Platón-Aristóteles (movimiento)

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    Platón-Aristóteles (movimiento)

    Una duda que tengo, por qué Aristóteles tiene que explicar el movimiento y Platón no?
    y otra pregunta que nos entró en el examen era que por qué Aristóteles baja la filosofía del cielo a la tierra o algo así era (esta tiene que ver con la división del mundo que hace Platón y que él no hace, no?)
    Última edición hecha por WhoKnows?, 02/04/2007 a las 12:39.
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    Pff... difícil contstarte a la pregunta... Si quieres te pongo aquí mis apuntes de filo del año pasado y lo sacas, vale? Si te sirve de algo...


    TEMA 2
    PLATÓN
    2.1. La constitución del universo.
    1) De una parte, el conocimiento de la naturaleza resultaba imposible.
    2) De otra parte, como el universo no es sino un producto imprevisto e imprevisible de tales colisiones y combinaciones, resulta que el cosmos, el orden, proviene del desorden.
    La explicación platónica de la naturaleza rechaza éste último punto: el orden no puede ser el resultado azaroso del desorden. El orden sólo puede provenir de una inteligencia ordenadora. Platón retorna a Anaxágoras retomando su idea de que hay una inteligencia ordenadora, que Platón denominó demiurgo. La inteligencia ordenadora o demiurgo actúa sobre una materia eterna, que Platón denomina de muchas maneras; por ejemplo, la llama espacio, que en este caso es el sustrato material informe. Este sustrato está dotado de movimientos irregulares.
    Platón se separa de Anaxágoras y se aproxima al atomismo al admitir una materia eterna y eternamente agitada de movimientos desordenados. Junto a éstos dos principios, Platón establece las ideas. Estas resultan necesarias en la explicación platónica desde el momento en que se introduce una inteligencia ordenadora. En efecto, todo ser inteligente que fabrica o construye algo lo fabrica de acuerdo con un plan o modelo. La función del Demiurgo es la de plasmar las esencias o ideas en la materia lo más perfectamente posible. Si el universo no es totalmente perfecto es porque la materia introduce siempre un factor de desorden e indeterminación.

    La teoría de las ideas
    La doctrina central de la filosofía platónica es la teoría de las ideas. Esta doctrina consiste en la afirmación de que existen entidades inmateriales, absolutas, inmutables y universales independientemente del mundo físico. El término idea trata de realidades, de las únicas realidades en sentido pleno, ya que de ellas deriva todo lo que hay de real en el mundo físico. La concepción platónica de la realidad es dualista: existe el mundo de las ideas, inmateriales e inmutables, y existe el mundo físico, material y sometido a cambios y movimiento.
    Las ideas son las que imponen a la materia una estructura inteligible, una consistencia y una estabilidad que la materia no posee de suyo. Los cuatro cuerpos elementales -fuego, aire, agua y tierra- alcanzan su consistencia y naturaleza propias cuando el Demiurgo impone a la materia estructuras geométricas precisas, conforme a ideas o formas geométricas.

    2.2. La realidad y el conocimiento
    El mundo de las ideas era el modelo de todo lo que existe. Según Platón, el que más sabe es el que tiene que gobernar. Platón dice que hay una separación entre el conocimiento sensible y el intelectual. . El sensible hace referencia al mundo cambiante.

    La estructura de la realidad: las ideas
    Origen de la teoría de las ideas
    Los Pitagóricos y Parménides insistieron en las estructuras y relaciones matemáticas como principio de inteligibilidad del universo. En cuanto a Parménides, su distinción entre lo que verdaderamente existe y el universo cambiante que nos muestran los sentidos se recoge también en el pensamiento platónico: lo que existe de verdad son las ideas y cada idea posee las mismas características que la realidad propugnada por Parménides.

    Aspectos de la teoría platónica de las ideas
    Todo lo que hay en el mundo físico hace referencia al mundo de las ideas.

