Sto Tomas de Aquino y yo >_<

  1. #1
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    Sto Tomas de Aquino y yo >_<

    Pues nada que a ver si me podeis dar una ayudita, es que estoy estudiando para la global de filosofía y tengo grandes dudas existenciales con la teoría de las cinco vías de Sto Tomas y es que no las entiendoooo! sobre todo la segunda vía, la de la razón de causa eficiente (no entiendo que es la causa eficiente para Sto Tomás..!) ya me sé toda su teoría, su epistemologia y su concepción de la ética y derecho, pero la parte de la ontología no la entiendo, la explicación de la existencia de Dios mediante las cinco vías...

    He buscado por internet, pero me gustaría aver si me lo podeis explicar un poco con palabras normales xD no con tanta potencia, acto, causa incausada y demás.

    (Todavía me queda Kant... ese creo que lo entenderé menos xD)

    Gracias!


    I used to be able to when I was strong but you've made me weak.

  2. #2
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    Sto Tomas dice que todo lo q existe tiene q estar causado por algo.. es parecida a la 1ª vía, todo lo q existe necesia algo q lo haya causado.. y claro, de esta forma llegamos a una cadena de causas infinitas, asi q tiene q existir algo q cause las cosas sin tener q haber sido causado... y ese es dios...


    Pregunta lo q qieras, q me lo he estudiado hace nada y lo tengo freshhhhco!! =)

  3. #3
    Avatar de jose ~ restless heart
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    Pues yo no he dado ni a Sto Tomás ni a Kant, di Platón, pasé directamente a Descartes y después Nietzsche, viva el departamento de filosofía de mi colegio

  4. #4
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    Bueno, si te sirve te paso mis apuntes, a ver si logras comprender algo. Yo no soy capaz de explicarlo porque tengo un asco enorme hacia la filosofía.


    FILOSOFÍA
    TEMA 6
    SANTO TOMÁS DE AQUINO




    6.1. Fe y Razón.
    El alma se conoce a sí misma y a través de un proceso de elevación puede, desde sí misma, acceder al conocimiento de los seres inmateriales superiores.
    La teoría aristotélica, adoptada por Aquino, ofrece una interpretación radicalmente distinta del conocimiento. Nuestro conocimiento, según Aristóteles, parte de los sentidos, tiene su origen en los datos que nos suministra la experiencia sensible. Es cierto que el entendimiento, a juicio de Aquino, es inmaterial y tiene por objeto lo real sin limitación alguna, pero en cuanto al entendimiento humano, su objeto adecuado es precisamente la realidad sensible.
    La concepción aristotélica del conocimiento trae consigo una doble consecuencia; en primer lugar, que el edificio de la filosofía se ha de construir desde abajo hacia arriba, a partir del conocimiento de las realidades sensibles; en segundo lugar, que la noticia que sea posible alcanzar acerca de Dios ha de ser por fuerza imperfecta y analógica, basada en la analogía que quepa establecer entre las realidades limitadas e imperfectas que nos son conocidas y su causa, cuyo ser es en sí mismo inaccesible a la razón humana.
    Nuestro conocimiento natural de Dios, del hombre y del universo tiene unos limites dentro de los cuales la razón puede moverse con mayor o menor acierto. La fe cristiana proporciona información, más allá de esos límites, sobre la naturaleza de Dios y el destino del hombre. Estas noticias resultan algo añadido a la razón humana, algo que no viene a suprimir a ésta sino a perfeccionarla, al igual que el orden sobrenatural cristiano perfecciona la naturaleza.

    Contenidos de la razón y de la fe
    La distinción entre el conocimiento racional y la fe no debe interpretarse como si entre ambos planos no existiera elemento alguno en común; existen contenidos de la razón que no lo son en absoluto de la fe, y existen contenidos de la fe que no lo son en absoluto de la razón; pero también existen verdades que pertenecen a ambos campos. La fe y la razón delimitan dos conjuntos con una zona de intersección.
    Esta tesis de que algunos contenidos son comunes a la razón y a la fe implica que aquella puede pronunciarse sobre ciertos artículos de la fe, lo que supone un riesgo; que la razón llegue a contradecir los artículos de la fe. Sin embargo, posee una ventaja; que la razón no se desvincula de la fe, ni la teología de la filosofía.
    La existencia de contenidos comunes a la fe y a la razón plantea algunas cuestiones:
    1) En primer lugar, el sentido que tiene la existencia de verdades comunes a ambas. Aquino justifica su existencia aduciendo razones de carácter circunstancial y de carácter estructural: circunstancialmente es conveniente que ciertas verdades asequibles a la razón sean también impuestas por la autoridad de la fe, ya que muchos hombres carecen de tiempo y de preparación filosófica, y de no ser por la fe, no les sería posible acceder al conocimiento de ellas. Estructuralmente es conveniente también, dada la posibilidad de error que amenaza de forma constante la razón humana.
    2) En segundo lugar, la distinción entre dos fuentes de conocimiento; una y otra se distinguen no por sus contenidos, sino por la forma de conocerlos. La teología toma sus contenidos de la fe, mientras que la filosofía los recibe de la razón.

    Colaboración de la razón con la fe
    La fe y la razón constituyen dos fuentes de conocimiento diferentes, que unas veces informan acerca de dos parcelas distintas de la verdad, y otras de los mismos contenidos. Como fuentes de información, ambas son autónomas e independientes. Pero, a juicio de Aquino, la razón puede prestar una estimable ayuda a la fe, por tanto, la teología recibe sus principios de la fe, pero toma de la razón:
    1) En primer lugar, sus procedimientos de ordenación científica, de forma que la teología pueda constituirse en un sistema organizado de proposiciones.
    2) En segundo lugar, sus armas dialécticas para enfrentarse adecuadamente a las afirmaciones de los filósofos que contradicen los artículos de la fe.
    3) Finalmente, cuantos datos científicos o aportaciones de la filosofía puedan ser útiles para el esclarecimiento de los artículos de la fe. La existencia de la teología es la muestra más evidente de la ayuda que la razón puede prestar a la fe.

