrual (amenorrea), flujo vaginal abundante de aspecto amarillo o verduzco (leucorrea), problemas en las glándulas mamarias o comezón en los genitales, visita al especialista en ginecología lo más pronto posible.