    Imitación y participación de las ideas
    Platón “separó” las ideas. Lo que quería expresar al afirmar su separación del mundo físico es que las ideas no dependen ni en su ser ni en su verdad ni en su permanencia de las cosas sensibles. Pero si las ideas no dependen en su ser de los seres físicos, estos sí que dependen de ellas. Entonces la relación de los seres sensibles con las ideas, según Platón, ha recurrido a dos términos: participación (los seres sensibles particulares participan de las ideas correspondientes) e imitación (los seres sensibles particulares imitan las ideas).
    La noción de imitación pone el acento en que las ideas son modelos, son paradigmas que las cosas pretenden imitar, a los cuales quieren acercarse sin conseguir jamás igualarlos plenamente. Las ideas son, ideales que no llegan a cumplirse perfectamente en el ámbito de lo sensible.

    El sistema de las ideas
    El mundo ideal alberga ideas o formas de los seres físicos y también ideas matemáticas. A él pertenece también el conjunto de los ideales morales y políticos al que han de acomodarse la conducta individual y la organización de la convivencia social.
    Para Platón, las ideas no son un conglomerado inconexo de esencias, sino que constituyen un sistema en el que todas se ensamblan y coordinan en una gradación jerarquizada cuya cúspide ocupa la idea de bien. El bien, como idea primera, como principio supremo, es expresión del orden, del sentido y de la inteligibilidad de lo real.
    Las formas del conocimiento
    Todo lo expuesto hasta el momento muestra que la ontología platónica es radicalmente dualista: las ideas, que son la realidad auténtica, y los seres físicos, que son cambiantes y corruptibles.


    Saber y opinión
    Platón distingue y contrapone dos formas de conocimiento: el saber o ciencia y la opinión. Se trata de una distinción fundamental que Platón utiliza en otros ámbitos, como el político. Estas dos formas de conocimiento, poseen características distintas y contrapuestas. Así, una opinión puede ser errónea, mientras que, por su propia naturaleza el saber excluye la posibilidad de error: es posible opinar acerca de algo y equivocarse, hay opiniones falsas; pero no es posible saber algo y estar equivocado.
    En segundo lugar, las opiniones son inestables, fáciles de cambiar, mientras que el saber es estable y firme. Estas dos diferencias proceden de una tercera fundamental: el saber se basa en razones, mientras que las simples opiniones carecen de fundamento sólido. Precisamente por basarse en razones, el saber es conocimiento necesariamente verdadero y estable, al contrario que la opinión.
    El saber tiene como objeto las estructuras inteligibles, las ideas, mientras que la opinión tiene como objeto el mundo físico y sensible. El conocimiento de las ideas y sus relaciones, constituye el auténtico saber. Platón insiste en la República en la dificultad de conseguir éste conocimiento, y señala los pasos que han de seguirse para alcanzarlo. Este ascenso, mediante el cual se alcanzaría un saber absoluto y total, es denominado Dialéctica por Platón.

    Conocimiento intelectual y conocimiento sensible
    En Platón, la oposición entre saber y opinión está vinculada a la oposición entre el conocimiento intelectual y el sensible. Platón insiste en que sólo el conocimiento intelectual es capaz de captar las ideas. Los sentidos solamente nos ofrecen impresiones e imágenes cambiantes del mundo físico en constante devenir.
    La oposición entre saber y opinión se asocia así a la oposición entre la razón y los sentidos. El saber se basa en razones, y la opinión va acompañada de sensaciones.

    La doctrina de la Anamnesis o Reminiscencia
    Puesto que los seres sensibles son imágenes de las ideas, la visión de aquellos puede suscitar el recuerdo de estas, del mismo modo que al contemplar el retrato de una persona conocida, se suscita en nuestra mente el recuerdo de ella. Platón afirma que aprender es, en realidad, recordar. Esta doctrina supone que el alma tiene en sí misma el conocimiento de las ideas, conocimiento que olvida al encarnarse en el cuerpo. Platón recurre a un mito para explicar cómo el alma conoce las ideas antes de su entrada en el cuerpo.