    Colaboración de la fe con la razón
    No solo la razón ayuda a la fe, también la fe presta sus servicios a la razón. Puesto que no hay doble verdad y los artículos de la fe cristiana contienen afirmaciones indudables, la fe sirve a la razón de norma o criterio extrínseco. Así, en caso de que la razón llegara a conclusiones incompatibles con la fe, tales conclusiones serán necesariamente falsas, y el filósofo habría de revisar sus razonamientos.
    La fe es criterio extrínseco y negativo para la razón; extrínseco porque se trata de una fuente de conocimiento distinta; negativo porque el filósofo no puede apoyarse positivamente en los datos de la revelación ni utilizarlos como punto de partida para sus conclusiones.
    El compromiso elaborado por Aquino revela una actitud ante la razón que es optimista. Por lo demás, la autonomía concedida a la razón es limitada, y no podría ser de otro modo, tratándose de un cristiano profundamente creyente.


    Demostración de la existencia de Dios: Las Cinco Vías
    Aquino considera que una tarea fundamental de la razón consiste en demostrar la existencia de Dios. Al respecto, se plantea dos cuestiones: ¿Es necesario demostrar la existencia de Dios? ¿Es posible demostrarla?
    1) Es necesario demostrar la existencia de Dios, ya que está lejos de sernos evidente e incontrovertible. Aquino piensa que la existencia de Dios no es inmediatamente evidente para el entendimiento humano y resulta necesario demostrarla.
    2) Aquino responde que es posible demostrar la existencia de Dios si se utiliza el procedimiento adecuado, que consiste en partir de los seres del mundo, considerados como efectos, hasta llegar a Dios como su causa. Este tipo de demostración, que va del efecto a la causa, se denomina a posteriori. La demostración inversa, que va de la causa al efecto se denomina a priori.
    Reuniendo elementos tomados del aristotelismo y del platonismo y otras fuentes, Aquino propone cinco argumentos (cinco vías) cuyo recorrido llevaría a la afirmación de que Dios existe:
    1) Constatación de un hecho de experiencia (vemos que hay cosas que se mueven).
    2) Aplicación del principio de causalidad al hecho constatado (todo lo que se mueve es movido por otro).
    3) Afirmación de que es imposible una serie infinita de causas (no puede haber una serie infinitad e seres que mueven a otros y que a su vez son movidos por otros).
    4) Afirmación de la existencia de Dios (luego hay un primer motor, él mismo inmóvil, que es Dios).
    La primera de las vías, parte del hecho del movimiento para alcanzar la existencia de Dios como motor inmóvil; la segunda, de que hay causas causadas para culminar la existencia de una causa incausada; la tercera, de que hay seres contingentes (que pueden existir y no existir), y llega a la afirmación de que hay un ser necesario; la cuarta, de que hay seres más y menos perfectos, de que hay grados de perfección para concluir afirmando que ha de haber un ser sumamente perfecto; y la quinta, del orden que se manifiesta en el comportamiento natural de los seres del mundo para terminar afirmando la existencia de una inteligencia ordenadora.

    6.2. La antropología tomista y el conocimiento intelectual.

    Rasgos fundamentales de la antropología tomista
    1) Tomás de Aquino afirma la inmaterialidad del entendimiento y del alma. El entendimiento tiene como objeto el ser de lo real, de todo lo real, sin limitación alguna.
    2) Pero en el ser humano, el entendimiento se halla unido a un cuerpo material, dotado de determinados órganos de conocimiento. Esta vinculación del entendimiento humano al cuerpo tiene su raíz en la unión sustancial existente entre el cuerpo y el alma, defendida por Aquino basándose en la teoría hilemórfica de Aristóteles. Por eso, el entendimiento humano tiene por objeto el ser de las realidades materiales sensibles y no el ser de todo lo real.
    3) Esta vinculación del entendimiento humano a un cuerpo dotado de órganos de conocimiento impone que el conocimiento intelectual comience con el conocimiento sensible y no pueda ejercerse sin el concurso de este: el entendimiento elabora los conceptos a partir de los datos suministrados por la percepción sensible.

    El conocimiento intelectual
    Este ultimo rasgo plantea el problema de cómo es posible pasar de las representaciones sensibles a los conceptos, ya que estos poseen características distintas de las de aquellas.
    1) Los conceptos son universales.
    2) Las percepciones sensibles no son universales. Nuestros sentidos nos ponen en contacto con objetos individuales.
    El problema de la formación de los conceptos es el problema de cómo se pasa de la individualidad de las percepciones sensibles a la universalidad de los conceptos. Habrá que admitir que el entendimiento tiene la capacidad de extraer de algún modo los conceptos a partir de los datos suministrados por el conocimiento sensible. Esta capacidad se denomina capacidad abstractiva, y la actividad correspondiente, abstracción.
    Por lo general, los filósofos que admiten que nuestro conocimiento comienza con los sentidos, admiten también la abstracción como proceso de formación de los conceptos.

    Existen diferencias entre unos y otros en la explicación de este proceso. En la filosofía de Tomás de Aquino, la abstracción se explica del siguiente modo:
    1) Aquino distingue en el entendimiento una doble capacidad:
    a) La capacidad abstractiva, la capacidad de universalizar, de convertir en universales las representaciones sensibles particulares.
    b) La capacidad de conocer universalmente, depende de la primera: el entendimiento solo podrá conocer universalmente si es capaz de universalizar los datos de la experiencia sensible.
    Aquino denomina a estas capacidades entendimiento agente y entendimiento posible, respectivamente.
    2) Las percepciones sensibles dejan en la imaginación una imagen o representación particular. El entendimiento agente actúa sobre estas imágenes, despojándolas de sus elementos individuales y haciendo posible que se ejerza la segunda capacidad del entendimiento: el conocimiento mediante la formación de conceptos universales.
    3) Aquino afirma que lo que el entendimiento conoce primaria y directamente es universal. El entendimiento sólo conoce a los seres individuales de un modo indirecto y secundario al desviar su mirada hacia las imágenes particulares.




    El proceso general del conocimiento es, según Aquino, el siguiente: Supongamos que por allí camina hablando y gesticulando un individuo:
    a) Los sentidos perciben una figura de determinadas dimensiones, agitada de movimientos peculiares.
    b) Esto se registra en la imaginación.
    c) El entendimiento universaliza el contenido de esa imagen.
    d) El entendimiento formula el concepto de hombre.
    Por tanto, el entendimiento conoce la esencia humana universalizada y no el individuo humano que constituye el punto de partida del proceso. El conocimiento del individuo tiene lugar de modo secundario e indirecto cuando el entendimiento vuelve su mirada a la imagen, reconociendo en ella al individuo a partir del cual se ha abstraído el concepto universal.

