Dirección: Park Chan-wook.
Año: 2003.
Género: Thriller.
Interpretación: Choi Min-sik, Woo Ji-tae, Gang Hye-jung, Chi Dae-han, Oh Dal-su, Kim Byoung-ok, Lee Seung-shin, Yoon Jin-seo.
Argumento: Un día del año 1988, Oh Dae-su (Choi Min-sik), un hombre que lleva una vida de lo más normal con su mujer y su pequeña hija, es secuestrado delante de su casa. Cuando se despierta, está encerrado, sin saber dónde ni por qué. Mientras Dae-su intenta aclarar qué le ha pasado, se queda horrorizado al oír en las noticias que su esposa ha sido brutalmente asesinada. La policía explica que Dae-su es el principal sospechoso ya que se ha encontrado sangre suya en el lugar del crimen. El tiempo pasa, y decide escribir todo lo que ha hecho en su vida que haya podido causar dolor a otros. Mientras escribe, murmura: “He hecho daño a demasiadas personas. Seguro que el hombre que ha matado a mi mujer y me tiene aquí es una de ellas”. Poco a poco, Dae-su se acostumbra a la penumbra de su celda y hace ejercicios físicos y mentales. Jura que se vengará del hombre que ha destruido su felicidad. Un día, 14 años después, alguien vaporiza la habitación con gas y Dae-su se desmaya. Dae-su vuelve en sí. Está libre. Le han dejado un teléfono móvil y una cartera llena de dinero. Recibe la llamada de un extraño, que le dice que ahora le toca descubrir el porqué de su encarcelamiento. Un pasado olvidado le revelará el secreto.

Así comienza esta película que, para mí, es una auténtica obra maestra. La trama es muy buena todas las escenas de la película están a un gran nivel. Junta un poco de todo, humor negro, drama, algo de acción... tiene un poco de todo. Y aunque el cine koreano no es muy conocido, ha tenido últimamente grandes títulos, como Old Boy o Memories of murder.

En fin, aquí mi crítica y encarecida recomiendación.