    2.3. La doctrina platónica del alma

    El dualismo Alma-Cuerpo
    La concepción platónica del alma como sustancia radicalmente distinta del cuerpo se halla relacionada con la teoría de las ideas. Esta teoría viene a introducir un dualismo, una separación radical entre el ámbito de las ideas y el ámbito de los seres físicos, sometidos al cambio y a la corrupción. Con este dualismo general se corresponde el dualismo antropológico de Platón; el alma es afín a las ideas, mientras que el cuerpo pertenece al mundo de los seres físicos. El dualismo (alma frente a cuerpo) constituye el núcleo esencial de la doctrina platónica del alma. Así:
    1) El alma es inmortal.
    2) La unión del alma con el cuerpo es un estado accidental y transitorio. Es antinatural, ya que el lugar del propio alma es el mundo de las ideas.
    3) Mientras permanece unida al cuerpo, la tarea fundamental del alma es purificarse, prepararse para la contemplación de las ideas. La noción de purificación supone que el alma se encuentra en estado de impureza. Estas impurezas vienen de la influencia del cuerpo. El alma, ha de oponerse al cuerpo y a sus demandas, y en esto consiste la auténtica sabiduría.

    Las tres partes del alma
    El dualismo radical no reconoce al alma más función específica que el conocimiento racional. Las pasiones, los placeres y los deseos, son atribuidos a éste último. Se trata de una concepción excesivamente esquemática del psiquismo humano. Los deseos, tendencias y pasiones son en realidad, fenómenos psíquicos y no corporales.
    Platón se dio cuenta de esto y adoptó una concepción más compleja del alma, distinguiendo en ella tres partes. Estas tres partes son la razón (alma racional), el ánimo (alma irascible) y el apetito (alma concupiscible). A la razón corresponde controlar y ordenar el apetito. En el apetito residen los deseos irracionales y la búsqueda de los placeres, y el ánimo es el coraje o fuerza que a veces cede a las exigencias del apetito, pero que puede convertirse en aliado de la razón en la tarea de someter y controlar las demandas del apetito.
    Platón sigue considerando que el alma es la parte racional, y que solamente ella es inmortal.

    Principio de Causalidad según Platón
    Según Platón, hay doble causa:
    > Causa eficiente: es el demiurgo, que produce el efecto.
    > Las ideas son las causas formales que le dan la forma.
    > El demiurgo es la causa central, que es lo que produce, pero toma de modelo a algo.







    2.4. Ética y Política.

    El orden moral
    Frente al relativismo moral de los sofistas, Sócrates estaba convencido de que los conceptos morales pueden ser fijados racionalmente, mediante definiciones rigurosas. Platón atribuyó a éstos conceptos ético-políticos el estatuto de las ideas, cuya realidad y validez objetiva es independiente de las opiniones que cada cual pueda tener acerca de ellas.
    Es posible definir la justicia de un modo objetivo. Los sofistas habían señalado el camino; analizando la naturaleza humana.
    Según los sofistas, las únicas leyes naturales son la búsqueda del placer y el dominio del más fuerte. Esta doctrina se basa en un análisis incorrecto de la naturaleza humana; al tomar como modelo de comportamiento natural a los animales y a los niños, los sofistas se olvidan del elemento más característico de la naturaleza humana: la razón. Un análisis de la naturaleza humana que no tenga en cuenta la existencia de la razón ni su rango de facultad suprema no puede servir para definir la justicia.
    Entonces, para definirla, es necesario analizar correctamente la naturaleza humana, el análisis platónico del ser humano comporta la distinción de 3 partes del alma. La justicia será el ordenamiento adecuado de estas 3 partes del alma. La prudencia es la virtud propia de la razón, la fortaleza o el valor es la virtud propia del ánimo, la moderación o templanza consiste en que el apetito y el ánimo se sometan a los dictados de la razón. Cuando sus partes se comportan de este modo, el alma es justa y ordenada.

    El orden político
    La justicia en el Estado
    La teoría política de Platón gira en torno a 2 principios fundamentales:
    1) La correlación estructural entre el alma y el Estado. Según Platón, el Estado posee la misma estructura tripartita que el alma humana individual. Hay tres grupos o clases sociales de que se compone un Estado: productores, guardianes auxiliares y gobernantes o guardianes perfectos. Estos tres grupos sociales se corresponden con las tres parte del alma: los productores con el apetito, los guardianes auxiliares con el ánimo, y los gobernantes con la razón.
    2) El principio de especialización funcional. Cada individuo y cada grupo social ha de dedicarse a la función o tarea que le es propia. Platón justifica éste principio mediante consideraciones teóricas: cada parte está destinada naturalmente a realizar una función específica.
    De la conjunción de estos dos principios resulta la concepción platónica de la justicia, la justicia en el Estado se realiza cuando cada uno de los grupos sociales desempeña la función que le corresponde y la lleva a cabo de modo adecuado, por poseer la virtud que le es propia: prudencia en el caso de los gobernantes, valor en los guardianes auxiliares y moderación por parte de los productores y de todos y cada uno de los grupos sociales.