    6.3. La estructura de la realidad
    La doctrina de la creación subraya la radical diferencia existente entre Dios y el resto de los seres, que son contingentes, es decir, existen pero podrían no existir.
    La contingencia de los seres creados hizo que Aquino reparara en una distinción que cualquier persona cuidadosa hace al hablar de las cosas: la distinción entre lo que las cosas son (esencia) y el hecho de que existan o no (existencia).

    Contingencia y composición de esencia y existencia
    Los neoplatónicos afirmaban que el principio primero se caracteriza por su absoluta simplicidad, mientras que las demás realidades se caracterizan por se compuestas. Este criterio fue aceptado por la filosofía cristiana, y la tradición agustiniana afirmaba que todas las realidades, excepto Dios, son compuestas de materia y forma.
    Aquino acepta el criterio de la composición, pero no la fórmula agustinista. Según él, lo que radicalmente distingue a las realidades creadas es la composición de esencia y existencia.
    La afirmación de que todos los entes creados están compuestos de esencia y existencia encaja perfectamente con su carácter contingente; contingentes son las realidades que existen pero pueden no existir, lo cual significa que su existencia no pertenece necesariamente a su esencia, y son compuestos de esencia y existencia. Sólo en un ser necesario, es decir, Dios, la esencia y la existencia, lo que es y el existir, se identifican.

    La existencia como “acto de ser”
    Esta distinción entre lo que las cosas son y el hecho de que existan es interpretada por Aquino a través de los conceptos aristotélicos de potencia y acto: la esencia es potencia; la existencia es acto, actualiza esta capacidad de ser o existir que es propia de la esencia.
    La existencia es caracterizada como acto de la esencia. A cada esencia le corresponde un tipo de existencia determinada.
    La existencia o “acto de ser” se despliega en distintos niveles de perfección, en grados más o menos perfectos según las esencias que en cada caso actualiza: el acto de ser es más perfecto en un entendimiento que en un animal, en un animal que en una planta, en una planta que en una piedra. La perfección con que se realiza en cada caso depende de su esencia, de la potencia o capacidad de su ser. Aquino concluye de estas consideraciones que el ser de Dios no tiene limitación alguna, incluye toda su perfección posible, ya que ninguna esencia limitada lo coarta; su esencia es su ser y es el ser mismo subsistente.

    Acto de ser y participación
    Si en Dios se identifican esencia y ser, no ocurre lo mismo en los entes creados que son compuestos de esencia y ser. Los entes creados participan del ser en grados distintos, según la capacidad de ser de sus respectivas esencias. Aquino recurre al concepto platónico de participación.


    6.4. Ética y Política.

    El concepto Tomista de la naturaleza humana
    Aquino acepta del aristotelismo que la felicidad es el fin último del hombre, y que el conocimiento de la naturaleza humana permite especificar un conjunto de normas morales que constituyen la ley natural. Aquino se vuelve a un análisis de la naturaleza humana.
    Las reflexiones de los griegos habían puesto de manifiesto dos formas fundamentales de interpretar la naturaleza humana como fuente de normas de conducta:
    1) Puede preguntarse, como hicieron los sofistas y después Epicuro, qué mueve de hecho a los seres humanos a obrar. A esto puede contestarse que lo que realmente les mueve es la consecución del placer y el alejamiento del dolor. Esta respuesta da lugar a una ética de los móviles, a una ética atenta a descubrir los móviles o impulsos que determinan la conducta humana.
    2) Puede formularse la pregunta inquiriendo cuál es el fin a cuyo cumplimiento está orientado en ser humano. En este caso, no se trata de saber qué mueve al ser humano a obrar, sino donde se hallan el perfeccionamiento y la plenitud humanas. Esta orientación da lugar a una ética de los fines, a una ética basada en la perfección de las exigencias de la naturaleza humana. Aquino se adhiere a esta concepción finalista, teleológica de la naturaleza.



    Existencia de la ley natural
    De acuerdo con la teleología aristotélica, Aquino afirma que el ser humano, al igual que cualquier otro ser natural, posee ciertas tendencias enraizadas en su naturaleza. El término “tendencia” ha de entenderse como línea de conducta orientada a un fin específico.
    La naturaleza humana posee ciertas tendencias. Esto es algo que el ser humano tiene en común con el resto de los seres naturales, ya que la existencia de fines es un rasgo específico de la naturaleza como tal, y no exclusivamente de la naturaleza humana. Ahora bien, el hombre se distingue de los otros seres naturales por su racionalidad, porque sólo él es capaz de conocer sus propias tendencias, y por tanto, sólo él puede deducir ciertas normas de conducta encaminadas a darles el cumplimiento adecuado. DE este modo se demuestra, a juicio de Aquino, la existencia de la ley natural: como ser racional que es, el hombre puede formular ciertas normas de conducta de acuerdo con las exigencias de su propia naturaleza.

    Contenido de la ley natural
    El contenido de la ley natural se deduce del repertorio de las tendencias naturales del ser humano, que Aquino clasifica en 3 órdenes:
    1) En tanto que sustancia, el ser humano tiende a conservar su propia existencia. El cumplimiento de esta tendencia impone el deber moral de procurar la conservación de la existencia.
    2) En tanto que animal, el ser humano tiende a procrear. De esta tendencia cabe deducir ciertas normas de conducta relativas a la consecución del fin de la procreación y del cuidado de los hijos.
    3) En tanto que ser racional, el hombre tiende a conocer la verdad y a vivir en sociedad. La sociedad implica la ordenación racional de la convivencia con vistas a la consecución de ciertos fines, y por tanto, que no puede confundirse ni identificarse con la manada o el rebaño. De estas tendencias surgen las obligaciones morales de buscar la verdad y respetar las exigencias de la justicia.

