·pѕιкodelια· escribió: Ver mensaje
pues no. Lo dejamos sucio, para que mentir.
Yo estoy totalmente a favor del botellón, te reunes con los amigos pasas un buen rato y vas bebiendo a tu ritmo.
Vamos aver, esos que decís que el botellón es por motivos de rebeldía blablabla, que cojones quieres beber y tienes que tirar de bares y te arruinas :_
Los precios de las copas en los bares dan miedo.
Hay una cosa que se llama educación. A veces va de la mano del respeto. No puede estar a favor del botellón y pedir que no se criminalice, pero luego afirmar que dejas todo sucio sin ningún pudor. Del mismo modo que a mí me gusta poder llegar a un parque sin tener que soportar las verduras sobrantes del mercado que se ha celebrado por la mañana, lo mínimo que puedo hacer yo es llevarme la mierda para que el señor pueda leerse su periódico al sol el domingo por la mañana. No sé como estará por vuestras ciudades, pero por aquí hay contenedores o basuras en todas partes, y sino siempre está el maletero del coche. Que nadie diga que es incómodo porque bien poco que molestan cuando están llenas.

Con respecto a la rebeldía, la disyuntiva no es beber en un bar o beber en la calle. Ni siquiera es el precio. La pregunta es ¿por qué beber? Parece ser que eso es lo que promueve los botellones.

Como ya hemos comentado unxs cuantxs, ir de litros es algo independiente del precio del alcohol, o así lo entendemos. Por mucho que bajaran los de los locales, algunxs seguiríamos yendo de litros por el ambiente que crea y la situación que representa.

A veces, mal que me pese, no puedo evitar echar de menos esa asignatura que nunca recibí y que tan coartiva llegó a resultar: civismo.

Jaimë Súlimo escribió: Ver mensaje
Oh, y no sólo eso: A menudo lo primero deja paso a lo segundo. Peor, en muchísimas ocasiones lo primero se hace sólo ante la perspectiva de hacer lo segundo después.
En cualquier movimiento social con tintes mínimamente revolucionarios y una trayectoria de cierta importancia está mal visto, a veces incluso hasta indirectamente prohibido, el consumo de drogas. Por la simple razón de que a menudo parece ser la fiesta la razón principal de lucha, perdiendo ésta cualquier significado o valor real.

Esto unido a lo llamativa que resulta la destrucción y lo pesada que resulta la construcción, nos otorga el maravilloso panorama que tenemos hoy en día. De la masa crítica potencial sólo es realmente crítica un pequeño porcentaje. De ese pequeño porcentaje, la mayoría busca los mismos objetivos que los que no se consideran críticxs, pero viste de forma diferente y van a otros locales. La minoría de ese porcentaje se involucra realmente y lucha por la destrucción de los valores que no cree correctos. Por último tenemos a cuatro gatos que, además de criticar y destruir se dedican a construir una alternativa medianamente viable.

Conclusión: vivimos en una tierra de borrachxs desencantadxs. Ya podemos ponernos las pilas con nuestra revolución personal, porque si esperamos a la social nos vamos a morir del asco.