    El gobierno del sabio
    La doctrina según la cual es a la razón a la que corresponde por naturaleza gobernar, lleva a Platón a concebir un Estado ideal, utópico, que puede definirse como el gobierno de los sabios. Toda la teoría política de Platón se centra en ésta convicción.
    El gobierno corresponde a los que saben, a los sabios, a los filósofos. Este principio platónico se basa en una identificación del saber teórico y el saber práctico. Al exponer la jerarquización de las ideas, en la cúspide de todas ellas se halla la idea de bien.
    El conocimiento del bien es la culminación de todo saber, tanto teórico como práctico: del saber teórico, porque el conocimiento del bien hace posible la captación del orden y de la estructura de todo lo real; del saber práctico porque el conocimiento del bien proporciona las normas de toda ordenación moral y política.

    La educación
    Platón piensa que la finalidad fundamental del Estado es promover la virtud y la justicia, tanto individual como socialmente. Platón mantiene la convicción socrática de que la felicidad depende esencialmente de la virtud.




  3. #3
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    TEMA 3
    ARISTÓTELES
    Aristóteles era un discípulo de Platón. El modelo aristotélico es la Teleología. Según Aristóteles, “Todos los seres naturales tienden a un fin”, pero... ¿Cuál es el fin? Alcanzar la perfección. Mientras que el fin en Platón era trascendente, en Aristóteles está en cada ser, la finalidad es interna (nadie le dice cuál es su finalidad). Aristóteles no acepta la teoría de las ideas. Él dice que el bien está dentro del mismo mundo, no del de más allá.
    El movimiento es propio de cada ser, no lo mueve nadie. Aristóteles no acepta la teoría de las ideas. Cada ser tiende a alcanzar su mayor perfección; su fin es procrear para que la especia no se perpetúe.
    Las diferencias entre Aristóteles y Platón no son sólo doctrinales, sino de talante y de estilo. Aristóteles escribió tratados dedicados a exponer cada una de las ramas del saber, y presenta un aspecto más riguroso que Platón. Sus tratados carecen de la pasión y de la belleza literaria característicos de los diálogos platónicos.

    3.1. La naturaleza y las causas: La física

    La concepción aristotélica de la naturaleza
    Aristóteles define la naturaleza como principio interno del movimiento que se da en los seres naturales. Al contrario que en los seres artificiales, poseen en sí mismos el origen o principio de su propia actividad, de sus cambios y movimientos.

    Naturaleza y teleología
    La naturaleza es principio interno de movimiento. A la naturaleza de cada cosa le pertenecen ciertas capacidades de actuación cuyo fin es realizarse y actualizarse. La naturaleza de cada ser tiende a actualizarse, por tanto todos los seres naturales tienden a alcanzar la perfección que les es propia.
    Esta convicción fundamental de que los seres naturales tienden a alcanzar su propio estado de perfección, surgió y fue elaborada por Aristóteles bajo la influencia de sus estudios biológicos. Los procesos biológicos parecen presididos por un plan, por una finalidad interna que los orienta y dirige. El modelo aristotélico de la naturaleza es un modelo teleológico.
    Aristóteles rechazó la teoría de las ideas cuando llegó a su madurez intelectual. Negada la existencia de las ideas, el bien no podía concebirse ya como una realidad trascendente, existente en sí. En consecuencia, Aristóteles interpretó el bien como el cumplimiento de la tendencia que lleva a todos los seres hacia su propia perfección.
    En la filosofía aristotélica, la teleología es inmanente: el bien/fin al que tienden todos los seres naturales es interno a ellos mismos, no es otra cosa que su propia perfección.