    Propiedades de la ley natural
    La ley moral natural se deduce de las tendencias de la naturaleza misma, su contenido es evidente, universal e inmutable. La primera de estas propiedades, la evidencia, viene exigida por la función que le corresponde cumplir a la ley natural. Sus preceptos han de ser fácilmente cognoscibles, de modo que todos los hombres puedan conocerlos. En cuanto a las otras dos propiedades, la universalidad y la inmutabilidad de la ley natural, vienen dadas por el concepto de naturaleza, entendida como lo común a todos los seres humanos a pesar de sus diversidades culturales, y como lo que permanece constante a través de los cambios históricos, a los que se halla sometido el ser humano.

    Ley natural y ley positiva
    1) La ley positiva es una exigencia de la ley natural. La ley natural impone la vida en sociedad y esta solo es posible sobre la base de unas normas legales que regulen la convivencia. La ley positiva es algo exigido por la naturaleza del hombre en cuanto a ser social.
    2) La ley positiva constituye una prolongación de la ley natural. Su contenido viene a concretar las normas naturales que no descienden a una ordenación detallada de la convivencia humana.
    3) Las exigencias de la ley natural han de ser respetadas por la legislación positiva. La ley natural constituye la norma que señala los límites dentro de los cuales ha de organizarse moralmente la convivencia humana.
    Según Aquino, el derecho se halla incardinado en la moral y el punto de incardinación no es otro que la idea de justicia. En efecto, la justicia, como exigencia de dar a cada uno lo suyo, es una exigencia moral y es también el fundamento del derecho.

    El orden del universo: ley natural y ley eterna
    Aquino hace depender de Dios como causa creadora del universo. Esta ordenación divina del universo recibe el nombre de ley eterna. La ley eterna es definida por Aquino como “la razón de la sabiduría divina en tanto que rectora todos los actos y movimientos”. Pero esta ordenación del universo no regula del mismo modo el comportamiento humano y el de los otros seres naturales, sino que el comportamiento de éstos es regulado a través de leyes físicas a cuyo cumplimiento no pueden sustraerse, ya que carecen de libertad. El hombre, por el contrario, es un ser libre, por lo que su conducta no es ordenada por leyes físicas, sino por una ley moral que respeta su libertad. La ley natural es aquella parte de la ley eterna que se refiere específicamente a la conducta humana.

    6.5. El aristotelismo de Aquino

    Estructura de lo real e interpretación de la naturaleza
    Aquino recoge estas tesis aristotélicas:
    1) La teoría del movimiento: definición del movimiento en términos de potencia y acto, anterioridad del acto respecto de la potencia y clasificación del movimiento en cambio sustancial y cambios accidentales.
    2) La composición hilemórfica de las sustancias naturales: la teoría de que las sustancias naturales son compuestas de materia y forma. Frente a la corriente agustiniana, Aquino es fiel al aristotelismo afirmando que sólo hay una forma sustancial y que las sustancias inmateriales son formas sin ningún tipo de materia.
    3) La distinción entre sustancia y accidentes: las sustancias naturales son sujeto de otras formas accidentales.
    4) La teoría de las cuatro causas con la consiguiente interpretación teleológica de la naturaleza.




    Teología
    1) Aquino acepta la demostración aristotélica de la existencia de Dios basada en el movimiento. Se aparta de la corriente agustiniana en lo que se refiere a la prueba de la existencia de Dios. El agustinismo prefería la vía de la interiorización como más adecuada; Aquino considera mejor partir del conocimiento que nos proporciona la experiencia sensible acerca del universo. El agustinismo partía de la inmutabilidad y necesidad de las ideas que el hombre descubre dentro de su alma mudable.
    2) En cuanto a la manera de concebir a Dios, Aquino acepta la teoría aristotélica que lo define como acto puro, sin ningún tipo de potencia. Su actualidad es así interpretada como la raíz de su inmutabilidad y de su perfección. Aquino acepta la concepción aristotélica de Dios como acto de pensamiento, como pensamiento cuyo objeto es él mismo, como pensamiento autopensante.
    Aristóteles había explicado que Dios se conoce a sí mismo, que su actividad consiste en conocerse a si mismo y que no conoce nada fuera de él, puesto que es autosuficiente. Dios, según Aristóteles, no conoce nada del mundo. La diferencia radical entre la teología de Aristóteles y la de Aquino proviene de que éste acepta la creación del mundo por Dios y aquel no la acepta.
    Según Aristóteles, Dios no creó el mundo; el mundo es eterno. Dios es solo el principio del movimiento del universo y el fin hacia el cual este se orienta. Según Aquino, Dios creó el mundo, y si lo creó, lo conoce; lo conoce conociéndose a sí mismo, en sí mismo. Aquino no puede mantener la doctrina aristotélica de que la actividad de Dios consiste en conocerse a sí mismo.

    Antropología
    Aquino acepta la definición aristotélica del alma como principio de vida, como forma y acto del cuerpo, lo cual le lleva a admitir la concepción hilemórfica del ser humano. Aquino afirma que el ser humano es una única sustancia cuyos principios son el alma y el cuerpo.
    La antropología aristotélica llevaba emparejada la negación de la inmortalidad del alma.

    Ética
    Aquino acepta los principios aristotélicos de que el fin último del ser humano es la felicidad y de que la felicidad perfecta consiste en la contemplación. Esta aceptación del concepto aristotélico de felicidad muestra otro punto de alejamiento respecto al agustinismo. La afirmación de que la felicidad se halla en el conocimiento supone la primacía de la razón sobre la voluntad, frente al voluntarismo agustinista que sostenía la primacía de la voluntad sobre la razón.
    Junto con la doctrina del fin último, Aquino recoge la idea de que las normas morales se basan en la naturaleza humana, y el conocimiento de ésta es el punto de partida para la formulación de la ley moral natural.




    Y ya que me he puesto te paso a Kant también, vale?


  5. #5
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    KANT


    13.1. Sentido de una crítica de la razón. La idea de filosofía

    Necesidad de una crítica de la razón
    El pensamiento moderno establece que la razón es la instancia última desde la cual han de determinarse el quehacer científico, la acción moral y la ordenación de la sociedad y el proyecto histórico en que ésta se realiza.
    La expresión kantiana ¿Qué significa orientarse en el pensamiento? manifiesta la exigencia de filosofar y el sentido que la filosofía tiene.
    Esta exigencia de filosofar impone la tarea fundamental de someter a juicio la razón para resolver la discrepancia y el antagonismo entre sus interpretaciones.
    1. El dogmatismo racionalista, puede interpretar la estructura y el sentido de la totalidad de lo real.
    2. El positivismo no empirista, cuya expresión última es el escepticismo, como intento de reducir el pensamiento a lo dado por los sentidos, con la derrota de la razón.
    3. El irracionalismo, entendido como hipervaloración del sentimiento, de la fe mística o del entusiasmo subjetivo, y como negación de la razón misma.

    Ilustración y libertad como metas de la razón
    El juicio de la razón significa para Kant un ejercicio crítico de la razón. Este juicio resulta necesario por la diversidad de interpretaciones de los filósofos y por el modo en que los seres humanos viven en la época de Kant.
    Kant registra una situación humana de “minoría de edad”, propiciada por la pereza, el encierro en la individualidad abstracta y por la falta de verdadera libertad. La tarea de la crítica de la razón tendrá como objetivo la realización de la libertad, la superación de sus construcciones.
    El remedio sólo puede ser la crítica de la razón; que esta se atreva a buscar en sí misma la piedra de toque de la verdad. La máxima de pensar por sí mismo, eso es la Ilustración. La crítica de la razón será la exigencia de clarificación que el ser humano se impone sobre lo que es y sobre sus últimos fines e intereses.
    Esta libertad es el motor de la crítica:
    1. La crítica se propone como meta la realización de la Ilustración como “época ilustrada”.
    2. La critica responde a una “época de ilustración”. La ilustración es motor y meta de la historia; la historia debe ser entendida como mejora y progreso de la ilustración.

    La idea de filosofía
    La filosofía kantiana incluye una crítica de las desnaturalizaciones de la razón y un proyecto de un estado nuevo de la humanidad en libertad. El cumplimiento de ambos objetivos requiere descubrir y establecer cuáles son los principios, las leyes y los fines últimos que la razón impone desde sí misma y de acuerdo con su naturaleza.
    Para Kant, razón pura significa la esencia de la razón en tanto que facultad que establece desde sí misma :
    1. Los principios que rigen el conocimiento de la naturaleza.
    2. Las leyes que regulan el comportamiento.
    3. Los fines últimos de esta razón.

    Concepto mundano de filosofía
    La filosofía es para Kant la ciencia de la relación de todos los conocimientos a los fines esenciales de la razón humana. En su concepción mundana, a la filosofía le corresponde:
    1. Establecer los principios y límites que hacen posible un conocimiento científico de la naturaleza. “¿Qué puedo conocer?” (metafísica)
    2. Establecer y justificar los principios de la acción y las condiciones de la libertad. “¿Qué debo hacer?” (moral)
    3. Delinear el destino último del hombre. “¿Qué me cabe esperar?” (religión).

    Concepto académico de la filosofía
    A la filosofía le corresponde ocuparse de la interrelación y unidad interna de esos conocimientos para establecer el sistema de todos ellos.

    Actividad crítica de la filosofía
    La filosofía se inserta en un marco sociopolítico y exige el uso público de la racionalidad. Ambas dimensiones deben ser protegidas e impulsadas por el poder político.
    Para Kant, todos los conocimientos y todas las ciencias han de promover los fines últimos de la razón. La realización de una humanidad más libre es lo que determina el sometimiento de la ciencia y de la técnica a la racionalidad total.






    13.2. La naturaleza y la razón teórica

    El problema del conocimiento
    Lo primero que ha de hacer una crítica de la razón es responder a la pregunta “¿Qué puedo conocer?”, cuya respuesta implica señalar los principios que hacen posible un conocimiento científico de la naturaleza y los límites dentro de los cuales se mueve tal conocimiento.

    Más allá del racionalismo y del empirismo
    La doctrina kantiana del conocimiento se basa en la distinción entre dos facultades: la sensibilidad y el entendimiento, que tienen características distintas y opuestas entre sí. La sensibilidad es pasiva, se limita a recibir impresiones provenientes del exterior. El entendimiento es activo. Tal actividad consiste en que el entendimiento produce de forma espontánea ciertos conceptos sin derivarlos de la experiencia.
    Esta distinción entre sensibilidad y entendimiento puede utilizarse para fundamentar filosofías muy distintas.
    1. Puede dar como resultado una doctrina racionalista. Puesto que el entendimiento produce ciertos conceptos sin derivarlos de la experiencia, éste podrá conocer la realidad construyendo un sistema a partir de esas ideas, sin necesidad de recurrir a los datos de los sentidos. Esta es la idea central del racionalismo.
    Combinando los conceptos (sustancia, causa, necesidad, existencia...) podríamos afirmar la existencia de un ser necesario y concebirlo como sustancia y causa primera.
    2. Kant llegó a la conclusión de que nuestro conocimiento no puede pretender ir mas allá de la experiencia. ¿Qué ocurre con los conceptos que no proceden de los sentidos, que el entendimiento produce espontáneamente? Pues que el entendimiento utiliza éstos conceptos para unificar y ordenar la experiencia.
    La tésis kantiana puede expresarse en las 3 siguientes afirmaciones:
    1. El entendimiento tiene conceptos (puros) que no proceden de la experiencia.
    2. El entendimiento utiliza estos conceptos para unificar y ordenar la experiencia
    3. Tales conceptos sólo son aplicables con validez dentro de la experiencia.

    Posibilidad de la metafísica como ciencia
    Kant se muestra interesado por el problema de la posibilidad de la metafísica, de si es posible un conocimiento científico riguroso acerca de Dios, de la libertad y de la inmortalidad del alma.
    Hay 2 deficiencias que han caracterizado a la metafísica:
    1. La ciencia progresa, mientras que la metafísica continúa debatiendo las mismas cuestiones que plantearon Platón y Aristóteles.
    2. Los científicos se ponen de acuerdo en sus teorías y conclusiones.
    Urge plantearse el problema de si es posible la metafísica como ciencia, de si la metafísica puede construirse como se construyen las ciencias matemáticas y físicas. De ser esto posible, la metafísica podrá superar el estado en que se ha encontrado durante todos los siglos de su existencia. Si esto no fuera posible, lo mejor sería abandonar definitivamente la ilusión de construir sistemas metafísicos con pretensiones de conocimiento científico.
    El problema fundamental consiste en dilucidar si es posible la metafísica como ciencia. La solución de éste problema exige que nos planteemos cómo es posible la ciencia. La ciencia es posible bajo ciertas condiciones. Si la metafísica puede ajustarse a ellas, adquirirá rango de ciencia, sino, no podrá constituirse como ciencia y habrá que abandonarla en su pretensión científica.