    Naturaleza y movimiento
    Posibilidad y definición de movimiento
    La naturaleza es principio interno de movimiento, a la ciencia que estudia los seres naturales le corresponde estudiar el movimiento. Esta ciencia es la física.
    La realidad del movimiento es un hecho incuestionable, ya que el movimiento es algo real. Parménides declaraba la imposibilidad racional del movimiento. De ahí que Aristóteles, en la física, comience el estudio del movimiento discutiendo su posibilidad y refutando la posición de Parménides.
    Para Parménides, todo movimiento o cambio real es imposible, ya que equivaldría al tránsito de no-ser a ser, o de ser a no-ser. A juicio de Aristóteles, Parménides cometía un error en su argumentación. Por ejemplo; una piedra no es un árbol, una semilla tampoco es un árbol, pero entre ambos casos existe una gran diferencia; la piedra no es ni puede llegar a ser un árbol, la semilla no lo es, pero puede llegar a serlo. Esta distinción nos muestra que hay dos maneras de no ser algo: hay un no-ser absoluto (ni se es ni se puede ser) y hay un no-ser relativo (no se es, pero se puede llegar a ser). El movimiento o cambio es imposible en el primer caso, pero no en el segundo. Y como lo que no es, pero puede ser, se halla en potencia, aquello que es actualmente, se halla en acto. Aristóteles explica y define el movimiento como paso o tránsito de la potencia al acto.

    Clases de movimiento
    Una vez garantizada la posibilidad de movimiento, Aristóteles procede a su clasificación, distinguiendo:
    1) El cambio sustancial, cuyo resultado es la generación de una sustancia nueva o la destrucción de una sustancia ya existente.
    2) El cambio accidental, en el que no se generan ni se destruyen sustancias, sino que éstas sufren modificaciones en aspectos no esenciales de su ser, es decir, soportan modificaciones accidentales.
    No todo cambio es movimiento; el cambio sustancial no lo es, sólo es movimiento el cambio accidental, que puede ser de tres clases:
    Cuantitativo: aumento/disminución en el tamaño.
    Cualitativo: alteración.
    Local: desplazamiento, traslación.

    Elementos que intervienen en el movimiento
    En todo tipo de cambio siempre podemos encontrar:
    1) Algo que permanece a través del cambio
    2) Algo que desaparece.
    3) Algo que aparece en lugar de esto último.
    Por ejemplo, el agua que pasa del estado líquido al sólido al descender la temperatura: lo que permanece a través de este proceso es el agua; lo que desaparece es un estado del agua, lo que aparece es un nuevo estado, la solidez.
    Tratándose del movimiento o cambio accidental, lo que permanece a través del cambio no plantea problema alguno: son las sustancias naturales que sufren modificaciones no esenciales, perdiendo ciertos caracteres accidentales para adquirir otros que no tenían.
    ¿Qué es lo que permanece en los cambios sustanciales? Un sustrato ultimo, una materia última que es indeterminada, no es ningún ser en particular, y puede ser cualquier ente o sustancia natural.
    La materia es potencia. En el cambio sustancial, la materia última se actualiza, adquiriendo estructuras y formas distintas, y según la forma que adquiera en cada caso, se generarán distintas especies de sustancias.

    Teoría de las Cuatro Causas
    En la generación de las sustancias naturales, la materia última adquiere una forma determinada, aquellas son compuestos de materia y forma.
    La forma es la esencia, y es también la naturaleza de las sustancias; es decir, aquello que determina sus actividades específicas y propias.

    ¿Cómo, la idea de hombre, va a ser la esencia de los individuos humanos, si se halla separada de éstos? De acuerdo con la doctrina de Platón, no es posible afirmar que tal individuo es hombre, sino que podríamos afirmar que tal individuo participa o imita la idea de “hombre”. Ahora bien, si no podemos afirmar que tal individuo es hombre, entonces “hombre” no es la esencia de tal individuo, no es quello que tal individuo es.
    Tampoco las ideas pueden ser, a juicio de Aristóteles, la naturaleza de las cosas, ya que el principio que determina sus actividades propias no puede estar separado de ellas. La esencia es un principio interno.
    La teoría aristotélica según la cual las sustancias naturales son compuestos de materia y forma se denomina hilemorfismo.

    La materia y forma son causantes de las sustancias naturales, causas intrínsecas. A ellas Aristóteles añade, como causas extrínsecas, la causa eficiente o agente, productora del movimiento, y la causa final, al cual se orienta el movimiento o proceso.
    En los procesos naturales, la causa eficiente, la forma y el fin, coinciden. La actividad reproductiva tiene como principio o causa, la naturaleza:

    1) La causa eficiente de la reproducción es la naturaleza o forma presente en el progenitor.