    Naturaleza y condiciones del conocimiento científico
    ¿Cuáles son las condiciones del conocimiento científico?
    Para comprender el planteamiento de Kant, hay que distinguir 2 tipos de condiciones: empíricas y a priori.
    Como es obvio, el que podamos ver algo depende de muchas condiciones; de que nuestra vista sea lo suficientemente aguda, de que el objeto no se encuentre lejos, etc. Estas condiciones son particulares y fácticas, y se denominan empíricas.
    En el caso de la visión, una condición para ver algo es que nuestra percepción esté localizada en un lugar del espacio y en un momento del tiempo. Espacio y tiempo son condiciones de nuestra percepción, son condiciones generales, son necesarias, y son las denominadas a priori. Estas son universales y necesarias, y también son previas a la experiencia, es decir, que no provienen de los datos de los sentidos, sino que condicionan estos. Son condiciones que pertenecen a la estructura del sujeto. Estas condiciones a priori son denominadas por Kant trascendentales.

    ¿Cómo investigar las condiciones que hacen posible el conocimiento científico?
    Esta pregunta puede concretarse si tenemos en cuanta que una ciencia es un conjunto de proposiciones o juicios. Para saber las condiciones que hacen posibles los juicios de la ciencia, bastará con observar qué tipo de juicios utiliza el saber científico e investigar las condiciones que los hacen posibles.

    El juicio y sus clases
    Juicios analíticos y juicios sintéticos
    Un juicio es analítico cuando el predicado está comprendido en el sujeto y basta con analizar el sujeto para comprender que el predicado le conviene necesariamente. Estos juicios no nos dan información alguna, no amplian nuestro conocimiento.
    Un juicio es sintético cuando el predicado no está contenido en la noción de sujeto. Estos juicios sí dan información o amplían nuestro conocimiento.

    Juicios a priori y juicios a posteriori
    La clasificación de estos juicios corresponde al modo en que es posible conocer la verdad de un juicio cualquiera.
    Los juicios a priori son aquellos cuya verdad puede ser conocida independientemente de la experiencia, ya que su fundamento no se halla en ésta.
    Los juicios a posteriori son aquellos cuya verdad es conocida a partir de los datos de la experiencia.
    Esta distinción permite diferenciar ciertas características importantes de uno y otro tipos de juicios. Los juicios a priori son universales y necesarios, los juicios a posteriori no son universales ni necesarios.

    Juicios sintéticos a priori
    Según Hume, hay juicios analíticos, que son a priori. También están los juicios sintéticos, que son a posteriori.
    Todo juicio analítico es a priori, y todo juicio sintético es a posteriori.
    Kant admite que también hay juicios sintéticos a priori. Por ser sintéticos, amplían nuestro conocimiento de la realidad. Por ser a priori, son universales y necesarios, y su verdad no procede de la experiencia.
    El principio de causalidad es una ley universal y necesaria, una ley que el entendimiento aplica necesaria y universalmente a todos los fenómenos de la experiencia. Suprímase esa ley y el mundo de la experiencia se tornará imposible.
    La teoría kantiana de los juicios, se basa en:
    1. Existen juicios sintéticos a priori.
    2. Estos juicios son extensivos, universales y necesarios.
    3. Puesto que son a priori, su validez se establece y es conocida independientemente de la experiencia.
    4. Las ciencias se componen de juicios sintéticos a priori; los principios fundamentales de las ciencias son sintéticos a priori.
    5. La pregunta equivale a ¿Cuáles son las condiciones que hacen posibles los juicios sintéticos a priori?

    Sensibilidad y entendimiento. Matemáticas y física
    Kant diferencia 3 apartados; la estética trascendental, analítica trascendental y dialéctica trascendental, que corresponden a las 3 facultades que Kant distingue en el ser humano: sensibilidad, entendimiento y razón, respectivamente.
    Para Kant sólo existen dos facultades cognoscitivas: la sensibilidad y el entendimiento, pero dentro de la facultad intelectual distingue dos tipos de actividad intelectual: la formulación de juicios, realizada por el “entendimiento”, y la facultad de enlazar juicios formando razonamientos, a la que denomina “razón”.
    Estos tres apartados se corresponden también con los tres tipos de conocimiento cuyo estudio interesa a Kant: el matemático, el físico y el metafísico.
    1. En la estética trascendental, Kant estudia la sensibilidad y muestra condiciones que hacen posible que en las matemáticas existan juicios sintéticos a priori.
    2. En la analítica trascendental, se estudia el entendimiento y las condiciones que hacen posible que haya juicios sintéticos a priori en la física.
    3. En la dialéctica trascendental, Kant estudia la razón y se ocupa del problema de la posibilidad o imposibilidad de la metafísica.

    La estética trascendental
    Las condiciones sensibles del conocimiento
    Para comprender la teoría kantiana de la sensibilidad, basta con generalizar espacio y tiempo a la sensibilidad en general. Kant denomina al espacio y al tiempo formas a priori de la sensibilidad e intuiciones puras.
    1. Espacio y tiempo son formas o los modos como percibimos todas las impresiones particulares, que son a priori significa que no proceden de la experiencia. Como condiciones para que esta sea posible, que son formas a priori de la sensibilidad significa que lo son del conocimiento sensible.
    Kant distingue entre sensibilidad externa y sensibilidad interna, en que la externa está sometida a ambas formas de espacio y tiempo, y la interna sólo está sometida a la forma del tiempo solo está sometida a la forma del tiempo.
    2. Espacio y tiempo son intuiciones, es decir, que no son concepciones del entendimiento. Los conceptos se aplican a una multiplicidad de individuos, sin embargo, el espacio y el tiempo son únicos, no hay una pluralidad de espacios y de tiempos, sino partes de un espacio único e intervalos de un tiempo único que fluye sin cesar. También son intuiciones puras, carecen de sentido empírico.