    2) El efecto es la forma actualizada en el ser vivo engendrado, perteneciente a la misma especie que su progenitor.

    3) La causa final es la actualización misma de la forma, de tal modo que la especie se perpetúe.

    En los procesos naturales, el fin no es otro que la actualización de las formas en las sustancias. El modelo aristotélico es teleológico y ésta teleología es inmanente.


    3.2. Las sustancias vivientes y el alma
    Aristóteles concibe el alma como principio vital, como principio de la vida.
    En su explicación del alma, Aristóteles recurre a los conceptos fundamentales de su sistema, definiéndola como forma y acto. El alma es la forma del cuerpo (que es materia) y es el acto, la actualización de un organismo que posee potencialmente vida. El alma actualiza esta potencialidad haciendo que el organismo viva. El alma, según Aristóteles, es el “acto primero de un cuerpo natural organizado”.

    En la medida en que el alma es actualización y forma de un cuerpo potencialmente vivo, la unión del alma y el cuerpo se explica sin dificultades. Se trata de una unión natural y esencial, ya que el alma y el cuerpo constituyen juntos una única sustancia: el viviente.

    La contrapartida de esta interpretación es la negación de la inmortalidad del alma individual.
    Además del alma corruptible, Aristóteles admite la presencia en el hombre de un entendimiento incorruptible, que no es personal, sino que es el mismo para todos los hombres.

    Según Aristóteles, si muere el alma, muere el cuerpo. El concepto de alma, no tiene connotaciones religiosas. Para que exista la persona tiene que haber cuerpo y alma. Si no hay alma, no hay cuerpo, y si no hay cuerpo tampoco hay alma. El alma, es la forma del cuerpo, es la actualización de ese cuerpo, que si no tiene vida, no se actualiza.
    La unión entre el alma y el cuerpo es algo natural, es la esencia. El ser es una sustancia compuesta por el cuerpo y el alma, tan importante es el uno como el otro para que exista el ser humano.






    3.3. De la física a la metafísica

    La entidad primera. La teología
    Aristóteles afirma la primacía de la forma sobre la materia, estableciendo además que, por encima de las formas realizadas en la materia, existen formas inmateriales, cuya instancia suprema es Dios. Afirma la primacía del acto sobre la potencia, que es acto puro y perfecto, sin potencia, y ajeno a todo tipo de cambio o movimiento. Es Dios, motor inmóvil del universo, principio de todo el movimiento que a su vez no está sometido a movimiento alguno.
    Con esto se llega a las fronteras de la física para adentrarse en las fronteras de la teología.

    La ontología
    Es el tratado del ser. Tiene que haber un ser que ponga en funcionamiento a otro ser, según Aristóteles.
    Aristóteles concedió un valor fundamental a una disciplina de carácter general cuyo objeto de estudio es lo real en cuanto tal. No se trata de una ciencia particular que se ocupe de una parcela de la realidad, sino de una disciplina que estudia lo que es de un modo universal.
    A esta ciencia general le corresponde el estudio de las propiedades más generales de lo real y de los principios universales que rigen en la realidad. Al estudiar lo real en su totalidad, Aristóteles muestra que la realidad básica es la sustancia individual, puesto que los accidentes son de las sustancias y no existen aparte de ellas. A su ves, la ontología aristotélica descubre una gradación de formas, que culmina en la forma inmaterial.

    3.4. Felicidad y virtud: La ética.

    La conducta humana y la felicidad
    El fin último, la meta de todos los seres humanos, es la felicidad. ¿En qué consiste la felicidad?
    1) Consiste en dejar que cada uno determine por sí mismo qué es lo que puede hacerle feliz.
    2) Consiste también en el ejercicio de la actividad propia decada ser.
    Su ejercicio traerá consigo la satisfacción de sus tendencias y la perfección y la felicidad. Por tanto, la forma más perfecta de felicidad para el hombre ha de ser la actividad contemplativa.
    Pero Aristóteles sabe que el hombre no es sólo razón. Una vida dedicada a la contemplación sólo sería posible si el ser humano no tuviera necesidades corporales, problemas económicos, etc.
    Este ideal de felicidad es una aspiración irrealizable para la inmensa mayoría de los hombres. El ser humano no puede alcanzar plenamente ésta felicidad absoluta propia de Dios, sino que ha de contentarse con una felicidad limitada.
    La consecución de ésta forma “humana” de felicidad exige la posición de ciertos bienes corporales y exteriores, y además, la posesión de las virtudes morales.
    Si se analiza la naturaleza humana, el hombre sería feliz cuando piensa antes de hacer una cosa, cuando razona antes de hacer algo. El hombre no tiene que buscar el placer, ya que éste sólo es un acompañamiento. El hombre busca la racionalidad, luego, a veces, el placer está o no en ella.