    Los juicios sintéticos a priori en matemáticas
    Kant se ocupa en la estética trascendental del conocimiento matemático. El razonamiento de Kant se resume así:
    1. La geometría y la aritmética se ocupan del espacio y del tiempo. Que la geometría trata de las propiedades del espacio no parece difícil de admitir. Que la aritmética tenga que ver con el tiempo resulta una afirmación extraña que Kant explica así: la aritmética se ocupa de la serie numérica, y ésta a su vez se basa en la sucesión temporal. El tiempo es el fundamento último de la aritmética.
    2. Las matemáticas pueden formular juicios sintéticos a priori porque el espacio y tiempo son intuiciones puras.
    a) Las matemáticas formulan juicios acerca del espacio y del tiempo; el espacio y el tiempo son condiciones previas, luego los juicios de las matemáticas son independientes de toda experiencia particular.
    b) Las matemáticas formulan juicios acerca del espacio y del tiempo; todos los objetos de nuestra experiencia se dan en el espacio y en el tiempo, luego los juicios de las matemáticas se cumplirán necesariamente en todos los objetos de nuestra experiencia.

    La analítica trascendental
    El conocimiento intelectual: las condiciones intelectuales del conocimiento
    Si percibir es la función propia de la sensibilidad, comprender es la función propia del entendimiento. De ella se ocupa Kant en la analítica trascendental mediante un conjunto de análisis.
    1. La función de comprender o entender se realiza mediante conceptos. El entendimiento puede ser considerado como la facultad de los conceptos o como la facultad de los juicios.
    2. Es necesario distinguir dos tipos de conceptos: los empíricos y los puros.
    a) Los conceptos empíricos son los que proceden de los datos de los sentidos.
    b) El entendimiento tiene conceptos a priori, que no proceden de la experiencia.
    La función fundamental del entendimiento es formular juicios, pero habrá tantas maneras de unificar los datos de la experiencia como formas posibles de juicio. Con esta idea en la mente, Kant recurrió a la lógica, y encontró que los juicios pueden ser:
    a) Atendiendo a la cantidad: universales, particulares y singulares.
    b) Según la cualidad; afirmativos, negativos e indefinidos.
    c) Atendiendo a la relación: categóricos, hipotéticos y disyuntivos.
    d) Según la modalidad: problemáticos, asertóricos y apodícticos.
    También hay 12 categorías o conceptos puros:
    a) Unidad, pluralidad y totalidad, que corresponden a la cantidad.
    b) Realidad, negación y limitación, que corresponden a la cualidad.
    c) Sustancia, causa y comunidad, que corresponden a la relación.
    d) Posibilidad, existencia y necesidad, que corresponden a la modalidad.
    Este descubrimiento de los conceptos puros se llama “deducción metafísica de las categorías”.
    3. Los conceptos puros son condiciones trascendentales, necesarias, de nuestro conocimiento de los fenómenos, es decir, que el entendimiento no puede pensar los fenómenos si no es aplicándoles éstas categorías, y los fenómenos no pueden ser pensados sino de acuerdo con ellas.
    La exposición y la justificación de la función que desempeñan las categorías en el conocimiento se denomina deducción trascendental de las categorías.
    4. Los conceptos puros son vacíos.
    Las categorías han de llenarse con los datos procedentes del conocimiento sensible.
    Esto implica que las categorías solo son fuente de conocimiento aplicadas a los fenómenos, es decir, a las impresiones sensibles que se dan en el espacio y en el tiempo.

    Juicios sintéticos a priori en la física
    Kant se ocupa en la analítica trascendental del estudio del entendimiento y de la posibilidad de los juicios sintéticos a priori en la física.
    Los principios fundamentales en los que se basa la física son juicios sintéticos a priori.
    1. El principio de causalidad está basado en la categoría de causa . El concepto de causa es puro, es previo a la experiencia a la que se aplica.

    2. Los fenómenos sólo pueden ser conocidos por el entendimiento si este les aplica las categorías. Las categorías se aplican a todos los fenómenos conocidos por el entendimiento; luego el principio de causalidad será aplicable a todos los fenómenos que el entendimiento conoce. Es universal y necesario.

    13.3. Los límites del conocimiento

    El idealismo trascendental. Fenómeno y noúmeno
    Para Kant, las categorías no son aplicables fuera de la experiencia, más allá de lo dado en el espacio y en el tiempo. Esto se denomina fenómeno. La idea misma de algo que aparece implica la idea de algo que no aparece, la idea de algo en si. El objeto se denomina “Fenómeno”; el correlato del objeto, considerado al margen de su relación con la sensibilidad, se llama “cosa en sí” o “noúmeno”.
    La distinción entre fenómeno y noúmeno es fundamental. Kant distingue 2 sentidos, uno negativo y otro positivo, del concepto de noúmeno:
    1. Negativamente, significa una cosa en la medida en que no puede ser reconocida por medio de la intuición sensible.
    2. Positivamente, significa un objeto que puede ser conocido por medio de la intuición no sensible.
    Como carecemos de intuición intelectual y sólo tenemos intuición sensible, nuestro conocimiento se halla limitado a los fenómenos, y el concepto de noúmeno queda como algo negativo, como límite de la experiencia, como límite de lo que puede ser conocido. No hay conocimiento de las cosas en sí. El acceso a las cosas en sí no se halla en la razón teórica, sino en la razón práctica.
    La distinción entre fenómeno y noúmeno permite comprender por qué Kant denomina a su doctrina “idealismo trascendental”; porque el espacio, el tiempo y las categorías son condiciones de posibilidad de los fenómenos, de la experiencia, y no propiedades o rasgos reales de las cosas en sí mismas.





    La dialéctica trascendental
    Kant se ocupa de la posibilidad de la metafísica.

    Imposibilidad de la metafísica como ciencia
    La metafísica es imposible, ya que las categorías sólo pueden aplicarse legítimamente a los fenómenos.
    La aplicación de las categorías fuera de la experiencia es ilegítima y da lugar a errores e ilusiones. La misión de la dialéctica consiste en mostrar que tales errores provienen de pasar por alto la distinción entre fenómeno y noúmeno. La dialéctica trascendental es una crítica del entendimiento y de la razón en su pretensión de alcanzar el conocimiento de las cosas en sí.
    Si esta aplicación es ilegítima, es una tendencia inevitable de acuerdo con la naturaleza de la razón. La razón tiende a la búsqueda de lo incondicionado, a extender su conocimiento más allá de la experiencia.