    Las virtudes morales
    Aristóteles distingue dos tipos de virtudes modales: Las virtudes intelectuales, que perfeccionan el conocimiento, y las virtudes morales, que perfeccionan el carácter, el modo de ser y de comportarse.

    3.5. El bien y la Polis: La política

    El bien humano: ética y política
    1) La idea de “justicia legal” muestra que la ética depende de la política.
    2) La idea de “justicia distributiva” muestra que la política depende de la ética.
    En realidad, ética y política se identifican. Son dos aspectos de un mismo conocimiento práctico que se ocupa del bien humano y que se rige por la prudencia. Esta identificación procede del carácter esencialmente social del ser humano.
    El Estado no tiene otro fin que facilitar a los ciudadanos el logro de una “vida buena”, digna y satisfactoria.

    La sociabilidad. El Estado
    Aristóteles insiste en que la naturaleza humana es social. Aristóteles afirma que la sociabilidad es un rasgo esencial de la naturaleza humana. Esta tesis pone de manifiesto la concepción teleológica en que se asienta todo el pensamiento aristotélico. Afirmar que el hombre es social por naturaleza equivale a decir que el ser humano tiende por naturaleza a la vida en comunidad.
    La vida comunitaria tiene lugar en distintos niveles; en la familia, en la aldea y en el Estado. El Estado es la forma más perfecta de comunidad, y surge con el fin de asegurar la vida de los ciudadanos, para que éstos puedan vivir. Su función se limita a que los ciudadanos puedan vivir bien. Sólo en el Estado, el hombre puede alcanzar su perfección de vivir una vida plenamente humana.

    Los regímenes políticos
    Aristóteles distingue 3 tipos de constitución, 3 clases de regímenes políticos, atendiendo al número de ciudadanos que gobiernan: la monarquía (cuando es uno el que gobierna), la aristocracia (gobierno de los mejores) y la democracia justa (gobierno de todos los ciudadanos).
    En principio, cualquiera de estas formas puede considerarse correcta cuando el poder se ejerce de forma justa. Por lo demás, las tres formas de gobierno pueden pervertirse cuando el poder no se orienta a la realización de la justicia sino al provecho del que gobierna. Estas tres formas de gobierno son respectivamente, la tiranía, la oligarquía y la democracia degenerada.

  4. #4
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    Titania escribió: Ver mensaje
    Una duda que tengo, por qué Aristóteles tiene que explicar el movimiento y Platón no?
    y otra pregunta que nos entró en el examen era que por qué Aristóteles baja la filosofía del cielo a la tierra o algo así era (esta tiene que ver con la división del mundo que hace Platón y que él no hace, no?)
    A ver, a la primera pregunta, creo que es porque en la filosofía de Platón lo que éste hace con su teoría de las ideas es solucionar el problema del cambio de Heráclito y Parménides. Dice que las ideas determinan el orden del universo que defendía Heráclito, y a la vez dice que éstas no cambian (la inmutabilidad de Parménides). Pero solamente reconcilia las dos teorías, no ofrece una nueva visión del cambio, y por esto Aristóteles lo critica y hace su teoría de potencia y acto para explicar el cambio.

    A la segunda pregunta, Aristóteles decía que materia y forma tenían que estar unidas necesariamente, por eso no aceptaba la teoría de Platón que separaba el mundo de las ideas del mundo material.

  5. #5
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    muchas gracias a las 2, ya más o menos sé por donde va la cosa, lo entiendo. es que esta asignatura me da dolor de cabeza... aunque me resulte interesante pero se me atraviesa!
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  6. #publi
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  7. #6
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    Buffff yo he dado y he aprobado a los dos autores y no me suena nada de tus preguntas...

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