    La razón
    El conocimiento intelectual conecta unos juicios con otros, formando razonamientos. La razón busca encontrar juicios cada vez más generales, que abarquen y sirvan de fundamento a una multiplicidad de juicios particulares.
    La razón es de tal naturaleza que tiende a encontrar condiciones cada vez más generales, que abarquen y expliquen un mayor número de fenómenos.

    La razón y la metafísica
    La razón nos impulsa a buscar leyes cada vez más generales y capaces de explicar un mayor número de fenómenos.
    1. Los fenómenos físicos se pretenden unificar y explicar por medio de teorías metafísicas acerca del mundo, lo que da lugar a las antinomias.
    2. Los fenómenos psíquicos se pretenden unificar y explicar por medio de teorías físicas acerca del alma, lo que da lugar a los paralogismos.
    3. Unos y otros se intentan explicar y unificar por medio de las teorías metafísicas acerca de una causa suprema de ambos, lo que constituye el ideal de la razón.
    Dios, alma y mundo son tres ideas de la razón que desempeñan un papel peculiar dentro de nuestro sistema cognoscitivo, si bien no nos proporcionan conocimiento objetivo alguno, pero expresan el ideal de la razón de encontrar leyes y principios cada vez más generales.


    13.4. La libertad y la razón práctica. El formalismo moral
    .

    Crítica de la razón teórica y crítica de la razón práctica
    El ser humano también necesita saber cómo ha de obrar. La razón tiene una función moral, en correspondencia con la pregunta ¿Qué debo hacer? Esto puede expresarse por medio de la distinción entre razón teórica y razón práctica.
    La razón teórica se ocupa de conocer cómo son las cosas.
    La razón práctica se ocupa de saber cómo debe ser la conducta humana.
    A la razón práctica no le corresponde la conducta humana, sino cómo debe ser; le interesan los principios que han de moverlos a obrar para que su conducta sea racional y moral. Por tanto, la ciencia se ocupa del ser, y la moral se ocupa del deber ser.
    La razón teórica formula juicios, mientras que la razón práctica formula imperativos o mandamientos.

    El formalismo moral

    Las éticas materiales
    Lo contrario de una ética materialista es una ética espiritualista; lo contrario de una ética material es una ética formal.
    Son materiales las éticas que fijan un bien supremo para el ser humano como criterio de la bondad o de la mandad de su conducta; los actos serán buenos cuando nos acerquen a la consecución de tal bien y malos cuando nos alejen de él. En toda ética material hay dos elementos:
    1. Hay bienes, cosas buenas para el hombre.
    2. Una vez establecido el bien supremo, la ética propone unas normas encaminados a alcanzarlo.
    La ética material es una ética que tiene contenido; en cuanto que establece un bien supremo y en cuanto que dice lo que ha de hacerse para conseguirlo.

    Crítica de Kant a las éticas materiales
    Kant las rechazó porque:
    1. Las éticas materiales son empíricas, son a posteriori, su contenido está extraído de la experiencia. Se trata de generalizaciones a partir de la experiencia.
    2. Los preceptos de las éticas materiales son hipotéticos o condicionales, no valen absolutamente, sino como medios para conseguir un fin.
    3. Las éticas materiales son heterónomas; consiste en recibir la ley desde fuera de la propia razón. Son heterónomas porque la voluntad es determinada a obrar de éste modo o del otro por el deseo o la inclinación.





    La ética formal de Kant
    Sentido de una ética formal
    1. Todas las éticas materiales son empíricas, hipotéticas y heterónomas.
    2. Una ética universal y racional no ha de ser empírica, ni hipotética ni heterónoma.
    3. Una ética universal y racional no puede ser material, sino formal. Una ética formal es la que carece de contenido en los dos sentidos en que la ética material lo tiene, es decir, no establece ningun bien o fin que deba ser perseguido por el ser humano, y no nos dice qué hemos de hacer, sino cómo debemos actuar.

    El deber
    La ética formal se limita a señalar cómo debemos obrar siempre. Un hombre actúa moralmente cuando actúa por deber, es decir, el sometimiento a una ley por respeto a ella.
    Kant distingue 3 tipos de acciones: contrarias al deber, conformes al deber, y hechas por deber. Solo las últimas tienen valor moral.
    La acción se convierte en un medio para conseguir un fin. Si se actúa por deber, la acción es algo que debe hacerse por sí.
    El valor moral de una acción no radica en el fin que se pretende conseguir, sino en la máxima, en el móvil que determina su realización, cuando éste móvil es el deber.

    El imperativo categórico
    La exigencia de obrar moralmente, se expresa en un imperativo que no es hipotético, sino categórico.
    1. Cualquier máxima ha de ser tal que el sujeto pueda querer que se convierta en norma para todos los hombres, en ley universal.
    2. Solo el hombre es fín en si mismo.


    Libertad, inmortalidad y existencia de Dios
    Kant nunca negó la inmortalidad del alma o la existencia de Dios. Se limitó a establecer que el alma y Dios no son fenómenos que se den en la experiencia. Dios y la inmortalidad del alma no son cognoscibles por la razón teórica.
    La libertad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios son postulados de la razón práctica.
    La exigencia moral de obrar por respeto al deber supone la libertad, la posibilidad de obrar por respeto al deber venciendo las inclinaciones contrarias.
    La inmortalidad del alma y la existencia de Dios son postulados de la moral según Kant.
    La inmortalidad se argumenta si la razón nos ordena a aspirar la virtud, a la concordancia perfecta y total de nuestra voluntad con la ley moral. Esta perfección inalcanzable es una existencia limitada.
    Kant afirma que la disconformidad que encontramos en el mundo entre el ser y el deber ser, exige la existencia de Dios como realidad en quien el ser y el deber ser se identifican.




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  7. #6
    Avatar de Summ Pisuka
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    Muchas Graciasss! me ha servido lo de Sto Tomás, de Kant he pasado más porque no caia comentario de texto y me lo he dejado más atras ^^' jaja

    ya he hecho el examen, vaya lió con Sto Tomas, pero al final lo he entendido y me ha caido comentar un texto suyoo la summa contra gentiles, por lo menos habrá aprovado jaja digo yo xd

    Graciass


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